Buena
reunión que tuvieron los alcaldes de la región Caribe para hablar del tema:
Tarifas de energía:
1- “Alcalde Jaime Pumarejo convoca cumbre
de mandatarios de capitales del Caribe para analizar altas tarifas de energía”
2- https://radareconomicointernacional.blogspot.com/2022/06/en-cumbre-liderada-por-pumarejo.html
Es
bueno revisar esta columna de Amylkar Acosta, donde nos explica muchas cosas en
torno a ese tema. Él es experto en ese sector.
®rada®luisemilioradaconrado
@radareconomico1
https://radareconomicointernacional.blogspot.com/

LAS
TARIFAS DE ENERGÍA AL ALZA
AMYLKAR
D. ACOSTA MEDINA
“De buenas intenciones está empedrado el
camino hacia el infierno”
Oscar Wilde
LA INFLACIÓN GALOPANTE
Como
es bien sabido estamos en presencia de una ola inflacionaria global y un
frenazo de la reactivación que pueden conducir a la temida estanflación,
entendida esta como estancamiento combinado con inflación. Colombia no ha sido
ajena a esta tendencia y es así como la inflación galopante ha elevado el
Índice de precios al consumidor (IPC) en los primeros cinco meses hasta el
9.07%, el triple de la meta que se había fijado el Banco de la República para
este año del 3%, en un rango entre 2% y 4%. En un esfuerzo desesperado por
contenerla ha elevado la tasa de interés de intervención desde 3% en diciembre
pasado hasta el 6%, duplicándola, luego de su Junta del 29 de abril pasado,
cuando la subió por sexta vez desde septiembre de 2021.
Esta
inflación, según el DANE, ha golpeado con más severidad a los hogares pobres y
vulnerables con un aumento del IPC de 10.68% y 10.47%, respectivamente. Ello
obedece a que el alza en los precios de los alimentos, que son los que absorben
la mayor proporción de su ingreso, alcanzó el 21.6% en mayo. Después de los
precios de los alimentos se destaca la escalada alcista de las tarifas de los
servicios públicos, particularmente la de energía que se situó en el 17.3%.
Para un mejor entendimiento de la causalidad y los efectos de estas alzas de la
tarifa de energía, veamos cuáles son las variables de la ecuación que
determinan la tarifa o costo unitario del KWH (CU): G + T + D
+ C + P + R.
POR QUÉ SUBEN LAS TARIFAS
Al
analizar los factores que más incidieron en esta alza desmesurada de la tarifa
de la energía hemos podido establecer que el principal de ellos es el aumento
del Índice de precios al productor (IPP) al cual están atados los cargos de
generación (G), que representa el 30%, de transmisión (T), el 12%, y
distribución (D), el 40%, que alcanzó en mayo el 34.32% y para el año completo
sobrepasó el 22%. Cabe advertir que el mayor crecimiento del IPP y su
indexación se atribuye al cambio de metodología de su cálculo y estimación por parte
del DANE para este año. El cargo por comercialización (C), que representa entre
el 15% y el 20%, en cambio, no se ve afectado por el IPP sino por el IPC, que
también ha subido sensiblemente.

Desde
luego, también incide en este inusitado incremento de los precios y las tarifas
de energía el cargo por restricciones (R), ya que este guarda una correlación
inversa con el precio en bolsa de la energía y este ha bajado ostensiblemente,
hasta los $100 el KWH a consecuencia del alto nivel de los embalses, que
superan el 80%. Por ello este cargo, que establecido por la CREG con base a su
Resolución 119 del 21 de diciembre de 2007, ha subido también, fluctuando alrededor
de los $35 - $40 el KWH.
Es
de anotar que este aumento en las facturas de los usuarios de la energía,
regulados y no regulados, se da después del congelamiento de las tarifas en
2020 para paliar el impacto de la pérdida del empleo y el ingreso de muchos de
ellos a consecuencia de las medidas de contención y mitigación de la pandemia
del COVID 19, cuando aún no se reponen del mismo. A través de la “opción
tarifaria”, prevista en la Resolución 012 de 2020 de la CREG se dispuso diferir
en el tiempo los reajustes en las tarifas. Esta disposición se mantuvo
posteriormente, extendiéndola por 5 años a través del Decreto 1231 del 11 de
septiembre de 2020, a la cual le vino a dar alcance el Decreto 1645 de
septiembre 10 del mismo año. También el cargo por restricciones (R), de $52.37
en el caso de Air´e y $49.87 aplicado por Afinia superan ampliamente el
promedio nacional.

