El RADAR estará en las Asambleas del Fondo
Monetario Internacional y el Banco Mundial.
Nuestra enviada especial a Washington es
Yaneth María Rada Faccio y desde mañana miércoles nos estará entregando
noticias.
Mientras tanto, el mismo Fondo nos informa
cómo ve la economía mundial en estos momentos tan complicados.
Gita Gopinath, Consejera Económica y
Directora del Departamento de Estudios del FMI, nos entrega un estudio que deja
claro que el asunto está delicado.
Son varias economías que están en problemas…
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
La
economía mundial: Desaceleración sincronizada, perspectivas precarias
La economía mundial se encuentra en una
desaceleración sincronizada y, una vez más hemos recortado la proyección de
crecimiento para 2019, a 3%, el ritmo más lento desde la crisis financiera
internacional. El crecimiento sigue viéndose debilitado por las crecientes
barreras comerciales y la agudización de las tensiones geopolíticas. Estimamos
que las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China reducirán
acumulativamente el nivel del PIB mundial en un 0,8% para 2020. El crecimiento
se ve frenado por factores específicos de cada país en varias economías de
mercados emergentes, y por fuerzas estructurales, como el bajo aumento de la productividad
y el envejecimiento demográfico en las economías avanzadas.
En la edición de octubre de Perspectivas de la economía mundial proyectamos una leve mejora del crecimiento mundial, a 3,4% en 2020; es decir, otra revisión a la baja de 0,2% con respecto a nuestras proyecciones de abril. Ahora bien, a diferencia de la desaceleración sincronizada, esa recuperación no es generalizada y sigue siendo precaria.
Esta debilidad del crecimiento obedece a un
brusco deterioro de la actividad manufacturera y el comercio mundial; el
aumento de los aranceles y la persistente incertidumbre en torno a la política
comercial han asestado un golpe a la inversión y la demanda de bienes de
capital.
Asimismo, la industria automotriz se está contrayendo también como
consecuencia de una variedad de factores, como los trastornos causados por las
nuevas normas sobre emisiones en la zona del euro y China que han producido
efectos duraderos. En general, en términos de volumen, el crecimiento del
comercio internacional se redujo a 1% en el primer semestre de 2019, el nivel
más bajo desde 2012.
En contraposición a la debilidad de la
actividad manufacturera y el comercio, en la mayor parte del mundo el sector de
los servicios conserva el vigor, gracias a lo cual los mercados de trabajo de
las economías avanzadas se mantienen firmes y el aumento de los salarios,
saludable. Sin embargo, se observan algunos indicios iniciales de que el sector
de los servicios se está enfriando en Estados Unidos y la zona del euro.
La política monetaria ha desempeñado un papel
significativo como sostén del crecimiento. Ante la ausencia de presiones
inflacionarias y el debilitamiento de la actividad económica, los grandes
bancos centrales han adoptado apropiadamente medidas de expansión para conjurar
los riesgos a la baja para el crecimiento e impedir que las expectativas
inflacionarias se desanclen. Según nuestra evaluación, si ese estímulo
monetario no se hubiera producido, el crecimiento mundial sería 0,5 puntos
porcentuales más bajo tanto en 2019 como en 2020.
Las economías avanzadas continúan
enfriándose, en dirección a su potencial a largo plazo. La previsión de
crecimiento también se ha revisado a la baja, a 1,7% en 2019 (en comparación
con 2,3% en 2018) y se proyecta que se mantendrá en ese nivel en 2020. La
firmeza de las condiciones en los mercados de trabajo y el estímulo
proporcionado a través de las políticas están contribuyendo a contrarrestar el
impacto negativo del debilitamiento de la demanda externa en estas economías.
El crecimiento en las economías de mercados
emergentes y en desarrollo también se ha revisado a la baja, a 3,9% en 2019 (en
comparación con 4,5% en 2018) debido en parte a la incertidumbre en torno al
comercio mundial y las políticas internas, y a la desaceleración estructural en
China.
