miércoles, 21 de diciembre de 2011

Hace 3 siglos no hay doble S en Español, por Fernando Ávila

Desde hace tres siglos no hay doble s en el idioma español
Consejos de Fernando Ávila, delegado para Colombia de la Fundéu BBVA, para mejorar la ortografía.
El primer trabajo que hizo la Real Academia Española, fundada en 1713, fue unificar.

Las formas de una palabra variaban según las convicciones o el capricho del escritor. Para referirse a la 'vigilancia cautelosa' algún poeta había escrito «acecho»; algún novelista, «asecho»; alguna reformadora religiosa, «azecho»; algún editor rebuscado, «açecho» y algún trovador enamorado, «assecho».


Los académicos dejaron solo la forma con c, «acecho», para 'vigilancia cautelosa'; reservaron «asecho», con s, para 'asechanza' o 'engaño' y descartaron las demás. Lo mismo hicieron con cada una de las palabras usadas en la escritura culta. Resultado: el Diccionario de autoridades, primero de la serie que en 2013 llegará a la vigésima tercera edición.
Al terminar ese trabajo monumental, la Academia concluyó que el alfabeto podía prescindir de dos letras usadas hasta entonces, la doble s (ss), de «passiente» y «assecho», y la c con cedilla (ç) de «braço» y «coraçón» (hoy «brazo» y «corazón»). Desde entonces, señoras y señores, no hay doble s en español.La única doble s que habría que utilizar hoy es la de «grosso modo», que significa 'a grandes rasgos' o 'en términos generales', y que se escribe así justamente porque no es locución española sino latina.
 
La palabra francesa e inglesa «express», que hoy se ve salpicada en cuanta esquina es posible montar un minimercado, tiene en nuestro idioma la forma «exprés», con una sola s y con tilde, lo primero porque desde el siglo XVIII no hay doble s en español, y lo segundo, porque «exprés» es palabra aguda terminada en s.

Es bueno tenerlo en cuenta en esta época vertiginosa, en que se da tanto matrimonio exprés, secuestro exprés, éxito exprés, lavado exprés, alineación exprés y divorcio exprés.

Ltda.La abreviatura en español para sociedades comerciales de responsabilidad limitada es «Ltda.» y no «Ltd.».

7.000.000.000
Este año la población mundial alcanzó los 7.000.000.000 de habitantes, cifra que en los Estados Unidos es «seven billion», pero en los demás países es «siete millardos» o «siete mil millones». Si para referirse a esa cantidad se dice «siete billones» se le están agregando tres ceros, 7.000.000.000.000.

Sendos
«Sendos» no significa 'muchos', ni 'fuertes', ni 'severos', sino 'uno para cada uno', «asistieron diez personas, y se les entregaron sendos kits ejecutivos».
 

FERNANDO ÁVILA
Delegado para Colombia de la Fundéu BBVA 

¿Lloran de verdad los norcoreanos al morir Kim Jong II?


Esto es tenaz.
La cultura te puede cambiar los pensamientos.
En Estados Unidos, un norteamericano te permite pasar una calle y te espera para que tu caminar sea un poco lento. Él en su carro, tiene esa paciencia…
En Estambul, el turco, con un carro parecido, no te aguanta esa pendejada y te “tira el automóvil”, para que te pongas las pilas.
Son formas de mirar y vivir la vida.
Esta historia, que me encuentro en lainformación.com trato de asimilarla, para entender un poco más al ser humano. Un ser complejo que actúa por instintos. Eso dice mi mujer: “los hombres hacen el amor sin tanto protocolo… son, más bien animales, cuando se habla de sexo”.
¿Tendrá razón?
Mi hija Sandra, que es sicóloga, nos debe explicar un poco más ese comportamiento.
Un hombre puede tener dos, tres, cuatro y hasta más hembras y sentirse feliz con ellas. Y  puede hacer el amor con todas el mismo día.
¿Tendrá razón Jane, mi esposa?
Leyendo lainformación.com, entiendo un poco más a los coreanos…
…los latinos somos otra vaina. Somos menos cerebrales. Sentimos y lloramos, de verdad. Más conscientes de lo bonito que son los sentimientos y el amor…

Luisemilioradaconrado
 Mundo
¿Lloran de verdad los norcoreanos la muerte del dictador Kim Jong Il?
Bradley K. Martin, Fairbanks (Alaska) | GlobalPost

Las imágenes de muchos norcoreanos llorando con un histerismo manifiesto tras la muerte de Kim Jong Il ha sorprendido a Occidente. Hay varias explicaciones para esto, y no todas ellas entrañan un amor sincero hacia el 'Querido Líder'.