EL RÉGIMEN TARIFARIO TRANSITORIO Y
ESPECIAL DEL CARIBE
Pero,
indudablemente, en donde más se ha sentido esta alza desproporcionada de las
tarifas de energía es en la región Caribe, en donde sus dos mercados, Caribe
Mar y Caribe Sol, son servidos por los operadores Afinia y Air´e, en el primero
con un incremento en los primeros cinco meses de este año del 33.52% y en el segundo 44.55%, respectivamente, muy
superior al promedio en el interior del país que está en un rango entre el 20%
y el 25%. Con toda razón afirmó el Alcalde del Distrito de Barranquilla Jaime
Pumarejo que “el alto costo de la energías en la Costa la pone en desventaja
frente a otras regiones del país”[1].
A ello ha contribuido especialmente el cargo por pérdidas (P) en estos dos
mercados, que pasó de $41.49 por KWH a $247, en contraste con el promedio nacional
de $50 por KWH.
Ello
se explica porque en la Resolución 010 de 2020 de la CREG se estableció que
“para la aplicación de la metodología establecida en la Resolución CREG 015 de
2018…para el régimen transitorio
especial definido en la presente Resolución, los índices de pérdida eficiente de dichos mercados durante la vigencia
del régimen transitorio especial
serán iguales a los calculados para el mercado Caribe a la fecha de la
expedición de la Ley 1955 de 2019”. De allí que las pérdidas técnicas reconocidas en la fórmula tarifaria y las cuales
debe asumir el usuario vía tarifas es del 22%
muy superior al 12% que se les
reconoce a los demás operadores de red diferentes al Caribe.
Es
de anotar que Afinia y Air-e, con el ánimo de suavizar el impacto de la
desproporcionada alza tarifaria apeló a la modalidad de la “opción tarifaria”.
Todo
ello tuvo su origen en el artículo 318 de la Ley 1955 de 2019 del Plan Nacional
de Desarrollo (2018 – 2022), a través del cual, como lo acota la Financiera de
desarrollo nacional (FDN), a la cual se le encomendó la estructuración del
proceso de solución empresarial que condujo a la escogencia de los dos nuevos
operadores de red que reemplazaron a ELECTRICARIBE, se “aumentó el límite de
participación en la actividad de comercialización y previó un régimen tarifario
transitorio y especial para las actividades de distribución y comercialización
de energía eléctrica en la región Caribe”.
Se
trataba, según se adujo en su momento de viabilizar dicho proceso. Y como,
según la ponencia para primer debate de dicha Ley, “en la Costa Caribe las
tasas de energía son las más bajas en comparación con las demás regiones del
país. Por lo anterior (…) las tasas deben subir para que esta región
también se ayude”. De allí que el Congreso de la República terminara por
facultar a la CREG para nivelar por lo alto las tarifas en la región Caribe,
tal y como lo advertimos cuando se tramitaba la Ley de marras.
Con tal fin se autorizó la revisión de la metodología para la remuneración de
la actividad de la comercialización. De manera que esta alza desmedida en las
tarifas en la región Caribe estaba cantada.
Por ello causa extrañeza la declaración del Alcalde del Distrito de Cartagena
William Daun, en el sentido que “nada de esto lo sabíamos , de que nos iban a
subir las tarifas tan drásticamente…es una cosa exorbitante”
No
le falta razón al Alcalde del Distrito de Barranquilla Jaime Pumarejo cuando
afirma, refiriéndose a los nuevos operadores, que “las empresas hoy están
haciendo lo que se les exigió que hicieran”. Palabras más palabras menos, esa
es la real realidad, de la cual hay que partir en la búsqueda y hallazgo de
soluciones viables y sostenibles, que no pongan en riesgo la meta de prestar el
servicio con eficiencia, calidad y continuidad como lo manda la Ley eléctrica
143 de 1994.

Ya
lo había dicho la Financiera de Desarrollo
Nacional (FDN), “para generar un escenario viable se requiere,
entre otras cosas, ajustes en tarifas que reconozcan el nivel de inversiones
proyectadas, la situación actual de la empresa y aportes del gobierno”. Y así lo admitió la Resolución de la CREG al aprobar el
expediente tarifario de estos dos operadores con base de los costos por “planes
aplicados”, esto es por las inversiones programadas y no por las inversiones
ejecutas como enantes. Así quedó establecido en las resoluciones 024 y 070 de
2021 de la CREG. Como contraprestación se pactó con los nuevos operadores, a
través de sendos programas de “gestión acordados de largo plazo”, la inversión
de $5 billones por parte de Afinia y $3.7 billones por parte de Air´e en el
lapso de 5 años, contados a partir de 1º de octubre de 2020, fecha esta en la
cual asumieron la operación de sus dos mercados.
Este
se hizo efectivo por parte de la CREG mediante las resoluciones 024 y 078 de
junio 24 de 2021.
Esta
vez, a diferencia de lo que se venía dando, en donde la remuneración del cargo
de distribución (D) en el costo unitario (U) de la fórmula, se fijaba tomando
en consideración las inversiones realizadas, se estableció teniendo
como base el plan de inversiones proyectadas tendiente a mejorar la
calidad del servicio y la reducción de las pérdidas heredadas, las cuales
oscilaban alrededor del 35%, muy por encima del 16% del promedio nacional.

