jueves, 13 de mayo de 2010

Planes de desarrollo en Colombia, por Germán Duque


Germán Duque es uno de nuestros corresponsales en Estados Unidos.
Un periodista que trabajó en Ecopetrol, en varios ministerios en Colombia y ahora está radicado en el país del norte.

Siempre estamos conectados y conversamos sobre nuestro país. Analizamos lo que ocurre.

Nos preocupamos por la economía de la nación.
Y ahora también revisamos lo que podría ocurrir cuando termine este gobierno y arranque el nuevo…

Se los presento con esta nota.
Saludos,

LuisEmilioRadaC
Pd:


SI LOS PLANES DE DESARRROLLO FUERAN LA CLAVE DEL ÉXITO DE LOS GOBIERNOS, COLOMBIA SERIA HACE RATO UNA POTENCIA

Por Germán Duque

Últimamente se ve a algunos de los candidatos presidenciales sacando pecho, afirmando que tienen el mejor plan para el país.
Si fuera por el rico enunciado que los mismos contemplan, cada 4 años, Colombia hace rato seria una potencia económica y social de talla mundial. Debería estar pidiendo asiento en el G-7, el G-13 y el G-20.

Si se hubiera cumplido siquiera el 50 por ciento, de lo que se ha escrito en los planes de desarrollo de los últimos 40 años, desde aquella importante iniciativa bautizada como las “Cuatro Estrategias”, ya todos los colombianos tendríamos empleo, casa, carro y beca; y tendríamos excedentes para pasear todos los fines de semana.

Tendríamos autopistas de todas las especificaciones, y el rio Magdalena seria una piscina cristalina de mil kilómetros de larga. Sería ésta última la mayor obra ambiental y recreacional del planeta.

Si todos esos documentos “craneados” por “lo mejor” de la inteligencia nacional, se hubieran puesto en práctica, honradamente, simplemente Colombia no tendría hoy: 20 MILLONES DE POBRES.
Esa sola cifra demuestra que, hasta hoy, todos los planes han sido un tremendo fracaso. Se trata, no de una, sino de cuatro décadas perdidas.

No tengo calculadora para multiplicar cuantos presupuestos nacionales se han despilfarrado; cuantos préstamos externos y cuanta deuda pagada y por pagar, se han dilapidado, y cuanta inversión extranjera ha llegado y se ha evaporado.

Detrás de ese crónico descalabro está, sin duda, la corrupción galopante sobre los recursos públicos del país, a nivel nacional, regional y local. De no ser así, Arauca seria un territorio tan moderno como los Emiratos Arabes, -que están de moda-, o Suiza. Cundinamarca seria como Dinamarca, y la península de la Guajira, seria como la península de la Florida o Singapur.
Y como si nada hubiera ocurrido, olímpicamente se siguen proponiendo las mismas carreteras, la revolución del agro, la despensa de América, universidades y doctores, hasta querer convertir a Colombia en el “Japón de Suramérica”, como lo alcanzó a vislumbrar el expresidente Lopez Michelsen. El también quiso cerrar la brecha entre ricos y pobres.

Para sacar 20 millones de colombianos, de la extrema pobreza, y para colocar al país en una plataforma de lanzamiento de su desarrollo integral, lo primero que se requiere es un manejo honesto del presupuesto nacional y la aplicación de todas las herramientas necesarias para garantizar la eficiencia del gasto público. Dando por descontado que los organismos de control operen por fin y por primera vez, en el país.

No vale la pena por lo tanto desgastarse en armar otro mamotreto relleno de cifras trasnochadas, con nombre rimbombante, para que la pobreza de Colombia, siga ahí, INTACTA. Bastaría con fotocopiar lo más sensato que se escribió en los anteriores, seguramente con la mejor intención para devolverle el bienestar a millones de colombianos.

Y se de todas maneras hay que ponerle titulo al documento, propongo uno así de simple:
JUGANDOLE LIMPIO A COLOMBIA.

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