sábado, 13 de febrero de 2021

La DIGITALIDAD logró mover marimondas y disfraces. “Nos reinventamos en este carnaval 2021”: Carla Celia Por Luis Emilio Rada Conrado

La DIGITALIDAD logró mover marimondas y disfraces. “Nos reinventamos en este carnaval 2021”: Carla Celia

Por Luis Emilio Rada Conrado

El Carnaval de Barranquilla, durante muchísimos años está en los corazones de los habitantes de la capital del Atlántico.

Hay niños que nacen con su disfraz.

Nadie les dice que deben disfrazarse, ellos lo tienen en su ADN.

Por eso nos conectamos con Carla Celia, la directora de Carnaval, precisamente a conversar ella, de la fiesta.

Preguntamos: ¿Qué iba a pasar en este 2021, si NI reina tendríamos?

Y me gustaron mucho las respuestas de Carla.

“Se encontró la solución. El camino… Desde que empezó marzo, nosotros empezamos a reinventarnos, a ver cómo llevábamos esa fiesta tan PRESENCIAL, tan de encuentros, a través de la virtualidad y se encontró”.

Y nos comentaba que “En el último especial tuvimos más de 20.000 personas conectadas y que nos ha permitido avanzar en un tema tan complicado, difícil de monetizar, ya el impacto tan grande que se le genera a la ciudad cuando no hay Carnaval… Pero siento que se logró algo bueno y fue mostrarles a los barranquilleros no sólo la importancia de la fiesta, como tal, sino como ese patrimonio que tiene, y la gente ha entendido a valorarlo más, a conocerlo más y eso ha sido uno de los retos más grandes y se avanzó muchísimo”.

Obviamente, se han presentado renuncias, como confiesa la directora: “Se renunció a que no tendríamos REINA. La reina fue Barranquilla. Y eso convocó un civismo chévere en los barranquilleros. Realmente, ha sido una experiencia en la que una crisis se convierte en una oportunidad”.

La importancia de TELECARIBE

Se le dio mucha importancia al canal…

“Si claro. Todo lo que hemos hecho con el Streaming nuestro, el periódico El Heraldo, la App del Carnaval de Barranquilla, las redes sociales, pero Telecaribe ha sido nuestro socio”.

Qué bueno. Barranquilla no se quedó quieta. La muestra de Buenavista es hermosa.

“Hermosa. Y las figuras que pusimos en el Malecón, igual. Se consiguieron 12 patrocinadores. La alcaldía y 11 patrocinadores privados y le apostamos a eso. Que por lo menos al sector de artistas y al de artesanos se le pudiera conseguir una reactivación, aunque fuera pequeña en medio de estas circunstancias actuales, y se logró”.

Ya cerrando, le pedí a Carla Celia que le dejara un mensaje a los carnavaleros. Hay gente que espera esta época del año para vacilársela. Que espera que le llegue el dinero del año.

Diseña las carrozas.

Se disfraza.

Vive unas semanas felices.

Y esta vez, nada fue posible, porque la pandemia se llevó los sueños de muchos, de ellos y de sus familias.

El mensaje de Carla:

“El mensaje es que el Carnaval está en la Casa.

Está a un clip.

Tenemos que estar conectados con todos los programas especiales que estamos emitiendo, Carnaval de Barranquilla y Telecaribe. Y para ello hemos estado contando con muchos hacedores del Carnaval que, de una manera super-segura, se reunieron para regalarnos unos pre-grabados…

Entonces, el MENSAJE es: CARNAVAL de BARRANQUILLA, quien se CUIDA es quien lo GOZA”.

Carla Celia en el RADAR.

EL CUENTO DEL GALLO CAPÓN Amylkar D. Acosta

 Revisando este escrito de Amylkar Acosta, que ha sido crítico y estudioso de lo que está sucediendo en Colombia, me digo: “¿Cómo es posible que nos vaya bien, si tenemos tantas fallas?

