lunes, 4 de noviembre de 2024

Precios mundiales de productos básicos caerán de aquí a 2026 dice Banco Mundial

  • Datos del informe “Perspectivas de los mercados de productos básicos” del Banco Mundial
  • Banco Mundial dice que se debe a un excedente histórico de petróleo

Refinería de petróleo.
Foto tomada de https://www.istockphoto.com/
La última edición del informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos) del Banco Mundial, indica que los precios internacionales de los productos básicos caerán en 2025 a su nivel más bajo en cinco años, debido a un exceso de petróleo tan grande que probablemente incluso limite los efectos que provocaría un conflicto más generalizado en Oriente Medio.  A pesar de ello, estos precios seguirán siendo aproximadamente un 30 % más altos que en los cinco años anteriores a la pandemia de COVID‑19.

Se prevé que en 2025 la oferta mundial de petróleo supere la demanda en un promedio de 1,2 millones de barriles diarios, un excedente que solo se ha superado dos veces antes: durante los cierres derivados de la pandemia en 2020 y durante el colapso de los precios del petróleo, en 1998.

El nuevo exceso de oferta refleja en parte un cambio importante en China, donde la demanda de petróleo se ha estancado prácticamente desde 2023 como consecuencia de la desaceleración de la producción industrial y el aumento de las ventas de vehículos eléctricos y de camiones propulsados a gas natural licuado. Además, se espera que varios países que no forman parte de la Organización de Países Exportadores de Petróleo o de sus aliados (OPEP+) aumenten su producción de petróleo. La propia OPEP+ mantiene una importante capacidad de reserva, que asciende a 7 millones de barriles diarios, casi el doble que en vísperas de la pandemia, en 2019.

Se espera que, entre 2024 y 2026, los precios mundiales de los productos básicos se desplomen casi un 10 %. En el caso de los alimentos, caerán un 9 % este año y un 4 % adicional en 2025 antes de estabilizarse. De todos modos, sus valores seguirían casi un 25% por encima del nivel promedio registrado entre 2015 y 2019. También se espera que caigan precios de la energía en un 6% en 2025 y otro 2% en 2026. La baja de los precios de los alimentos y la energía debería facilitar a los bancos centrales el control de la inflación. Sin embargo, una escalada de los conflictos armados podría complicar esos esfuerzos al interrumpir el suministro de energía y hacer subir los precios de los alimentos y la energía.

“La caída de los precios de los productos básicos y la mejora de las condiciones de la oferta pueden servir como factor de amortiguación frente a las crisis geopolíticas”, afirmó Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior del Grupo Banco Mundial. “Pero no lograrán aliviar las penurias que generarán los altos precios de los alimentos en los países en desarrollo, donde la inflación de esos precios duplica la de las economías avanzadas. Los precios altos, los conflictos, los fenómenos meteorológicos extremos y otras perturbaciones han provocado que más de 725 millones de personas sufrieran inseguridad alimentaria en 2024”.

Durante el último año, el conflicto en Oriente Medio ha provocado una considerable volatilidad en los precios del petróleo, en particular debido a la preocupación por los daños que podría sufrir la infraestructura de petróleo y gas de los principales productores de productos básicos si el conflicto se intensificara. Si esto no sucede, se espera que el precio promedio anual del crudo Brent caiga de los USD 80 por barril registrados este año a los USD 73 en 2025, su valor mínimo en los últimos cuatro años.

En el informe del Banco Mundial también se evalúa lo que podría suceder si el conflicto se intensificara, y específicamente, si resultara en una reducción del suministro mundial de petróleo del 2%, o 2 millones de barriles por día para fines de este año. Esto supondría una interrupción de una escala similar a la que se generó con la guerra civil de Libia en 2011 y con la guerra de Irak en 2003. Si se produjera una perturbación similar, los precios del Brent aumentarían bruscamente en un principio hasta alcanzar un máximo de USD 92 el barril. Sin embargo, los productores de petróleo que no se vean afectados por el conflicto podrían responder rápidamente incrementando la producción. En consecuencia, el alza de los precios podría durar relativamente poco, con un promedio de USD 84 el barril en 2025. Ese valor, de todos modos, se ubicaría un 15% por encima del pronóstico de referencia para 2025, pero sería solo un 5% más alto que el promedio de 2024.

“La buena noticia es que la economía mundial parece estar mucho mejor preparada que antes para hacer frente a una crisis petrolera importante”, dijo Ayhan Kose, economista en jefe adjunto y director del Grupo de Perspectivas del Grupo Banco Mundial. “Esto abre oportunidades poco frecuentes para quienes se encargan de formular políticas en las economías en desarrollo. En primer lugar, la caída de los precios de los productos básicos puede ser un complemento útil de la política monetaria para lograr que la inflación vuelva a los valores establecidos como meta. En segundo lugar, los responsables de formular políticas tienen una oportunidad para reducir los costosos subsidios a los combustibles fósiles”.

