Seguimos en el RADAR revisando lo que dijo
este 7 de agosto el nuevo presidente de Colombia, Iván Duque Márquez…
Le apuesta, como lo hacemos casi todos los
colombianos, a un país en paz, que tenga un mejor futuro.
Y a valorar lo que somos, llamando a las
cosas como son…
Saber valorar lo que somos y
hemos sido como país es la base para construir un mejor futuro.
Ser honestos: saber llamar las
cosas por su nombre y abordar los retos con optimismo y compromiso es lo que
tenemos que hacer. Esta debe ser nuestra meta para los próximos años.
Los invito a que todos
construyamos un gran pacto por Colombia, a que construyamos país, a que
construyamos futuro y a que por encima de las diferencias estén las cosas que
nos unen.
Esa es la base de pensar en un
Acuerdo por la Legalidad. Quiero una Colombia donde todos podamos construir la
paz, donde se acaben esas divisiones falaces entre amigos y enemigos de la paz,
porque todos la queremos.
Creo en la desmovilización, el
desarme y la reinserción de la base guerrillera. Muchos de ellos fueron
reclutados forzosamente o separados de su entorno por la intimidación de las
armas.
Estoy convencido y comprometido
con buscar para la base de esas organizaciones, oportunidades productivas y
velar por su protección.
Construir la paz requiere que derrotemos
los carteles de la droga que amenazan distintos lugares del territorio. Vamos a
ser efectivos en la erradicación y sustitución de cultivos ilícitos de la mano
de las comunidades.
Durante los primeros 30 días de
nuestro gobierno vamos a realizar una evaluación responsable, prudente y
completa del proceso de conversaciones que durante 17 meses se ha adelantado
con el ELN. Nos vamos a reunir con las Naciones Unidas, la Iglesia Católica y
los países que han venido apoyando dicho proceso…
Quiero invitarlos a que juntos
construyamos la legalidad enfrentando la corrupción con todas nuestras fuerzas.
Le prometí a Colombia que como presidente asumiría esa tarea con entusiasmo y
hoy anuncio que vamos a empoderar a la ciudadanía para denunciar los corruptos
y que ellos sepan que todos los estamos mirando y los vamos a señalar.
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
La legalidad será fundamental
en el gobierno de Iván Duque como presidente de Colombia. Lo dijo en su
discurso de este 7 de agosto
Construir el futuro
Saber valorar lo que somos y
hemos sido como país es la base para construir un mejor futuro. Ser honestos:
saber llamar las cosas por su nombre y abordar los retos con optimismo y
compromiso es lo que tenemos que hacer. Esta debe ser nuestra meta para los
próximos años. Los invito a que todos construyamos un gran pacto por Colombia,
a que construyamos país, a que construyamos futuro y a que por encima de las
diferencias estén las cosas que nos unen.
No se trata de pensar igual, no
se trata de unanimismos, no se trata de eludir las sanas discrepancias de ideas
que enriquecen la democracia. Se trata de ser capaces de darle vida a los
consensos necesarios para que seamos una nación grande, sólida y segura.

Siempre he dicho y lo seguiré
diciendo: soluciones y no agresiones.
Quiero ser el presidente que
forje y logre esos acuerdos pensando en lo que necesita Colombia sin caer en la
tentación del aplauso transitorio.
Pacto por la legalidad
Esa es la base de pensar en un
Acuerdo por la Legalidad. Quiero una Colombia donde todos podamos construir la
paz, donde se acaben esas divisiones falaces entre amigos y enemigos de la paz,
porque todos la queremos. Por el respeto
a Colombia y por el mandato ciudadano que recibimos, desplegaremos correctivos
para asegurar a las víctimas verdad, justicia proporcional, reparación y no repetición.
También corregiremos fallas estructurales que se han hecho evidentes en la
implementación. Las víctimas deben contar con que habrá reparación moral,
material y económica por parte de sus victimarios y que no serán agredidas por
la impunidad.
Creo en la desmovilización, el
desarme y la reinserción de la base guerrillera. Muchos de ellos fueron
reclutados forzosamente o separados de su entorno por la intimidación de las
armas. Estoy convencido y comprometido con buscar para la base de esas organizaciones,
oportunidades productivas y velar por su protección.
También nos esforzaremos por la provisión de bienes públicos en todas las
regiones del país, empezando por las que han sido golpeadas por la
violencia.
Colombianos, la paz la tenemos
que construir todos y para ello debemos tener claro la importancia de contar
con una cultura de legalidad sustentada sobre el Estado de Derecho. Sólo una
sociedad donde la seguridad y la justicia garantizan la aplicación de la ley,
logra derrotar la violencia.
Ha llegado el momento de evitar
que los grupos armados ilegales que secuestran y trafican drogas pretendan
ganar beneficios mimetizando sus delitos con causas ideológicas. Sencillamente
debemos dejar claro que en adelante en nuestra Constitución el narcotráfico
y el secuestro no son delitos conexos al delito político ni mecanismos
legítimos para financiar y promover ninguna causa. Hoy mismo le cumplo a
Colombia y llevaré esta iniciativa ante el Congreso de la República.