Qué en las asambleas de Fondo Monetario Internacional y Banco Mundial; y también las de las Asambleas del BID, el Banco Interamericano, nuestros ministros de hacienda sean destacados.

No entiendo eso…

Si tenemos tantas fallas.

Esto del río Magdalena y los puertos a los que se va a referir Amylkar Acosta nos ponen a pensar.

“Tenemos que recordar que fue por el río Magdalena por donde se exportó el café, cuando fuimos mono-exportadores del mismo y por allí mismo fue por donde entraron la maquinaria y los equipos indispensables durante el proceso de la incipiente industrialización de la economía colombiana, para después cerrarla al mundo exterior hasta consolidar el triángulo de oro cuyos vértices se ubicaron en Bogotá, Cali y Medellín. Lineamientos de política para el desarrollo de proyectos de interés nacional y estratégicos, así, mientras en la inmensa mayoría de los países que han logrado su crecimiento y desarrollo localizando sus empresas cerca de los puertos, aquí en Colombia se ubicaron en la altiplanicie, a más 500 kilómetros y a más 1.000 kilómetros de sus principales puertos sobre el Pacífico y el Caribe, respectivamente. Este cuello de botella explica que en Colombia se requiere de 112 horas para exportar un artículo cualquiera, en contraste con las 55.3 horas, que es el promedio en Latinoamérica o las 12.7 horas en los países que integran la OCDE, de la cual hace parte Colombia. Ello explica, entre otras cosas, que los costos de manejo y transporte de carga en la exportación/importación de bienes y mercancías representan, según el reporte Doing Business de 2013, el 78.7% de los costos totales de una operación en que incurren las empresas en Colombia, afectando enormemente su competitividad. Basta comparar dichos costos en la OCDE y con los de Latinoamérica, cuyos promedios, según la misma fuente, estaban en dicho reporte en el 48.5% y 43%, respectivamente.

Y todo ello repercute, finalmente, en un nivel muy bajo en el Índice de desempeño logístico que maneja el Banco Mundial, en el cual Colombia se raja con una calificación de 2.6 sobre 5, ocupando el puesto 58 entre 161 países considerados. Ha llegado la hora de rescatar y recuperar el Río Grande de la Magdalena, convertido como está en una verdadera cloaca abierta que recoge a lo largo de su trayecto toda la inmundicia que arrojan a su cauce”.

Esto lo ha dicho el economista guajiro muchas veces, pero los gobiernos colombianos les importa un carajo.

El centro manda y la región Caribe… que espere…

RADAR,luisemilioradaconrado

@radareconomico1

EL CUENTO DEL GALLO CAPÓN

Amylkar D. Acosta

El cuento del gallo capón, que tuvo su origen en esa prodigiosa creatividad y capacidad narrativa del pueblo raso de Macondo, lo inmortalizó nuestro laureado con el premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez en su obra cumbre Cien años de soledad. Según su versión, “los que querían dormir, no por cansancio sino por nostalgia de los sueños, recurrieron a toda clase de métodos agotadores. Se reunían a conversar sin tregua, a repetirse durante horas y horas los mismos chistes, a complicar hasta los límites de la exasperación el cuento del gallo capón, que era un juego infinito en que el narrador preguntaba si querían que les contara el cuento del gallo capón, y cuando contestaban que sí, el narrador decía que no había pedido que dijeran que sí, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón y cuando contestaban que no, el narrador decía que no les había pedido que dijeran que no, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón y cuando se quedaban callados el narrador decía que no les había pedido que se quedaran callados, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón y nadie podía irse, porque el narrador decía que no les había pedido que se fueran, sino que si querían que les contara el cuento del gallo capón, y así sucesivamente, en un círculo vicioso que se prolongaba por noches enteras”.

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR

Traigo a colación el cuento del gallo capón, porque el mismo puede servirnos de metáfora a propósito del cuento de nunca acabar del dragado del Puerto de Barranquilla.

