miércoles, 15 de julio de 2026

Importancia de la migración en el mundo y las tendencias en ALC

Migrantes en pleno desplazamiento. Foto tomada de
 
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Desde que la agencia federal de Servicio de Inmigración y Control de Aduanas -ICE-, encargada de hacer cumplir las leyes de migración y aduana dentro de Estados Unidos empezó fuertes redadas en diferentes partes de su país, de manera indiscriminada, el tema de la protección de los derechos humanos y la garantía de seguridad nacional, es de permanente interés mundial.

En todo el mundo, pero especialmente en las Américas, los gobiernos enfrentan desafíos muy complejos que han hecho repensar cómo transformar la gestión de las fronteras.

La tendencia global es militarizar, deportar masivamente y detener a los migrantes, para intentar controlar, muy a pesar de que la migración es un proceso natural y fundamental que, de acuerdo con la Organización Internacional para las Migraciones -OIM-, impulsa el crecimiento económico, el enriquecimiento cultural y el equilibrio demográfico a nivel global.

Es claro que la migración dinamiza las economías y la mayoría de los países tienen deficiencias en cuanto a la puesta en marcha de vías legales y sencillas para la regularización de estatus. Se observa en casos como la homologación de títulos académicos, que por trabas burocráticas cuesta mucho trabajo validar estudios y los migrantes terminan con pocas opciones: conformarse con empleos informales y entrar en precarización laboral.

Beneficios de la migración

De acuerdo con un estudio de la Escuela de Postgrado de Ciencias del Derecho en España, la migración tiene estos beneficios económicos:

Fuerza Laboral: Los migrantes sueles ser jóvenes en edad productiva que cubren vacantes donde falta mano de obra local.

Dinamismo financiero: Aportan al Producto Interno Bruto -PIB-, pagan impuestos y crean nuevos negocios que generan empleo.

Remesas: Ayudan a reducir la pobreza y apoyan la economía de las familias en los países de origen.

También se debe tener en cuenta el impacto social y cultural:

Diversidad: Fomentan el intercambio de ideas, tradiciones, arte y gastronomía. Esto enriquece a las comunidades de acogida.

Equilibrio poblacional: Ayudan a sostener demográficamente a regiones donde la población local envejece con rapidez.

Con relación al desarrollo humano, hay que tener en cuenta que la migración ofrece nuevas oportunidades: Permite a las personas acceder a empleos dignos, mejor educación y seguridad cuando huyen de crisis, violencia o pobreza.

Migrantes y los Objetivos de Desarrollo Sostenible -ODS-

Para la Agenda 2030 sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la contribución de la migración es positiva para el crecimiento inclusivo y el desarrollo sostenible.  El principio básico de la Agenda es”no dejar a nadie atrás” y eso incluye a los migrantes.

Muchos de los ODS contienen metas e indicadores relacionados con los migrantes o con el fenómeno de la migración. Naciones Unidas destaca que la meta 10.7 de los ODS “insta a los países “a facilitar la migración y la movilidad ordenadas, seguras, regulares y responsables de las personas, incluso mediante la aplicación de políticas migratorias planificadas y bien gestionadas”.

Otras metas relacionadas directamente con la migración, se refiere al personal sanitario de los países en desarrollo, la migración laboral, las remesas y la identidad legal. Además, la meta 17.8 de los ODS pide que se desglosen los datos por estatus migratorio.

Tendencias migratorias en América Latina y el Caribe en 2026

En el primer semestre de este año, la movilidad en América Latina y el Caribe (ALC) continuó alejándose de los patrones de tránsito masivo hacia el norte observados en 2023 y 2024, orientándose en cambio hacia desplazamientos más fragmentados, multidireccionales e intrarregionales. Estos cambios, perceptibles desde principios de 2025, reflejan la evolución de los marcos normativos, las variaciones en el acceso a vías migratorias y las cambiantes condiciones socioeconómicas en los países de origen, tránsito y destino.

A partir de la información recopilada por la Matriz de Seguimiento de Desplazamientos (DTM) de la OIM en ALC —complementada con registros administrativos y fuentes secundarias—, este informe ofrece una visión general de los acontecimientos clave en las rutas migratorias de la región entre enero y junio de 2026.

En América Central, los volúmenes de migración irregular se mantienen muy por debajo de los máximos recientes, especialmente a lo largo de las rutas tradicionales hacia el norte. Los desplazamientos a través del Darién, en Panamá, disminuyeron un 97 % en comparación con el primer semestre de 2024; por su parte, los flujos en Honduras cayeron un 75 % y los movimientos monitoreados en Guatemala se redujeron más de un 90 % respecto a los niveles de 2024-2025. Si bien los desplazamientos hacia el norte persisten en niveles bajos, la evidencia disponible también apunta a una movilidad hacia el sur, en la que los ciudadanos venezolanos representan la mayoría de los movimientos a lo largo de la ruta y casi tres cuartas partes de los encuestados señalaron a Venezuela como su destino previsto. La existencia de movilidad circular subraya aún más la necesidad de analizar los flujos en ambas direcciones.

La movilidad a lo largo de la ruta andina se caracteriza cada vez más por patrones de desplazamiento cíclicos en lugar de un tránsito lineal hacia el sur; en Ecuador y Perú se observan dinámicas de movilidad recurrente, asentamiento temporal y retorno, mientras que la República Bolivariana de Venezuela sigue siendo el principal país de origen.

En la ruta del este de América del Sur, los datos sobre desplazamientos reflejan cada vez más estancias de larga duración en Brasil y Uruguay, más que un simple tránsito. Los flujos hacia el sur se mantienen estables, estimándose que varios miles de cubanos ingresan a Brasil cada mes. La movilidad de los haitianos se canaliza a través de vías regulares, como los vuelos charter de reunificación familiar. En Uruguay, un saldo migratorio positivo de 5.946 cubanos entre enero y mayo de 2026 refuerza el papel creciente de esta ruta en la integración a largo plazo.

En conjunto, los sistemas de movilidad en América Latina y el Caribe no se están limitando a una simple contracción; se están volviendo más complejos, fragmentados y multidireccionales. El tránsito, el retorno, la migración circular y la remigración se superponen cada vez más en las distintas rutas, lo que exige respuestas políticas y operativas adaptadas a diversos patrones de movilidad, en lugar de centrarse en un único flujo predominante.