Jairo Parada nos pone a pensar…
Y debemos hacerlo todos los barranquilleros.
Jairo Parada, en su columna semanal del diario El Heraldo.
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
Los ungidos
Por Jairo Parada
Los barranquilleros y atlanticenses estamos
asistiendo hoy al proceso de concentración de poder político, económico, social
y cultural más escandaloso que alguno pudiese recordar por aquí.
En el pasado, las principales casas políticas
(Name, Char, Gerlein, Cepeda) negociaban entre sí y buscaban fórmulas de
acuerdo al margen lógicamente de nuestra escasa sociedad civil, que en
Barranquilla casi ni existe.
A veces no había acuerdos, se desataba la
competencia, necesaria para todo proceso algo democrático. Los movimientos
alternativos se fueron extinguiendo ante la debacle del Movimiento Ciudadano.

Hoy, el actual espectáculo de ver a Cesar
Gaviria arrodillado al poder local, buscando alianzas para sobrevivir en el
Caribe, no deja de ser lamentable. El grupo dominante local, consciente de sus
problemas con Vargas Lleras, ya se ha acercado al uribismo y también ahora a lo
que queda del liberalismo, para subsumirlo y volverlo apéndice de sus
ambiciones regionales y nacionales. Ya no les basta manejar los $3,3 billones
del Distrito. Ahora van por $1 billón de la Gobernación, con la dupla
Pumarejo-Noguera. Hasta creen que tienen candidato presidencial, de cachucha,
para atraer votos en el resto del país.
A pesar de lo que alegan sus escribidores a
sueldo, no le veo muchas posibilidades, pues no tiene un discurso nacional.
¿Alguien le ha oído hablar de política
macroeconómica?, ¿de desarrollo regional?, ¿de la paz?, ¿qué hacer en materia
de reforma política y de justicia?
Creo que es bueno y carismático en el
discurso local, el del barro, el del concreto como símbolo del desarrollo en
una ciudad que se hunde en la inseguridad, en la informalidad y el desempleo
juvenil. Ojalá pueda hacer unos cursos intensivos para lograr ese discurso,
pero imaginemoslo enfrentado con Fajardo, Petro, Vargas o Lleras u otro del
uribismo.
Los investigadores sociales deben examinar lo
que pasa en nuestra gobernanza local. El caso es muy atípico, pues uno nunca
había visto a gremios, empresarios y a los políticos de las otras casas tan
obedientes y sumisos.
Si siguen así, los últimos desaparecerán.
Jon Pierre, en su libro The Politics of Urban
Governance, nos habla de la gobernanza urbana gerencial, la corporativa,
la de pro-crecimiento y la del bienestar.
Acá encontramos una que parece empresarial,
pero es monopólica y asfixiante, se interesa sin duda por lo social, pero
maneja muy bien la contratación y los lazos clientelares que desata, hace
crecer la ciudad pero a costa de un endeudamiento hasta 2034.
Ya están listos para meternos en el famoso
Tren Ligero, que le costará al Distrito más de $530.000 millones, una propuesta
que poco resuelve el problema del sistema del transporte masivo, pues ni entra
en Soledad, ni llega a Malambo, mientras el Transmetro languidece.
Ni hablar de la propuesta de su candidato a
alcalde Jaime Pumarejo, quien desea meternos en el lío del Superpuerto, cuando
no hay carga ni para los muelles actuales, en su afán de salvar con recursos
públicos a los poseedores de esas licencias portuarias.
Que lo hagan con
recursos privados, que se arriesguen si son empresarios de verdad, pero no con
mis impuestos.
En lo referente a la contratación en el
Distrito, hay que decir que desde 2008, cuando Alex Char se reunía con las ONG,
le decíamos que era importante manejar la contratación en forma transparente y
democrática, después se lo repetimos a Elsa Noguera y poco caso hizo.
Hoy seguimos en las mismas, a pesar de las
apariencias.
Es otro debate que dejo para próxima entrega.