Se espera que el precio promedio del oro, una opción popular entre los inversionistas que buscan un “refugio seguro”, alcance un valor récord este año, elevándose un 21% sobre el promedio de 2023. El oro ocupa una categoría especial entre los activos, ya que a menudo sube de precio durante períodos de incertidumbre geopolítica y normativa, como los conflictos. Se prevé que, en los próximos dos años, sus precios se mantengan un 80 % por encima del promedio de los cinco años anteriores a la pandemia de COVID-19, y solo disminuyan ligeramente. Por su parte, el precio de los metales industriales se mantendrá estable en 2025‑2026, ya que la debilidad del sector inmobiliario de China se verá compensada con las limitaciones de la oferta y el aumento de la demanda de algunos metales derivada de la transición energética. Sin embargo, si el crecimiento de China muestra resultados inesperados, podría generarse volatilidad en los mercados de metales.

En una sección especial del informe se examinan las razones por las cuales las fluctuaciones de los precios de los productos básicos a nivel mundial estuvieron tan sincronizadas durante la pandemia y en el período posterior. Allí se concluye que dichos precios se movieron a la par durante el período 2020‑2023 debido a las repercusiones económicas mundiales de la pandemia y de las crisis de gran escala relacionadas con productos básicos específicos, como la invasión de Rusia a Ucrania. Los aumentos sincronizados de precios tienden a conducir a una mayor inflación y a un menor crecimiento económico a nivel mundial. Durante el último año, aproximadamente, los movimientos de precios se han vuelto menos sincronizados.

Fuente: Comunicado de prensa Banco Mundial

viernes, 1 de noviembre de 2024

En 2023, 314.150 personas superaron la pobreza energética en Colombia

Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas

Datos de Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE) presentado por Promigas en la COP 16 en Cali.

Los resultados de la segunda edición del Índice Multidimensional de Pobreza Energética (IMPE), muestran que 314.510 personas salieron de la pobreza energética en Colombia en 2023.

8.4 millones de colombianos, que corresponden al 16.1% de la población, todavía enfrentan pobreza energética, lo que muestra las desigualdades en el acceso y la calidad de los servicios de energía eléctrica en diferentes regiones del país. En 2022, la pobreza energética afectaba al 16.9% de los colombianos.

Estos datos fueron revelados por Promigas, compañía dedicada al negocio del transporte de Gas Natural y energía eléctrica en Colombia y Perú, en el marco de la COP 16, en Cali.

El Índice Multidimensional de Pobreza Energética es considerado un instrumento de medición innovador, que permite evidenciar las privaciones energéticas que afectan a la población colombiana.

Desde su primera publicación, en septiembre de 2023, el IMPE ha visibilizado la importancia de la energía como habilitador de bien-estar, al ir más allá de los índices tradicionales de pobreza en el país. Este índice, desarrollado por Promigas, Fundación Promigas e Inclusión SAS, va más allá de una medición: es una herramienta de planeación y política pública que permitirá orientar decisiones estratégicas para cerrar brechas energéticas.

Juan Manuel Rojas, presidente de Promigas expresó: “Este camino recorrido con el IMPE nos ha permitido identificar dónde están las mayores brechas en materia de pobreza energética y cómo podemos actuar para reducirlas. Nuestra meta no es solo conectar hogares con energía, sino asegurar que esa energía se transforme en bien-estar para las personas. En un año marcado por vientos a favor y en contra, el reto es conectar la ‘última milla’ para lograr un desarrollo energético justo y sostenible; por eso con el IMPE hicimos zoom y, además del análisis departamental, incluimos una medición a nivel municipal, convirtiéndolo en una caja de herramientas para la toma de decisiones en PRO de reducir la pobreza energética en los territorios más vulnerables”.

El IMPE municipal es un valor agregado clave para enfrentar los desafíos de un país con desequilibrios geográficos. Con información precisa y actualizada, esta herramienta de alta resolución nos indica dónde y cómo actuar. Reducir la pobreza energética exige precisión: cada municipio tiene su propio perfil, proporcionando las claves para transformar el bienestar energético de los hogares.

Lo anterior, considera Promigas, es una necesidad latente, ya que el 68% de los municipios de Colombia, en total 759, tiene más del 20% de su población en situación de pobreza energética.

Principales hallazgos: vientos a favor y en contra

El IMPE reveló que hubo avances importantes en los indicadores de la dimensión “aprender y comunicarse”, pero estancamiento en el indicador “acceso a energía eléctrica” y retroceso en el indicador de “calidad de la fuente de energía”.

