lunes, 4 de agosto de 2025

¿Cuál es el destino de la ropa desechable?

Foto de National Geographic

  • Chile es el patio trasero de América Latina y del mundo
  • El auge de las plataformas que venden ropa barata y el consumo
  • Responsabilidad de los consumidores

Chile es el mayor importador de ropa usada de América Latina y eso lo ha convertido también en uno de los más grandes basureros de ropa desechable de la región y el mundo.

El desierto de Atacama, en Chile, es conocido como el lugar no polar más seco del mundo. Tiene una superficie que supera los 104 mil kilómetros y está ubicado al norte del país. Ese desierto es el vertedero más grande de textiles.

La ropa que ya no se usa, comprada en plataformas como Shein y marcas de moda rápida como Zara, Primark y H&M, termina en basureros en el país de origen o en otros lugares como el desierto de Atacama.

Gran parte de esa ropa no se recicla, termina en esos vertederos o es incinerada, lo que contribuye gravemente a la contaminación del planeta y la salud de las comunidades asentadas cerca de esos lugares.

La Zona Franca de Iquique – ZOFRI-, al norte de Chile, recibe a diario toneladas de ropa de segunda mano, que son clasificadas en tres categorías: ropa en perfecto estado, ropa con algún deterioro y la que está completamente dañada.  Esta última es la del grave problema y  termina incinerada en una zona sobre la que no hay ningún tipo de control gubernamental.

Alto Hospicio es la comuna de Chile más afectada por la incineración y dicen que hace casi 15 años que no llueve en esa zona ni en la región cercana al desierto de Atacama.

Esas condiciones de sequía, unidas a las fibras no biodegradables como el poliéster y la viscosa, que son sintéticas y derivadas del petróleo, han provocado que la montaña de desechos no se reduzca a pesar de la quema.

El alto costo de comprar ropa en Shein

Comprar en la plataforma online Shein es, indiscutiblemente, muy barato para los consumidores.

Tienen fama de vender a muy bajo costo, entregar rápido los productos y de ofrecer hasta dos mil nuevas referencias a diario, solo en la categoría moda.

El problema es que, al no pagar tanto por las prendas, que son fabricadas en materiales contaminantes, los consumidores se enloquecen comprando más ropa y con mayor frecuencia.  De igual forma tienen la tendencia a “botarla” o donarla, porque saben que tendrán la posibilidad de comprar nuevamente algo diferente.

Esa es la ropa de segunda que compran en países como Chile y que termina en basureros, cuando llega en muy mal estado y no es posible revenderla.

Es ahí donde se puede hablar del alto costo de comprar en Shein: en el perjuicio para el medio ambiente con la acumulación de materiales contaminantes, que al ser quemados afectan especialmente la salud de la gente.

Pero ese alto costo también se observa en la baja calidad, que hace que el ciclo de vida de la ropa sea corto y termine en desecho textil rápidamente.

Por último, pero muy importante, es que este modelo de negocio apoya la explotación laboral: En sus fábricas tercerizadas en China, los trabajadores cosen más de 75 horas semanales, sin días de descanso y con sueldos que no alcanzan a cubrir una vida digna.

Consumo responsable

Hay alternativas, de parte de los compradores, para reducir el impacto de la moda rápida:

  • Comprar menos

Reducir la cantidad de ropa que se compra es una forma de disminuir la cantidad de desechos textiles en el mundo

  • Comprar ropa de mayor calidad

Optar por ropa de mayor calidad que dure más tiempo, puede reducir la necesidad de reemplazarla con frecuencia.

  • Reciclar y reutilizar

Buscar formas de reciclar y reutilizar la ropa en lugar de desecharla es importante.

  • Apoyar marcas sostenibles

Considerar marcas que utilicen materiales sostenibles y procesos de producción más responsables.

viernes, 1 de agosto de 2025

Estar a la moda puede matar al planeta

Foto de www.istockphoto.com/es
La moda se ha convertido en la tercera industria más contaminante del planeta y es poco el control que hay de parte de productores, comercializadores, consumidores… y los gobiernos.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas – ONU -  “la  industria de la moda es uno de los sectores más contaminantes del mundo, responsable de hasta el 8% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero”.

Consume enormes cantidades de agua, 215 billones de litros anuales, equivalentes a 86 millones de piscinas olímpicas, y utiliza miles de productos químicos, muchos de ellos nocivos para la salud humana y los ecosistemas.

A pesar de estas asombrosas cifras, la ropa se produce y se desecha a un ritmo sin precedentes, impulsado por modelos de negocio que dan prioridad a la rapidez y a lo desechable frente a la sostenibilidad.

