martes, 10 de noviembre de 2015

Fragilidad de las políticas públicas Por Jairo Parada



¿Será buen negocio entonces, hacer lo contario a lo que dice el gobierno colombiano, cómo dice Jairo Parada?
Si recorremos la columna de hoy, nos damos cuenta que Parada está en lo correcto.
Nos han fallado los pronósticos.
Nos estamos equivocando mucho… 
Fallaremos en inflación, sector eléctrico, confiabilidad… y como anota el economista costeño: “Lo que sí será seguro es que la economía colombiana se seguirá desacelerando y las tasas de desempleo ya empezaron a subir”…

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
Fragilidad de las políticas públicas
Por Jairo Parada

Parece que cuando en Colombia el Gobierno anuncia algo, uno debe prepararse exactamente para todo lo contrario, pues la dura realidad se termina imponiendo por encima de las pretensiones de las políticas públicas.
Hasta hace poco se nos decía que la inflación estaba controlada, y que el crecimiento económico colombiano, aunque bajo, era el mejor de América Latina. Ahora resulta que el Banco de la República elevó la tasa de intervención en medio punto, a pesar de la oposición presidencial, por el desborde que ha tenido la inflación doméstica hasta llegar casi al 6% al terminar el año, afectando la negociación salarial próxima.
 
Se nos decía que no debíamos preocuparnos por la excesiva devaluación del peso, que debíamos dejar actuar al “mercado” (¿los especuladores del mercado cambiario?), y solo cuando ya el desborde era evidente se autorizó una modesta intervención que era necesaria desde hace meses. Lo peor del caso es que contra todos los analistas áulicos de la ortodoxia monetaria, de nada servirá el enfriamiento monetario ante una inflación que tiene origen en un shock de oferta por el fenómeno de El Niño, y la presión inflacionaria de la tasa de cambio. Lo que sí será seguro es que la economía colombiana se seguirá desacelerando y las tasas de desempleo ya empezaron a subir
 
En el caso del sector energético, la desconfianza debe cundir. A pesar de una sequía anunciada hace tres años, se nos decía que el sistema eléctrico estaba “blindado” por las normas de la sabia Creg, con un cargo por confiabilidad que nos sacó del bolsillo, en las tarifas, casi $18 billones de pesos. Se nos aseguró que la pesadilla del pasado no se repetiría. Pero el diablo está en los detalles. Nadie ha podido saber en qué se usaron esos recursos, y a pesar de la anunciada investigación de la Contraloría General de la República, el director de la Creg sale presuroso a defender a las térmicas privatizadas, diciendo que dicho recurso no es público, y que por tanto, es un asunto privado de las centrales. La lógica indica que si bien no se trata de un impuesto, es el resultado de una medida de política pública que favoreció a un sector que prometió ser confiable, y que ahora sale con que no puede operar porque el diésel es muy caro, y el gas está escaso. 
 
Nos inventan la historia que ese cargo era para construir capacidad y no operatividad, y que los errores de planeación y regulación los debemos pagar los consumidores, sobre todo los del Caribe. Pero, ¿quiénes son los dueños de las térmicas, que tanto se han beneficiado de nuestros pagos en la tarifa? Según El Tiempo (Nov. 1, p.17), son grupos financieros domésticos e internacionales, que disfrutaron del cargo para “su confiabilidad” y ahora, en los tiempos difíciles alegan que están al borde de la quiebra. Lo que es peor, es que a pesar de las alzas en las tarifas, no estamos a salvo de otro apagón. El neoliberalismo introducido en el sector eléctrico, al igual que en la salud y otros sectores, nada garantiza. Se nos cuela la fragilidad de los mercados.  
 
En síntesis, con un Estado débil en su proceso de regulación, que termina capturado por los “regulados”, resulta riesgoso dejar sectores claves de la economía en manos de la lógica del mercado. Aquí tal vez se necesita más Estado y menos mercado. Es hora de replantear el diseño institucional de muchas áreas consideradas sagradas en las políticas públicas colombianas.

Intergremial del Atlántico se pronuncia por alza de tarifas de energía y el hermetismo del gobierno nacional

Ha sido muy difícil para la Región Caribe que los gobiernos centrales entiendan que, sin su acompañamiento, será más complicado crecer y desarrollar esta parte del país.
Mientras Antioquia "vuela" con el respaldo de las administraciones gubernamentales, la región debe luchar con su propio gobierno: puertos -básicamente los de Barranquilla-, el aeropuerto, los medios de transporte, el encarecimiento de los servicios públicos -agua, energía, gas...-, en fin.
Los funcionarios se quieren gozar Santa Marta, Cartagena, Barranquilla, pero no quieren ayudar para equilibrar las cargas.
¿Por qué los ciudadanos caribes deben pagar más por un servicio como el gas?
¿Por qué actúan asi, quienes deben apreciar a un territorio tan bueno y amable?
Eso no lo podemos entender. Ni lo hemos podido asimilar en más de cuatro décadas de periodismo ...
Ahora el Comité Intergremial del Atlántico vuelve a pronunciarse: 
-alza de las tarifas de energía,
-alza de las tarifas de gas,
-y el hermetismo del gobierno Santos ante la solicitud de que bajen las de gas.