REACCIONAN LOS ALCALDES
Alarmados
los alcaldes de las ciudades capitales de los 7 departamentos del Caribe
atendidos por Afinia y Air´e se dieron cita en Barranquilla para explorar
alternativas de solución a esta problemática. Al final de sus deliberaciones,
el Alcalde Pumarejo, asumiendo su vocería manifestó: “en nombre del Caribe
pedimos tarifas de energía más justas”. Ellos le hicieron un llamado al nuevo Congreso de la República, recién electo y
al próximo Presidente de la República para que se cree un Fondo regional de
Estabilización de las tarifas de energía “con recursos públicos que compensen
de manera directa los incrementos de los costos de la energía”.
No es claro cuál sería la fuente de financiamiento del mismo y la amarga
experiencia del Fondo de estabilización de los precios de los combustibles
(FEPC), que se ha convertido en una bomba de tiempo a punto de estallar
representada por un déficit que bordea los $30 billones (¡!).
También
se planteó “buscar recursos del presupuesto nacional por el orden de los $8
billones, que podrían pagarse en 10 años y así evitar que el aumento sea
cobrado al usuario vía tarifa”.
Se trataría de que la Nación sea la que financie las inversiones a las que
están obligados los operadores, para que las mismas no se trasladen a los
usuarios vía tarifas. Ambas propuestas tropezarán, muy seguramente, con su
inviabilidad fiscal, dadas las maltrechas finanzas que heredará quien asuma la
Presidencia de la República a partir del 7 de agosto.
Y
como estamos en medio de la agitación electoral de cara a la segunda vuelta
para elegir el próximo Presidente de la República, no faltó quien lanzara al desgaire
promesas, que más parecen señuelos electorales para engatusar incautos y atraer
votantes. Ya Federico Gutiérrez, aspirante presidencial en la primera vuelta se
había comprometido a bajar las tarifas de energía en la región Caribe entre un
30% y un 40% y propuso el Fondo del cual se ha vuelto a hablar ahora en la
Cumbre de alcaldes, que “asuma las pérdidas de esas empresas, porque no las
pueden asumir las familias pobres”.
Ahora es el candidato Rodolfo Hernández quien ofrece bajar las tarifas de
energía “mínimo en un 20%”.
Él atribuye las altas tarifas, en su discurso reduccionista, como una
“consecuencia de la corrupción”, de tal suerte que bastaría con erradicar la
presunta corrupción en el sector para, en un santiamén, bajar la tarifa en esa
proporción.
Lo
más urgente en la actual coyuntura es morigerar el impacto de las altas tarifas
entre los más vulnerables, que son los estratos 1, 2 y 3, los cuales son
sujetos de los subsidios al 60%, el 50% y el 15%, respectivamente de su consumo
básico. Según el DANE los estratos 1 y 2 representan el 54.4% de los usuarios.

¿Y
cómo hacerlo? Revisando la norma que establece el consumo básico o de
subsistencia, de 130 KWH para los usuarios ubicados en regiones que estén por
encima de los 1.000 metros sobre el nivel del mar y de 173 para aquellos
ubicados en regiones por debajo de dicha cota, en donde el clima es más
caliente y por ende más exigente en el consumo de electricidad. Tales
parámetros están muy alejados de la realidad y deberían ser reajustados, eso sí
implementando concomitantemente una medida que estimule el uso racional y
eficiente de la energía y disuada su derroche.
En
el mediano y largo plazo se espera que la inflación ceda y con ella bajen tanto
el IPC como el IPP, lo cual significaría un alivio para los usuarios. Como es
bien sabido la energía más costosa es aquella de la que no se dispone justo en
el momento que se requiere. De allí que el fin último de la Transición
energética en curso es garantizar la seguridad energética. Desde luego, es
de esperar que la integración de las fuentes no convencionales de energía
renovable (FNCER) a la matriz energética a la que dará lugar, además de contribuir
a robustecerla, diversificarla aún más y hacerla más resiliente frente al
cambio climático, repercuta en una baja de los precios y las tarifas de la
energía y ello se refleje en la factura mensual que reciben los usuarios de
este servicio caracterizado por la Ley eléctrica como esencial.
Obviamente
que, para que ello sea posible, es menester repensar, revisar y ajustar las
normas regulatorias que rigen la formación del precio de la energía en el
mercado mayorista como ya lo viene haciendo el Consejo de la Unión Europea, de
tal manera que estas den señales apropiadas que combinen el incentivo del uso
racional, así como la eficiencia energética en toda la cadena de valor del
sector. En ello habrá de jugar un rol de la mayor importancia el consumidor, que
en adelante esta llamado a ser mucho más proactivo de lo que es hoy en procura
de suavizar y en lo posible aplanar su curva de consumo de energía. A ello
contribuirán, no me cabe la menor duda, la generación distribuida, la
autogeneración con paneles solares y la pronta instalación de la
infraestructura de medición inteligente (AMI, por su siglas en inglés),
contempladas en la hoja de ruta de la Transición energética inteligente en
marcha.
Medellín, junio 11 de 2022
www.amylkaracosta.net