A raíz de esta columna que empezó a
circular por el diario El Heraldo hoy, me conecté con el autor: Ricardo Plata
Cepeda.
Y le comenté que la región Caribe está mal.
Paisas y bogotanos se llevan gran parte de los ingresos, pero nosotros no nos
acompañamos. Nuestros políticos, apenas llegan al poder, con los votos
nuestros, se les olvida que son costeños y empiezan a negociar con los malos y
no apoyan.
De vez en cuando, apoyan proyectos que nos
benefician, pero en general, no hacen bien su tarea como ciudadanos de bien.
Aunque viendo lo bien, el ser humano es
así. Trabaja para su beneficio personal y familiar, pero no le apuesta a la
comunidad.
¿Eso cambiará alguna vez?
No creo…
®luisemilioradaconrado
@radareconomico1
https://radareconomicointernacional.blogspot.com/
POBREZA CARIBE ¿MÁS?
Cuando casi un tercio de los bogotanos, con 2,5 veces el ingreso per cápita y un séptimo de las NBI de la región Caribe, no pagan el tiquete de Transmilenio, el gobierno y los operadores lo hacen por ellos; pero cuando un tercio de los usuarios del mal servicio eléctrico en la región Caribe no pagan, a la CREG sólo se le ocurrió autorizar el insostenible atropello de subir la tarifa el 50%.
Por RICARDO PLATA CEPEDA
El PIB per cápita, o sea el ingreso promedio anual por persona, de
Colombia en 2021 fue de $23,1 millones, según el DANE. Si ranqueamos los 33
departamentos (Bogotá incluida) vemos que 8 de ellos tienen un ingreso mayor
que el promedio nacional. Ese selecto grupo incluye como era de esperar a
Bogotá, Santander, Antioquia y Valle, mientras del Caribe está sólo San Andrés,
lo que se traduce en que apenas el 3 por mil de los habitantes de los
departamentos más ricos estén en el Caribe.
En contraste, si tomamos los 8 departamentos más pobres, que
incluyen a Magdalena y Sucre, el 72% de sus habitantes son caribeños. Este
grupo incluye los 5 departamentos “amazónicos” cuya población suma solamente
382.000 habitantes y Chocó, con 549.000. El promedio del PIB per cápita de la
región Caribe es $15,4 millones, mientras el del resto del país es de $25,3
millones, 65% más alto.

Si observamos las Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI),
quedaremos más insatisfechos. El porcentaje nacional de habitantes con NBI para
2021 fue de 14,28. Hay 13 departamentos con NBI menor que ese promedio nacional
y entre esos nuevamente del Caribe sólo hay uno, Atlántico.
Mientras para toda la región el NBI es de 26,4%, el promedio del
resto del país es 10,8%. Es decir, en el Caribe las NBI son 2,5 veces más altas
que en el resto de Colombia. Eso hace que la región Caribe, con sólo el 22% de
la población, alberga el 41% de los compatriotas con NBI. Sin entender y
atender esto Colombia nunca resolverá su problema de pobreza.
Alemania al reunificarse invirtió docenas de miles de millones de
euros para nivelar la Alemania Oriental, postrada tras medio siglo de economía
comunista; pero aquí políticos y tecnócratas, sobre todo de Bogotá y Antioquia
que se han turnado el manejo el país hace un siglo, no se ruborizan en utilizar
el poder para ampliar desigualdades regionales. No ha habido $3 Billones para el
canal del Dique porque es un “cementerio acuático”, tampoco $2,5B para la doble
calzada entre las tres ciudades-puerto más importantes del país, vecinas además,
ni $2B para la APP del río Magdalena, ni siquiera $1B para el distrito de riego
y acueductos de la represa del Ranchería y menos para Casa Grande Caribe.
Cuando casi un tercio de los bogotanos, con 2,5 veces el ingreso
per cápita y un séptimo de las NBI de la región Caribe, no pagan el tiquete de
Transmilenio, el gobierno y los operadores lo hacen por ellos; pero cuando un
tercio de los usuarios del mal servicio eléctrico en la región Caribe no pagan,
a la CREG sólo se le ocurrió autorizar el insostenible atropello de subir la
tarifa el 50%. Nadie propone conseguir $4B de inversión estatal para nivelar el
rezago de inversión privada negligentemente tolerada por varios gobiernos, lo
que permitiría al operador asumir las pérdidas mientras se mejora el servicio;
pero sí aparecieron $37B del presupuesto nacional para los nuevos sistemas de
transporte masivo en Bogotá y la sabana, y más de otra docena de billones para
las autopistas de la prosperidad antioqueña. Abriendo brechas.
rsilver2@aol.com