 No se justifica ese silencio, que se vuelve irrespetuoso con una Región que acompaña al momento de decidir por quién se debe votar.

RADAR,luisemilioradaconrado 
@radareconomico1      

-Comité Intergremial del Atlántico se pronuncia por el alza de tarifas de energía y el hermetismo del gobierno ante la solicitud de la Región Caribe para que bajen las tarifas de gas

3 de Noviembre de 2015


Ante la decisión del Ministerio de Minas de aplicar alzas en las tarifas de energía eléctrica como consecuencia de los efectos dejados por el fenómeno del Niño, y frente a su hermetismo sobre la solicitud de la Región Caribe para que los precios del gas en esta zona del país bajen siguiendo la tendencia del mercado internacional, el Comité Intergremial del Atlántico se permite comunicar que:

1.       Los sobrecostos de la energía derivados de la menor capacidad de generación del sistema hidroeléctrico por la reducción en las lluvias que ha ocasionado el fenómeno del Niño, deben ser asumidos en su totalidad por el Estado y no por la demanda, como quiera que ya los usuarios han pagado para ello un valor adicional mediante el cargo por confiabilidad.
2.     Los Ministerios de Hacienda y de Minas y Energía deben entender que las fuerzas vivas de la Región Caribe no aceptan nuevos ni mayores incrementos en las tarifas de energía eléctrica ni para el sector residencial ni para el empresarial, y que es responsabilidad del Gobierno Nacional encontrar y aplicar las soluciones sin afectar a los ciudadanos. Con el argumento de que el mecanismo del cargo por confiabilidad, que se asigna tanto a las plantas térmicas como a las hidráulicas y se orienta a remunerar los costos de inversión en equipos y a recuperar los costos fijos para la operación, simplemente no funcionó, no se pueden validar las alzas en las tarifas, cuando justamente su objetivo es el abastecimiento de la demanda de energía en forma segura y eficiente en situaciones de crisis como la actual.
3.      En lugar de utilizar el camino fácil de trasladarle a los usuarios los sobrecostos de la generación de energía, el Ministro de Minas tiene la responsabilidad de corregir las inequidades que se derivan de que las hidroeléctricas del interior reciban cargos por confiabilidad y precios de escasez sin tener que pagar por ningún tipo de combustible. 
 
4.    También le corresponde al Ministro de Minas responderle ya a la Región Caribe por qué su demora en aceptar nuestra solicitud de aplicar criterios de justicia y equidad para que los precios del gas en boca de pozo en los contratos de largo plazo para la Región Caribe se ajusten a la baja, de acuerdo con la realidad del mercado internacional. Y por qué su renuencia a materializar esa solicitud, atando los precios al WTI y eliminando los efectos perversos de la Resolución 089 dada la distorsión que genera en el mercado.
5.     Hacemos responsable al Gobierno Nacional, de los enormes costos sociales y económicos que el alza en las tarifas de energía eléctrica y en los precios del gas le ocasionarán a la Región Caribe por la menor competitividad de sus empresas, abocadas a la pérdida de mercados, a las quiebras y a la reducción drástica del empleo generado.
6.    La Región Caribe sigue a la espera de que el Ministerio de Minas expida la resolución respectiva para garantizarle a la industria de esta sección del país el suministro en firme de los 37 millones de pies cúbicos a los que el Gobierno Nacional se comprometió el pasado jueves 29 de octubre. Y confía también en que dicho gas se negocie bajo la nueva fórmula que se le planteado al Ministerio de Minas, dándole el suficiente peso al WTI para propiciar una reducción en los mismos, acorde con el mercado mundial.        

Fernando Pertuz Galofre
Presidente del Consejo Directivo
Comité Intergremial del Atlántico

lunes, 9 de noviembre de 2015

Alzas e imprevisión, al referirse al sector eléctrico y su crisis actual: G Perry



Varios analistas y estudiosos. Empresarios, periodistas, críticos y muchas personas del común, sienten lo mismo: el gobierno colombiano se ha equivocado mucho con el sector energético. Muchas demoras, lentitud al tomar decisiones claves, en fin…
No aprendimos del APAGÓN de 1992. Ni de la crisis de 1983.
Dudamos demasiado.
Los ministros de minas y energía, parece que no tuvieran la energía que requiere un profesional que llega a esa cartera.