Para la fabricación de prendas de vestir, se ha popularizado el uso del poliéster, un material que puede tardar hasta 200 años en desintegrarse.

El efecto de la moda cambiante

Se trata de una industria en la que las tendencias cambian rápidamente y las prendas suelen desecharse después de haber sido usadas un puñado de veces.

Los expertos calculan que duplicar la vida útil de la ropa podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 44%.

Sin embargo, también es una industria con grandes oportunidades para transformar vidas y medios de subsistencia a mejor.

“Los diseñadores experimentan con materiales reciclados. Los consumidores exigen cada vez más sostenibilidad. En muchos países, los mercados de reventa están en auge”, dijo Antonio Guterres, secretario general de la ONU, instando a todos a contribuir a la lucha contra los residuos.

Los gobiernos, el lavado de imagen verde de las empresas y los consumidores

Naciones Unidas dice que los gobiernos deben promulgar políticas y normativas que fomenten la sostenibilidad y las iniciativas de cero residuos.

Las empresas deben ir más allá del ecopostureo o lavado de imagen ecologista y tomar medidas reales para reducir los residuos, aumentar la circularidad y mejorar la eficiencia de los recursos en todas las cadenas de suministro.

Los consumidores, por su parte, pueden desempeñar un papel crucial tomando decisiones responsables con el medio ambiente: valorando los productos duraderos, reduciendo el consumo excesivo y apostando por los mercados de reventa.

“No hay lugar para la impostura ecológica”, expresó el secretario general del organismo internacional y agregó que “las empresas deben aumentar la circularidad, la reducción de residuos y la eficiencia de los recursos en todas sus cadenas de suministro”.

Más allá de la industria de la moda, la lucha más amplia contra los residuos requiere una coordinación mundial, añadió.

Más de mil millones de personas viven en barrios marginales o asentamientos informales sin una gestión adecuada de los residuos, lo que conlleva graves riesgos para la salud. Los vertidos no regulados y las malas prácticas de eliminación de residuos están agravando la contaminación y la pérdida de biodiversidad en todo el mundo.

“Comprometámonos a poner de nuestra parte para limpiar nuestros actos y construir un mundo más sano y sostenible para todos”, enfatizó Antonio Guterres.

Fuente: Noticias ONU

miércoles, 30 de julio de 2025

Colombia necesita un nuevo modelo productivo y más tierra para garantizar seguridad alimentaria: Gustavo Petro

Gustavo Petro, presidente de Colombia, en Caloto, Cauca
Dos millones de personas de personas han salido de la pobreza alimentaria, pero 14 millones están en riesgo de padecerla, dijo el presidente de Colombia Gustavo Petro, durante la inauguración de la Red Integrada de Comunicaciones “Punto de Vida”, en Cauca.

El mandatario destacó la importancia de la seguridad alimentaria en el país, tal como establece la Constitución Política de 1991: “La Constitución dice que la producción de alimentos goza de especial protección del Estado, pero si usamos la tierra fértil para otros fines, como sacar petróleo, entonces nos morimos de hambre”.

Petro dijo que hace más de tres años, 16 millones de personas padecían de pobreza alimentaria y solo dos millones han salido de ese estado y “es un riesgo que, frente a cualquier fenómeno climático, puede ocurrir que ya no sea población en riesgo, sino que efectivamente sientan hambre”.

Más ali​mentos, menos etanol

El presidente Gustavo Petro dijo que es necesario analizar qué efecto tiene en la seguridad alimentaria de los departamentos de Cauca y Valle del Cauca, que la mejor tierra de esa zona se dedique a hacer etanol.

Afirmó que “el etanol no sirve para comer, uno se muere si come etanol, el etanol sirve es para los carros. Me gustaría que el gremio azucarero me respondiera".

También cuestionó: “¿Qué sacamos entregándoles tierra a comunidades negras, indígenas o mestizas, si el nuevo dueño de la tierra se la arrienda a los propietarios de la caña de azúcar? No sacamos nada, porque el señor de la caña de azúcar no va a producir alimentos sino etanol".

El mandatario, propuso un pacto a la población beneficiaria de la entrega de tierras para que los terrenos que sea propiedad indígena, étnica, mestiza o campesina, no se arriende a los señores de la caña de azúcar.

Para ello, agregó, se requiere de un nuevo modelo productivo y más tierra, pero la tierra dedicada al cultivo de caña de azúcar vale diez veces más que la tierra de otros lugares del país.

“Las 30 mil hectáreas de tierra sembradas aquí con caña de azúcar valen más que las 300 mil hectáreas, que son la mitad de todas las tierras que hemos comprado en Colombia", sostuvo.