La Cepal calculó que la pobreza rural fue de 46,3% en 2020, más que la cifra del Dane
El director de la entidad aseguró que las diferencias entre las cifras se explican por la metodología usada en la línea de pobreza
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La Cepal calculó que la pobreza rural fue de 46,3% en 2020, más que la cifra del Dane
Para el año más agudo de la pandemia, el
Dane calculó que 4,74 millones de personas vivieron en condiciones de pobreza
en la ruralidad. En ese sentido, la incidencia de la pobreza monetaria era de
42,9% en 2020, presentando reducción de 4,6 puntos porcentuales frente a 2019.
Sin embargo, la Comisión Económica para
América Latina (Cepal) publicó sus cálculos y encontró que ese indicador fue de
46,3%, lo que significaría que no solo no disminuyó la pobreza en las zonas
rurales del país, sino que, además, cerca de 376.000 personas más de las que
estimaba el Dane habrían empezado a vivir bajo esa condición.
“Era muy sorpresivo que en el peor año del crecimiento económico en más de 100 años de historia moderna hubiéramos tenido una revisión tan grande de la pobreza rural”, aseguró el director de Fedesarrollo, Luis Fernando Mejía.
De hecho, el año pasado el centro de
pensamiento ya había hecho una crítica al cálculo del Dane, señalando que el
problema radica en la medición de la línea de pobreza
Según las cifras de la entidad de
estadística, en 2020 la línea de pobreza monetaria en las zonas rurales fue de
$199.828, mientras que en 2019 esta fue de $210.969, lo que significó una
reducción de 5,3% en pleno año de la pandemia. De acuerdo con el director
de Fedesarrollo, esta reducción no tendría una explicación económica
convincente, pues el año pasado la inflación en los hogares pobres llegó a
2,3%. Además, señaló que debería haber mayor representatividad en la canasta
básica de las zonas rurales.
“Lo que se necesita es una metodología que sí tenga representatividad, porque uno no puede medir lo que está pasando en la ruralidad del campo en términos de una canasta de bienes y servicios que se basa solamente en lo que está pasando en cinco ciudades capitales que tienen 140.000 habitantes, cuando tenemos 11,8 millones de personas en las zonas rurales”, explicó Mejía.