No me gusta el egoísmo de los antioqueños, pues, se tomaron como suyo el sector y definen el futuro de la Región Caribe y otras regiones de Colombia. Pelean por Isagen, considerando que la empresa es paisa. Esa actitud no une, al contrario.

¿Qué vamos a hacer con la Creg? Preocupa que siendo expertos, sean tan lentos…

Perry dice: “Ese apagón no se debió a falta de capacidad instalada, sino a desembalses imprudentes de las hidroeléctricas y a que muchas plantas térmicas no estaban disponibles por falta de mantenimiento”.

Bueno que Guillermo Perry se pronuncie. Y vamos a leerlo…

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

Alzas e imprevisión, al referirse al sector eléctrico y su crisis actual: G Perry
Los usuarios no debemos pagar otra vez la cuenta, mientras muchas plantas hidráulicas hacen enormes ganancias a costa nuestra.
Por Guillermo Perry
11:29 p.m. | 7 de noviembre de 2015

La actual crisis eléctrica es consecuencia de: 1) Demoras del Gobierno y la Creg en afrontar los problemas previstos de escasez de gas; 2) Un sistema inadecuado de cargos por confiabilidad (desde 2006), que constituye un seguro costosísimo y poco efectivo para los usuarios, además de otras equivocaciones regulatorias de la Creg, que se ha negado a corregir. Las medidas recientes obligan a los usuarios a pagar aún más por un seguro que no funciona bien y lo prorrogan hasta 2019. Hay alternativas mejores para evitar el racionamiento.
Desde 2006 se preveía escasez de gas en 2016. La Upme y la industria, después del racionamiento de gas de 2010, recomendaron: 1) Hacer efectivo el compromiso de Venezuela de exportarnos gas a cambio del que ya le habíamos exportado. En lugar de eso, se prorrogaron nuestras exportaciones hasta junio pasado, con lo cual gastamos reservas que hoy necesitamos a gritos. 2) Un marco regulatorio que facilitara instalar una planta de regasificación para importar gas licuado. Por demoras de la Creg, la planta solo estará lista a finales de 2016. 3) Facilitar la exploración y el desarrollo de gases no convencionales. Se tardó demasiado en expedir el marco regulatorio y ambiental, y aún no se otorgan las licencias.
 
El país construyó un sistema eléctrico bien regulado para que no volvieran a ocurrir un apagón como el de 1992 ni crisis financieras del sector como la de 1983. Ese apagón no se debió a falta de capacidad instalada, sino a desembalses imprudentes de las hidroeléctricas y a que muchas plantas térmicas no estaban disponibles por falta de mantenimiento. Para evitar este último problema, en 1994 se estableció un cargo de respaldo (5,73 dólares por kw-mes), que cubría costos de inversión y mantenimiento para las nuevas térmicas de reserva. En 1996 se le llamó cargo por capacidad, se lo extendió a las hidráulicas con embalses grandes y, en menor cuantía, a otras plantas.
 
En 2006 la Creg adoptó el actual cargo por confiabilidad. Este remunera la energía firme de todas las plantas. Es supuestamente un seguro de cantidades y precio. Este nuevo seguro, que tuvo críticas de los expertos desde el primer día, ha costado casi el doble que el viejo (844 millones de dólares vs. 489, en promedio anual) y tiene errores graves de diseño: 1) Se les paga tanto o más a plantas ya amortizadas que a las nuevas. 2) Se les paga a hidráulicas sin capacidad de embalse y a térmicas viejas muy ineficientes. 3) Indujo a muchas plantas de gas a pasarse a combustibles muy costosos y contaminantes (diésel y fuel oil), en contravía de lo que pasa en el mundo. El costo de reconversión también lo pagamos los usuarios. En adición, la Creg reguló mal el precio de escasez y, por ello, estas térmicas pierden hoy mucho dinero cuando tienen que generar y algunas buscan incumplir sus obligaciones, después de haber recibido el cargo por años.
 
Por todo lo anterior, los consumidores hemos pagado más de 7 millardos de dólares desde 2006 por un seguro que no funciona bien. Al mismo tiempo, este seguro y otros errores de regulación conducen a que muchas plantas hidráulicas hagan enormes utilidades a costa nuestra.
 
Si es necesario amortiguar las pérdidas temporales de algunas térmicas para que no haya racionamiento, esa plata debe salir de lo que ya se recauda por cargo por confiabilidad, y no de un alza adicional de tarifas. Pues si las térmicas no generan, las hidráulicas tampoco podrán cumplir sus obligaciones. Además, la Superintendencia debe hacer efectivas multas y pólizas e intervenir las plantas que incumplan, y entregarlas en administración. Y es urgente revisar toda la regulación de tarifas y fortalecer técnicamente la Creg.