En un remoto 1955, cuando el mismo García Márquez, el cronista, era, según sus propias palabras, “feliz e indocumentado” publicó en El Espectador un prolijo y descarnado reportaje sobre la decadencia del primer Puerto marítimo de Colombia construido en 1936, que le mereció a Barranquilla el calificativo de Puerta de oro de Colombia que le atribuyó el entonces Presidente de la República Mariano Ospina Pérez en 1946.

Cuenta García Márquez en su reportaje titulado “Viacrucis de Bocas de ceniza” cómo después de ser el más prestigioso muelle de embarque y desembarque de mercancías y migrantes hacia 1893, ubicado además en la privilegiada esquina oceánica de América, ya para 1955 estaba reducido a una “plataforma de hierro y madera” que amenazaba ruina. Y describe él la “flamante e inservible draga de Barranquilla”, la que no dudó en mostrarla como “un montón de hierro viejo que cualquier día podía ser subastado sin que se perdiera nada distinto a una considerable suma de dinero”.

A lo largo del todo el año de todos los años se registra con asombro cómo debido a las dificultades de la operación y la operatividad misma del Puerto de Barranquilla estas están seriamente comprometidas por el bajo calado, el cual impide que arriben embarcaciones sin exponerse a terminar encalladas en los bancos de arena producto del sedimento que arrastra el rio Magdalena hasta su desembocadura.

Esta circunstancia genera incertidumbre y sobrecostos enormes, pues las embarcaciones parten desde su puerto de origen sin saber si a su llegada pueden atracar en este puerto y no pocas veces deben ser desviadas a puertos vecinos para aligerar parte de la carga, la que posteriormente debe transportarse por tierra hasta las bodegas de destino de la misma, con los sobrecostos que dicha operación de transbordo conlleva. Esta calamitosa situación ha repercutido y de qué manera sobre el Puerto de barranquilla, al punto que después de ser desde finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX el principal Puerto marítimo de Colombia a ser de quinta, después del de Buenaventura, el de Tumaco, Santa Marta y Cartagena.

A lo largo de la última década han desfilado por allí un sinnúmero de dragas para la remoción de los sedimentos, tratando de garantizar y estabilizar un mínimo de calado, mediante el mantenimiento de la operatividad del Canal de acceso al Puerto, sin lograrlo.

Constantemente, ante el inminente cierre del Puerto, se está apelando a la declaratoria de la urgencia manifiesta, de dudosa factura porque su recurrencia advierte la ausencia de hechos imprevisibles y sobrevinientes que las justifiquen2 , para contratar en volandas el dragado. Ello, con el fin de restablecer los niveles operativos y las condiciones de navegabilidad en el canal de acceso al Puerto. La contratación de dichas dragas corre por cuenta de la Corporación Autónoma Regional del Río Gran de la Magdalena y más recientemente se han venido adelantando estos procesos a través de FINDETER.

El 6 de marzo de 2020 inició operaciones de dragado la empresa Shangai Dredging, con el compromiso establecido en los términos de referencia del contrato de obtener de manera sostenible un calado de 10.20 metros.

Sin embargo, según lo denuncian miembros del Comité Intergremial del Atlántico, transcurridos más de 8 meses de ejecución de dicho contrato durante el 53% del lapso transcurrido el calado ha estado por debajo de 9.80 metros “y sólo alcanzó este nivel en el 47% de dicho tiempo”.

Ello llevó a afirmar al Director de Asoportuaria, Lucas Ariza, que “la situación en el canal de acceso del Puerto es crítica”

Él ha insistido una y otra vez en que se necesita “un calado óptimo en todo el canal para seguir prestando el servicio de importación y exportación de mercancías sin molestar a nadie”

Pero en este caso, como diría el Poeta León de Greiff, todo pasa sin que pase nada!

