sábado, 30 de junio de 2018

¿Qué ha pasado en cinco años del TLC Colombia-Unión Europea?

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¿Qué ha pasado en cinco años del TLC Colombia-Unión Europea?

Estamos prontos a cumplir cinco años de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) de Colombia con la Unión Europea (UE). Dicho TLC prometía aportarle de manera importante a la diversificación de la canasta exportadora y a la generación de valor agregado en el país, a través de la venta de bienes exclusivos y con altos estándares de calidad a un mercado de más de 500 millones de habitantes (ver Comentario Económico del 8 de julio de 2015).

Lastimosamente, los resultados para el país no han sido los esperados, pues en el balance comercial se pasó de tener superávits de US$2.000 millones (0,5% del PIB) en el período pre-TLC a un déficit de -US$1.400 millones anuales (-0,4% del PIB) al cabo de cinco años de operación del acuerdo.
Los primeros cinco años del TLC con la UE estuvieron marcados por el fin del super-ciclo de commodities y la debilidad de la demanda en la eurozona. En efecto, la destorcida minero-energética de 2014-2015 puso de manifiesto la excesiva concentración de las exportaciones en commodities (bordeando 75% del total de la canasta exportadora del país), lo que se tradujo en una pérdida de cerca de la mitad de las exportaciones colombianas hacia ese mercado.
De esta manera, las exportaciones hacia la UE pasaron de US$10.000 millones en 2014 a US$5.000 millones en 2016, para apenas repuntar hacia los US$5.300 millones anuales en abril de 2018 (equivalente a un exiguo crecimiento de 6%).
Simultáneamente, la UE venía presentando profundas dificultades tanto en su sector real como en el financiero. Al aunarse ello a la austeridad fiscal requerida para controlar la exagerada deuda pública de casi todos sus miembros (salvo Alemania), se generaron efectos recesivos.
Más recientemente, la UE ha mostrado señales de recuperación (aunque débiles), registrando expansiones de su PIB-real del 2,4%-2,6% anual durante 2017-2018 (aún por debajo de su 3% potencial). Resta saberse si dicha recuperación podrá consolidarse en medio de la elevada incertidumbre política-financiera, especialmente en España e Italia, donde el Banco Central Europeo ha dado marcha atrás a sus intenciones de incrementar sus tasas de interés en el 2018.
Las exportaciones de Colombia a la UE han representado apenas un 1,7% del PIB, tras cinco años de operación del TLC (vs. 2,4% del PIB en la etapa pre-TLC), ver gráfico adjunto. Ello contrasta con la exitosa experiencia chilena, donde al cabo de cinco años de TLC con la UE la penetración exportadora ya alcanzaba el 10% del PIB (vs. 6,2% del PIB en la etapa pre-TLC), impulsada por los favorables precios del cobre, pero también por la mayor diversidad exportadora (ver Comentario Económico del 31 de agosto de 2016).
Se ha buscado entonces consuelo en el crecimiento exhibido por el componente no tradicional (agro-industria) de las exportaciones. Si bien es cierto que dicho rubro se expandió un 33% en los primeros cinco años del acuerdo, jalonado por las ventas de productos agropecuarios (principalmente aceite de palma), el país todavía está lejos de poder consolidar las ventas no tradicionales a ese mercado.
Allí el elevado “Costo Colombia” (sobrecostos laborales, energéticos y de transporte) sigue siendo el principal obstáculo, al igual que en el resto de TLCs. Han sido particularmente dolorosos los pesados procesos logísticos en aduana e Invima, asociados a serios atrasos en materia tecnológica y de capital humano, amén del lastre permanente que implica estar en guardia contra el narcotráfico y el contrabando.
Esto deja estancada la penetración exportadora no tradicional en solo un 0,6% del PIB en los últimos tres años (vs. 0,4% del PIB en el período pre-TLC).
También se han tenido varios eventos de reclamos por parte de la UE en obstrucciones al TLC firmado. Por ejemplo, se alegan obstáculos a la entrada de bebidas espirituosas a Colombia debido a un supuesto tratamiento inequitativo entre licores nacionales y extranjeros, lo cual debió solucionarse con la Ley de Licores que entró en vigor en 2017. También hubo reparos al programa de chatarrización de vehículos de carga que se aplica en Colombia.
Esta última situación se ha aliviado con la aceptación de Colombia en el seno de la Ocde, pero el país todavía deberá darle cumplimiento a este punto conforme a los tiempos establecidos (ver Informe Semanal No. 1416 de junio del 2018).
En síntesis, los resultados obtenidos por Colombia en el marco del TLC no son nada alentadores tras cinco años de haber entrado en operación. Durante este período el país perdió cerca de la mitad del valor exportado respecto del período pre-TLC.
Si bien la coyuntura internacional en los primeros años del acuerdo no favoreció las ventas externas del país, se ha llegado a encontrar consuelo en alguna resiliencia que ha exhibido el componente no tradicional, pero la realidad es que ello no ha implicado más que un +0,2% del PIB de mayor penetración exportadora no-tradicional.
Por ello resulta necesario avanzar con mayor celeridad en reformas transversales, que permitan mejorar la infraestructura-logística y reducir los costos laborales y energéticos.

El Banco de la República mantuvo su tasa de interés en 4,25% para junio

Tasa de interés en Colombia: 4,25%.
Fue la decisión de este viernes del Banco de la República.

Y también la de la sesión anterior.
  
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconómico1


Estaba cantado.
La Junta Directiva del Banco de la República dejó inalterada su tasa de interés, con lo cual permanecerá en 4,25%, tal como se determinó en la reunión de abril, cuando se hizo el último ajuste.
 
Juan José Echavarría, director del Emisor señaló que la decisión correspondió a que “la inflación dejó de caer. Las expectativas de inflación no tuvieron cambios significativos. El crecimiento de los socios comerciales se sigue desarrollando, los precios del petróleo ose mantienen por encima del promedio de los dos últimos años”.

El señor Echavarría informó que, aunque el segundo semestre del año vendrá con un crecimiento más débil de lo esperado, será con una tasa mayor a la registrada de los últimos periodos, por lo que se confirmó la expectativa de crecimiento de 2,7% para el cierre de 2018.
 
El comunicado del Banco Central señaló que se proyectan excesos en la capacidad productiva se ampliarán en 2018, sumado al hecho de que “si el precio si el precio del petróleo se mantiene en los actuales niveles por un período prolongado o persiste la tendencia creciente de la confianza, la dinámica de la demanda agregada podría ser mayor que la prevista”.
 
El ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, ya había manifestado que desde el Gobierno hay tranquilidad sobre la evolución de la economía y dijo, además, que la reducción de la tasa está casi completa.
“Ya se hizo la mayor parte del trabajo. Estamos en cierto sentido todos tranquilos y optimistas de ver cómo está evolucionando la economía. Estoy tranquilo con la tarea hecha”, expresó el ministro de Hacienda.

Igualmente, Cárdenas destacó los buenos indicadores presentados por la economía en los últimos meses. “Tuvimos buenos datos en las encuesta de confianza, de comerciantes, de industriales; en la producción de café, de petróleo…y todo esto sirvió para ver que sí hay un proceso de recuperación de la economía que va a concluir con un crecimiento de 2,7% este año”, aseguró.
Echavarría también destacó que en el primer trimestre de 2018, el déficit de la balanza de pagos se redujo frente a igual periodo del año anterior. El pronóstico del equipo técnico del Banco para todo 2018 apunta hacia un leve cierre del déficit externo como proporción del PIB.