El logro más destacado del último año fue la mejora global en el acceso a internet de los hogares: la privación de este servicio se redujo del 38,3 % a 33,8 % de la población.

El cambio de trayectoria en el mejoramiento de la calidad de la energía eléctrica fue el principal viento en contra de la reducción de la pobreza energética. La privación en este indicador se agudizó en el último año: el número de personas sin calidad de energía pasó de 7 a 8,3 millones, reflejando un incremento en la privación de 2,2 p.p. (puntos porcentuales).

El objetivo de conectar a la última milla requiere un mayor impulso: la privación en un energético adecuado para cocinar se redujo en 0,4 p.p. (131.000 personas) y en acceso a energía eléctrica se redujo en 0,1 p.p. (62.000 personas).

Otros de los resultados que destaca el IMPE es que la pobreza disminuyó para las zonas rurales cercanas a las zonas urbanas y para las ciudades intermedias, pero no para los grandes centros urbanos ni para las zonas rurales remotas.

Compromiso de Promigas con la inclusión energética

Durante 2023, Promigas conectó 159.000 nuevos usuarios a gas natural y electricidad, beneficiando alrededor de 700.000 personas, permitiendo que 3.136 hogares colombianos (cerca de 12.000 personas) abandonaran el uso de leña y carbón como combustible para cocinar.

A través del negocio inclusivo de financiación no bancaria Brilla, se otorgaron $1,18 billones en nuevos créditos; el 44 % de las colocaciones se destinaron a la financiación de dispositivos que permiten la reducción de pobreza energética, tales como gasodomésticos, televisores, neveras, celulares, y computadores.

Finalmente, con una inversión social de $40.596 millones, la Fundación Promigas lideró proyectos en 114 municipios, promoviendo el desarrollo económico incluyente en Colombia.

martes, 22 de octubre de 2024

BBVA respaldó proyectos para cuidar biodiversidad en Colombia por US$32 millones

Mario Pardo B, presidente ejecutivo de BBVA en Colombia
Desde la emisión en julio de este año, del primer Bono de Biodiversidad del mundo en el sector financiero, BBVA movilizó más de 32 millones de dólares para proyectos que cuidan la biodiversidad en Colombia.

Ese monto corresponde al 50% de los recursos totales, que ascienden a 70 millones de dólares, con fondos de la Corporación Financiera Internacional (IFC), del grupo del Banco Mundial, y de BID Invest, que financia empresas y proyectos sostenibles.

El Bono de Biodiversidad se destina a la inversión en actividades con impacto colateral positivo en biodiversidad y soluciones basadas en la naturaleza. Uno de los sectores con mayor demanda es el agro.

Mario Pardo, presidente ejecutivo de BBVA en Colombia, dijo que se sienten muy orgullosos de las empresas colombianas que se han sumado a desarrollar proyectos y destinar recursos en pro del cuidado de la biodiversidad y a las que han podido atender a través de este bono. “Hoy podemos decir que estamos financiando proyectos enfocados en cuidar esa gran riqueza que tiene Colombia, que es la biodiversidad”, aseguró Pardo.

BBVA informó que a esta iniciativa se sumó la Unión Europea, a través de acompañamiento técnico para la validación del impacto de las operaciones financiadas con estos recursos.

La demanda más alta proviene de iniciativas del sector agro con certificación de buenas prácticas para la biodiversidad.  También se han presentado proyectos direccionados al buen manejo del agua y soluciones basadas en la naturaleza, agricultura regenerativa y reducción de disposición de plásticos en fuentes de agua, entre otros.

Otros créditos para el cuidado de la naturaleza

El pasado mes de agosto, BBVA anunció una línea de crédito de 50 millones de dólares para financiar iniciativas de preservación de la biodiversidad que tengan impacto positivo en lo ecosistemas estratégicos, como el uso productivo de la tierra, la producción pecuaria sostenible, restauración de cuencas y conservación de bosques y la gestión de recursos. En esta línea de crédito cuenta con la participación del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, CAF.

BBVA también realizó la emisión del primer Bono Azul en Colombia, que hasta el momento ha financiado proyectos por más de 15 millones de dólares. Un bono azul es un instrumento financiero de emisión de deuda que tiene como objetivo proteger los océanos y los ecosistemas marinos a través de su preservación.

“BBVA mantiene su compromiso con la inclusión social y el medio ambiente, por eso esperamos seguir entendiendo los desafíos que diferentes grupos, empresas y gobiernos han identificado en torno a la biodiversidad y a la preservación de los ecosistemas. Y seguiremos trabajando en identificar cómo desde el sector podemos continuar aportando a generar soluciones y movilizar recursos para detener y revertir la pérdida de biodiversidad para el año 2030”, resaltó Mario Pardo Bayona.