Ha sido tan patética la situación planteada y tan grave como continuado el deterioro de las condiciones de navegabilidad que habiendo sido una de las principales motivaciones para la construcción del nuevo y monumental Puente Pumarejo fue posibilitar que por debajo del mismo pudieran transitar buques de mayor calado hacia la zona industrial de Malambo 2 Ley 80 de 1993 y Ley 1150 de 2007

Tanto es así que teniendo una altura de 45 metros de altura (gálibo), 29 metros más alto que la vieja estructura, dado que, como lo afirma el Director ejecutivo de ASOPORTUARIA de Barranquilla Lucas Ariza “el puente nuevo es muy bonito, pero su utilidad no está muy clara” debido al bajo calado, se viene abriendo paso la idea de no demoler el viejo puente, como estaba previsto y en su lugar habilitarlo como mirador turístico.

Es más, según el Director de CORMAGDALENA Pedro Pablo Jurado la estructura del nuevo puente aumenta la sedimentación en detrimento de la navegabilidad del mismo. Ello, a causa de que ha inducido un “cambio en la dinámica del Río por la presencia de las Pilonas”. ¡Vea, pues!

Ante esta emergencia, la Ministra de Transporte Ángela María Orozco gestionó con FINDETER la adjudicación de un contrato de dragado de mantenimiento a la empresa European Dredging Company, a través del cual, según la Ministra, se permitirá “contar con una draga de mayor capacidad para la remoción de sedimentos en las zonas críticas del canal de acceso” al Puerto de Barranquilla. Ello con el fin de garantizar el calado adecuado para las operaciones portuarias mientras se adjudica la Alianza Pública Privada (APP) del río Magdalena.

Esta vez, según la fuente de El Heraldo, “el contrato es flexible”, en el sentido que el contrato no exige un calado específico, que fue justamente en donde falló el anterior contratista y se dice desatentadamente que “por esta razón dará más resultados”. Cabe preguntarse si esta “flexibilidad” garantizará efectivamente más y mejores resultados que el anterior esquema.

LA NAVEGABILIDAD DEL RÍO MAGDALENA

Este proyecto de APP comprende la construcción de obras de encauzamiento, mantenimiento de tajamares y operaciones de dragado a lo largo y ancho de los 671 kilómetros, que es la distancia entre los puertos de Barranquilla y Barrancabermeja, de los 1.540 kilómetros que es la extensión total de la principal arteria fluvial de Colombia, el Río Grande de la Magdalena, bautizado así por el español Rodrigo de Bastidas en 1501, cuando descubrió su desembocadura en el mar Caribe. Se busca de esta manera que el dragado sea permanente y no ocasional.

De lograrse la navegabilidad se estaría dando un paso gigantesco, por ser este un proyecto fundamental para el país, reconvirtiendo el Río grande de la Magdalena en la espina dorsal de la economía colombiana.

Con su navegabilidad se reduciría de paso en un 64% las emisiones de CO2 generadas por el transporte de carga, lo cual sería una gran contribución al cumplimiento de la ambición de Colombia de reducir en un 51% dichas emisiones hacia 2030.

Con la estructuración de esta APP para adelantar este macroproyecto se empieza a desandar el camino que condujo a la frustrada contratación de la misma con NAVELENA, ante su imposibilidad de lograr su cierre financiero y sus enredos con el escándalo de Odebrecht y se busca recuperar la navegabilidad del río Magdalena, condición sine qua non para que se pueda garantizar la navegabilidad y operatividad permanente del canal de acceso y del Puerto de Barranquilla.