Construir la paz requiere que
derrotemos los carteles de la droga que amenazan distintos lugares del
territorio. Vamos a ser efectivos en la erradicación y sustitución de cultivos
ilícitos de la mano de las comunidades, en la
puesta en marcha de proyectos productivos y en romper las cadenas logísticas y
de abastecimiento de las estructuras del narcotráfico. No vamos a permitir que
los “disidentes”, los “combos”, los “clanes”, las mal llamadas “oficinas” sigan
haciendo de las suyas en la Costa Pacífica, en nuestras fronteras y
en nuestras regiones más apartadas. Velaremos por la sanción efectiva de
quienes pretendan reincidir o burlarse de las víctimas ocultando armas o
recursos necesarios para la reparación.
Como comandante en jefe de las
Fuerzas Armadas y en colaboración con las autoridades judiciales vamos a actuar
en todo el territorio nacional para desarticular las redes de crimen organizado
y llevarlas ante la Justicia, haciendo valer la premisa: el que la hace,
la paga.
Agradezco a muchos países que nos
han apoyado y vamos a estar con los Estados Unidos en la lucha contra el crimen
transnacional.
Durante los primeros 30 días de
nuestro gobierno vamos a realizar una evaluación responsable, prudente y
completa del proceso de conversaciones que durante 17 meses se ha adelantado
con el ELN. Nos vamos a reunir con las Naciones Unidas, la Iglesia Católica y
los países que han venido apoyando dicho proceso, para que en el marco de la
independencia y la institucionalidad del Estado, compartan con nosotros el
balance acerca del mismo. Quiero dejar claro que un proceso creíble debe
cimentarse en el cese total de acciones criminales, con estricta supervisión
internacional, y tiempos definidos.
Queremos avanzar pero el pueblo colombiano
no tolerará que la violencia sea legitimada como medio de presión al Estado.
La legalidad implica que
trabajemos por la seguridad ciudadana. Que tengamos mecanismos para
georeferenciar el delito, que desarticulemos estructuras, que persigamos los
jíbaros que inducen a los niños a la tragedia de la droga, que sancionemos con cadena
perpetua a los proxenetas, a las 'Madames”' a los violadores y asesinos de
menores y de mujeres y que nos concentremos en la prevención del crimen.
Legalidad significa que formemos una sociedad de valores, que desde edad
temprana formemos en cívica, urbanidad y respeto para sembrar en los ciudadanos
una muralla ética que complemente las enseñanzas del hogar.
Quiero invitarlos a que juntos
construyamos la legalidad enfrentando la corrupción con todas nuestras fuerzas.
Le prometí a Colombia que como presidente asumiría esa tarea con entusiasmo y
hoy anuncio que vamos a empoderar a la ciudadanía para denunciar los corruptos
y que ellos sepan que todos los estamos mirando y los vamos a señalar.
Endureceremos las penas para los
corruptos y les aplicaremos que no gocen de casa por cárcel ni reducción de
penas, vamos a sancionar severamente a empresas, dueños y gestores que
corrompan funcionarios, prohibiendo su contratación con el Estado, vamos a
promover los pliegos tipo en todos los contratos de las entidades estatales,
limitar a no más de tres períodos la presencia en cuerpos colegiados de
elección popular, hacer imprescriptibles los delitos contra la administración
pública y hacer de la publicación de la declaración de renta de todos los
funcionarios un deber constitucional. Hoy con agrado y motivación presento ante
el país y el Congreso este paquete anti-corrupción porque la defensa de la
ética pública es de todos y juntos tenemos que lograrlo.
El camino de la legalidad demanda
que logremos entre el Ejecutivo, el Legislativo y el Poder Judicial una reforma
a la justicia que la haga más eficiente, más cercana al ciudadano, más
confiable y que nos permita garantizar oportunamente los derechos de todos los
Colombianos.
La reforma a la Justicia no da
espera, porque la mora judicial, el hacinamiento carcelario, los procesos
interminables, la precaria tecnología con la que operan nuestros despachos, los
riesgos de corrupción y en muchos casos la falta de transparencia y coherencia
procesal y probatoria se van carcomiendo la esperanza colectiva.
Legalidad también significa
mejorar las condiciones de la Fuerza Pública, brindarles un acceso de calidad a
bienes y servicios, radicar en el Congreso la Ley del Veterano que se
traducirá en mayor bienestar para nuestros héroes.
Asimismo darles a los
soldados y policías un marco institucional y jurídico serio y riguroso para que
puedan cumplir su deber constitucional en estricto apego por los derechos
humanos, sintiendo el afecto de todo un pueblo. Como diría nuestro padre de la
Patria Francisco de Paula Santander “un país que sabe honrar a sus héroes, es
un país que sabe forjar su futuro”.
Legalidad significa defender la
vida de todos los colombianos y proteger la integridad de los líderes políticos
y sociales y de nuestros periodistas. Nos duele cada homicidio, cada ataque,
cada amenaza. Vamos a trabajar con la
Defensoría del Pueblo, con la Procuraduría General de la Nación y con la
Fiscalía para prevenir la violencia contra ellos y sancionar ejemplarmente a
los autores intelectuales y materiales de los crímenes e intimidaciones que han
enlutado a nuestro país. Esta tarea es de todos. De todos, y todos los
colombianos debemos rechazar cualquier forma de violencia que pretenda acallar
las voces libres de nuestros compatriotas.
Esa legalidad construida por el
matrimonio de seguridad y justicia nos garantiza el balance que se encuentra
esculpido en nuestro escudo con las palabras libertad y orden.