La recuperación del crecimiento mundial en
2020 está impulsado por las economías de mercados emergentes y en desarrollo,
para las que se proyecta un repunte del crecimiento a 4,6%. Alrededor de la
mitad de esa mejora es atribuible a la recuperación o a recesiones menos
profundas en mercados emergentes sometidos a tensiones, como Argentina, Irán y
Turquía, y el resto, a la recuperación de países cuyo crecimiento en 2019 fue
significativamente inferior al de 2018, como Arabia Saudita, Brasil, India,
México y Rusia. Sin embargo, estas recuperaciones están sujetas a un
considerable grado de incertidumbre, especialmente dado que se prevé que
grandes economías como Estados Unidos, Japón y China se desaceleren aún más en
2020.
Agudización de los riesgos
Asimismo, el crecimiento está sujeto a varios
riesgos a la baja. La intensificación de las tensiones comerciales y
geopolíticas, incluidos los riesgos relacionados con el brexit, podrían
trastocar aún más la actividad económica y hacer descarrillar una recuperación
que ya es frágil en las economías de mercados emergentes y la zona del euro.
Esto podría provocar un cambio abrupto en la actitud frente al riesgo, causar
trastornos financieros y revertir los flujos de capitales de las economías de
mercados financieros. En las economías avanzadas, la baja inflación podría
arraigarse y acotar aún más el margen de maniobra de la política monetaria en
el futuro, limitando su eficacia.
Políticas para estimular el
crecimiento
A fin de revitalizar el crecimiento, las
autoridades deben desmantelar las barreras comerciales mediante acuerdos
perdurables, poner freno a las tensiones geopolíticas y reducir la
incertidumbre en torno a las políticas internas. Estas medidas pueden contribuir
a reforzar la confianza y revitalizar la inversión, la actividad manufacturera
y el comercio. A ese respecto, esperamos con interés más detalles sobre el
reciente acuerdo provisional alcanzado entre China y Estados Unidos.
Consideramos que todo paso que se dé para reducir las tensiones y revertir las
recientes medidas comerciales es positivo, en especial si conduce a un acuerdo
integral y duradero.
A fin de conjurar otros riesgos para el
crecimiento y estimular el producto potencial, la política económica debería
respaldar la actividad de manera más equilibrada. La política monetaria no
puede ser la alternativa única; debe ir acompañada de respaldo fiscal si se
dispone del margen de maniobra fiscal necesario y si la orientación de dicha
política no es de por sí excesivamente expansiva. Países como Alemania y Países
Bajos deberían aprovechar los bajos niveles de las tasas de interés pasivas
para invertir en capital social e infraestructura, incluso desde el punto de
vista puramente de costos-beneficios. Si el crecimiento desmejorara más,
posiblemente resultaría necesaria una respuesta fiscal coordinada a nivel
internacional y adaptada a las circunstancias de cada país.

Aunque la distensión monetaria ha apuntalado
el crecimiento, es esencial desplegar hoy una regulación macroprudencial eficaz
para evitar que los riesgos se valoren incorrectamente y que se acumulen
excesivas vulnerabilidades financieras.
Para lograr un crecimiento sostenible es
importante que los países emprendan reformas estructurales que aumenten la
productividad, mejoren la resiliencia y reduzcan la desigualdad. Las reformas
en las economías de mercados emergentes y en desarrollo también son más
eficaces cuando ya existe una buena gestión de gobierno.
En resumen, las perspectivas mundiales siguen
siendo precarias ante una desaceleración sincronizada y una recuperación
incierta. Con un crecimiento de 3%, no hay margen para políticas erradas y es
urgente que las autoridades actúen para respaldar el crecimiento. Es necesario
mejorar el sistema de comercio mundial, no abandonarlo. Es necesario que los
países trabajen mancomunadamente porque el multilateralismo sigue siendo la
única solución para hacer frente a los grandes problemas, como los riesgos
derivados del cambio climático, los riesgos de ciberseguridad, la evasión y la
elusión de impuestos, y para abordar las oportunidades y desafíos de las nuevas
tecnologías financieras.