Esta APP por valor de $1.39 billones debe ser catalogada como un proyecto de interés estratégico nacional (PINE) y darle el tratamiento de tal lo amerita, dada la urgencia del país de apostarle al transporte intermodal, integrando a su malla vial la autopista fluvial y el modo férreo, lo cual habrá de contribuir a mejorar la competitividad del país

Es de anotar que todas estas acciones están enmarcadas en los lineamientos fijados en el Documento CONPES 3758 del 6 de agosto de 2013, el cual contiene el Plan para restablecer la navegabilidad del río Magdalena. Y hablando de la navegabilidad del río Magdalena es preciso dejar establecido que la misma no se podrá lograr jamás mientras ella no comprometa concomitantemente la recuperación y rehabilitación de su Cuenca, la cual comprende 257.438 kilómetros de los 1´141.748 kilómetros de extensión continental. Como es bien sabido en 1500 el 90% de la cuenca estaba poblada por bosques, los cuales se han reducido a sólo el 10% como producto de la tala y la deforestación de la cual ha sido objeto. Y como es bien sabido, con la tala y la deforestación viene la erosión y con la erosión la sedimentación que arrastra el río, la que termina en bancos de arena en su cauce y en la barra de sedimentos que acusa Bocas de ceniza. En este caso, contrariando el adagio popular, el ahogado hay que buscarlo es aguas arriba, pues hasta que no se detenga la erosión el río seguirá arrastrando anualmente más de 250 millones de toneladas, aproximadamente, de sedimentos y desechos.

Pretender garantizar la navegabilidad permanente del río, mientras no se detenga el ecosidio de la cuenca es como pretender endulzar el mar, lo más parecido al drama de Sísifo, el de la mitología griega!

AL RESCATE DEL RÍO MAGDALENA 


Colombia cometió con el Río Grande de la Magdalena, más que un error, la torpeza, la indolencia y la ingratitud, de abandonarlo a su propia suerte después que sirvió de él. Tenemos que recordar que fue por el río Magdalena por donde se exportó el café, cuando fuimos mono-exportadores del mismo y por allí mismo fue por donde entraron la maquinaria y los equipos indispensables durante el proceso de la incipiente industrialización de la economía colombiana, para después cerrarla al mundo exterior hasta consolidar el triángulo de oro cuyos vértices se ubicaron en Bogotá, Cali y Medellín. Lineamientos de política para el desarrollo de proyectos de interés nacional y estratégicos, así, mientras en la inmensa mayoría de los países que han logrado su crecimiento y desarrollo localizando sus empresas cerca de los puertos, aquí en Colombia se ubicaron en la altiplanicie, a más 500 kilómetros y a más 1.000 kilómetros de sus principales puertos sobre el Pacífico y el Caribe, respectivamente. Este cuello de botella explica que en Colombia se requiere de 112 horas para exportar un artículo cualquiera, en contraste con las 55.3 horas, que es el promedio en Latinoamérica o las 12.7 horas en los países que integran la OCDE, de la cual hace parte Colombia. Ello explica, entre otras cosas, que los costos de manejo y transporte de carga en la exportación/importación de bienes y mercancías representan, según el reporte Doing Business de 2013, el 78.7% de los costos totales de una operación en que incurren las empresas en Colombia, afectando enormemente su competitividad. Basta comparar dichos costos en la OCDE y con los de Latinoamérica, cuyos promedios, según la misma fuente, estaban en dicho reporte en el 48.5% y 43%, respectivamente.

Y todo ello repercute, finalmente, en un nivel muy bajo en el Índice de desempeño logístico que maneja el Banco Mundial, en el cual Colombia se raja con una calificación de 2.6 sobre 5, ocupando el puesto 58 entre 161 países considerados. Ha llegado la hora de rescatar y recuperar el Río Grande de la Magdalena, convertido como está en una verdadera cloaca abierta que recoge a lo largo de su trayecto toda la inmundicia que arrojan a su cauce.

La Constituyente de 1991, gracias al prestigioso sociólogo del Caribe Orlando Fals Borda, uno de sus delegados, quiso reivindicarlo y fue así cómo incorporó en la nueva Constitución la creación de la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de la Magdalena, la única en el país con rango constitucional, en su artículo 331, desarrollado mediante la Ley 161 de 1994. Y entre sus funciones, además de “la recuperación de la navegación, de la actividad portuaria”, dispuso la “adecuación de tierras, la generación y distribución de energía y el aprovechamiento y preservación del ambiente, los recursos ictiológicos y demás recursos naturales renovables”. Esta, como tantas otras normas de la Constitución de 1991 se ha quedado escrita en el papel, que puede con todo. Sólo tuvo algún desarrollo el aparte en el que se dispuso que la Ley definiría “en favor de los municipios ribereños un tratamiento especial en la asignación de regalías”, no así “en la participación que les corresponda en los ingresos corrientes de la Nación”.

En efecto en la Ley 143 de 1994 que reglamentaba los artículos 360 y 361 de la carta, atinentes a la distribución de las regalías, se estableció que el 10% del Fondo Nacional de Regalías (FNR) creado por dicha Ley asignaran a CORMAGDALENA. Con tan mala suerte que en el Acto legislativo 05 de 2011 se le arrebataron estos recursos, quedando reducidos a sólo el 0.05% de las regalías y en la más reciente reforma al Sistema General de Regalías (SGR) contenida en el Acto legislativo 05 de 2019, reglamentado por la Ley 2056 de 2020, por fortuna mejoró su participación y se le asignó el 5%.

La Corte Constitucional ha sentado un precedente de la mayor importancia, que puede ser de gran utilidad para que el Estado colombiano vuelva sus ojos al Río Magdalena, al que se le dio la espalda hace marras, corriendo la misma suerte del Mar, por cuenta de un modelo económico andino, mediterráneo.

En efecto, mediante el fallo T – 622 de 2016 la Alta Corte sentenció que el Río Atrato, el tercero más navegable después del Magdalena y del Cauca, es “sujeto de derechos, que implican protección, conservación, mantenimiento y en el caso concreto, restauración”. Con más veras, en el caso del Río grande de la Magdalena está llamado a ser también sujeto de derechos, los cuales deben ser amparados, cómo no, por la guardiana de la Constitución, la misma que le dio la importancia que no le han dado los sucesivos gobiernos durante sus treinta años de vigencia que se cumplirán próximamente.

Santa Marta, enero 4 de 2021 www.amylkaracosta.net


viernes, 12 de febrero de 2021

Democracia, libertades, Impuestos y Meritocracia Por: Jairo Parada

Jairo Parada nos dio a conocer algunas verdades y situaciones que salieron de la Unidad de Inteligencia de la Revista The Economist.

Hoy sólo el 8,4% de los habitantes del mundo viven en democracias plenas y como era de esperarse, Colombia, de 115 países, ocupa el puesto 46, con una calificación de 7.04.

La igualdad en la sociedad no es genuina. No importa cuánto te esfuerces, si vienes de abajo, no vas a poder llegar arriba.

Pero en Colombia estamos aún peor, dice Parada.

Ni meritocracia hay…

Si continúas leyendo te sigues entristeciendo…

Sin embargo, la lucha debe continuar. Y también debe seguir leyendo para que sepas lo que está ocurriendo.

RADAR,luisemilioradaconrado

@radareconomico1

Democracia, libertades, Impuestos y Meritocracia

Por: Jairo Parada

La Unidad de Inteligencia de la Revista The Economist acaba de sacar su Índice Global de la Democracia de 2020, el cual va de 0 a 10, basado en el proceso electoral de los países y su pluralismo político, funcionamiento del Gobierno, la participación política y las libertades civiles. 

El Informe mide el impacto del Covid-19 en la democracia y la libertad en el mundo, encontrándose un retroceso en todos los continentes.

Hoy sólo el 8,4% de los habitantes del mundo viven en democracias plenas, el 45% tiene una democracia con serias fallas, el 15% vive en regímenes híbridos y el 35,6% bajo gobiernos autoritarios.

Como era de esperarse, Colombia, de 115 países, ocupa el puesto 46, con una calificación de 7.04.

En notas de colegio sería como un 3,5.

No es el peor, pero sin duda mediocre.

El único logro es que estamos en el grupo de Estados Unidos, quien sacó el puesto 25, con 7.92.

Como siempre, los países escandinavos e Islandia, con Canadá, sacaron los primeros puestos y casi 10 en puntaje.

En Colombia siempre estamos en rankings mediocres excepto en desplazados y homicidios políticos, donde batimos el record mundial. 

El día a día de los colombianos transcurre en medio de un acoso noticioso de muertos por Covid, fallidas vacunas, asesinato de líderes sociales y excombatientes de Farc, y la pérdida del control territorial en muchos departamentos a manos de grupos armados ilegales.

Un gobierno que se presumía fuerte en seguridad, ha resultado un fracaso en este frente, a pesar de sus cambios maquillados de ministros de Defensa. La crisis económica es profunda y el desempleo es elevado, poniendo la supuesta reactivación en peligro y la corrupción sigue rampante.

En el Hay Festival de Cartagena, Sandra Borda, analizó las difíciles condiciones de nuestra democracia, donde se asombraba ella que reclamáramos la vigencia de la Constitución del 91, ante los avances del autoritarismo y el control estatal de todos los organismos del Estado.

¿Tan poco hemos logrado en 30 años de la Constitución?

Ya el Uribismo-Duquismo controla la Fiscalía, la Contraloría, la Procuraduría y la Defensoría del Pueblo, desvaneciéndose las esperanzas de una justicia eficiente frente a los corruptos enquistados en el poder.

La tapa de la caja fueron los nombramientos de dos hijos de ministros en la Junta Directiva del Banco de la Republica, gozando ahora el gobierno del control hegemónico del Banco de la República.

Aunque siempre esa junta ha estado controlada por economistas neoliberales y neoclásicos, por lo menos se respetaba la trayectoria académica y profesional. Ahora, solo basta tener los títulos formales y ser hijo de Ministra o de Ex Ministro.

En el Hay Festival de Cartagena Piketty insistió en sus tesis distribucionistas que de seguro no serán acogidas por la Comisión de Neoliberales que trabaja en la nueva Reforma Tributaria.

Ya se sabe que le van a caminar al IVA en toda la canasta familiar y a perseguir a los pensionados que reciban más de dos salarios mínimos de pensión.

Muy interesante fue la presentación de Michael Sandel, cuyo libro “La Tiranía del Mérito”, de venta en las librerías de la ciudad, desenmascara las ilusiones de la meritocracia como mecanismo de igualdad en la sociedad capitalista moderna. La meritocracia genera ese culto individualista donde la gente “logra lo que se merece”, según sus esfuerzos. Supone que las oportunidades son iguales, pero que la gente no sabe aprovecharlas. Ignora el papel que juegan las conexiones y el background social del calificado profesional. En Estados Unidos y Europa la movilidad vertical viene cayendo. Si logras estudiar en las universidades de élite y perteneces a la misma, no tienes problemas. Se crea así una nueva respetable aristocracia.

La igualdad en la sociedad no es genuina. No importa cuánto te esfuerces, si vienes de abajo, no vas a poder llegar arriba.

Pero en Colombia estamos aún peor.

Ni meritocracia hay.

Hay que pertenecer a las élites y también al grupo político en el poder, para defender el actual régimen de cosas.

Acá se impone el clientelismo y la mermelada. El modelo se replica a nivel territorial.

En Charlandia, es clave contar con la bendición del gamonal mayor para conseguir un contrato en la Alcaldía o Gobernación. Si piensas diferente, no importa tu preparación, eres excluido.

En nuestro terruño eso de meritocracia, aun con sus graves fallas, es un sueño. 

Por eso, andamos mal en el Índice Global, mediocridad total.