Los norcoreanos salen a las calles a llorar por la muerte de su líder Kim Jong - il

Miles de personas han salido a las calles de la capital norcoreana Pyonyang para demostrar su dolor por la muerte del su líder Kim Jong-il de 69 años.
Los norcoreanos grabados tras conocer la noticia de la muerte del gobernante Kim Jong Il parecían enloquecer de dolor. Hay varias explicaciones para esto, y no todas ellas entrañan un amor sincero hacia el dictador notoriamente centrado en sí mismo.

En primer lugar está la cultura coreana. Los coreanos se caracterizan por ser emocionalmente demostrativos en esos momentos. Es lo que hay que hacer.

Tomemos el caso del presidente surcoreano Park Chung Hee, que se resistió a la intensa presión popular para que se retirase después de 18 años siendo un dictador respaldado por los militares. En 1979, su jefe de inteligencia le disparó causándole la muerte.

Aunque Park había abusado drásticamente de su hospitalidad con el pueblo de Corea del Sur, tuvo una despedida ruidosa, llena de lágrimas. A lo largo de la ruta de la procesión de su funeral en Seúl, las mujeres especialmente se deshacían en gritos,  lamentos y agitaban sus puños al cielo.

En segundo lugar, las imágenes de los dolientes por Kim Jong Il parece que han sido grabadas principalmente o exclusivamente en Pyongyang, la capital.

Únicamente se permite vivir en Pyongyan a los que están acreditados como leales a la familia de Kim. Aquí la vivienda y el suministro de alimentos son mejores que en las provincias. En algunas de las provincias más sumidas en la ignorancia, la gente vive en condiciones paupérrimas, carencia de instalaciones para la higiene básica y sufren desnutrición, incluso inanición.

La revista de Corea del Sur Weekly Chosun informó en octubre que había obtenido una lista de los  2.108.032 residentes de Pyongyang compilados en 2005 por la Seguridad del Estado, una organización de policía secreta.

De los residentes de capital, unos 830.000 eran miembros del gobernante Partido de los Trabajadores (comunista) y la mayor parte del resto eran miembros de su familia o miembros posibles del partido, según sugirió la publicación, añadiendo que sólo hay unos dos millones de miembros del partido en todo el país.

Los habitantes de Pyongyang tienden a verse a sí mismos como teniendo un interés personal en mantener el régimen de la familia Kim. Informes de tránsfugas sugieren que muchos de ellos tenían pocas ilusiones sobre Kim Jong Il, considerándolo un líder muy inferior al de su difunto padre.

Sin embargo, podría haber sido un auténtico shock para algunos darse cuenta de que deben contemplar la vida sin Kim Jong Il, al fin y al cabo suficientemente conocido, al frente del país.  La mayoría de ellos saben muy poco sobre su hijo y heredero Kim Jong Un, de sólo unos 29 años de edad y sobre todo sin experiencia en asuntos de Estado.

El tercer factor: especialmente si continúa durante más de un día más o de dos, hay que atribuir a muchos de los que forman parte del cortejo de duelo una combinación del adoctrinamiento y de la coacción.

Oh Young Nam, un oficial de policía que desertó a Corea del Sur, describió en una entrevista no hace mucho la escena después de la muerte en 1994 del padre de Kim y predecesor como dictador. “Los medios de comunicación mostraron a los norcoreanos llorando frente a la estatua de Kim Il Sung”, dice Oh.

“Eso duró sólo tres días” realizado de forma voluntaria por parte de la gente, prosiguió Oh.  Kim Jong Il quería que continuara por lo que “hizo que cada organización enviase a un determinado número de personas a llorar todos los días delante de la estatua de Kim Il Sung”.

El difunto Hwang Jang Yop, un ex jefe de la ideología del partido que desertó a Corea del Sur en 1997, escribió que después de la muerte de Kim Il Sung “el país entero fue arrastrado por un torrente de lágrimas”.

“La mayoría de los dolientes lloraban porque les habían lavado el cerebro por el culto a la personalidad de Kim Il Sung”, según Hwang. "Pero también estaba el hecho de que no se les permitía ninguna otra cosa que no fuese el duelo”.

El partido llevó a cabo encuestas para ver quién mostraba el mayor pesar y convirtió esto en un criterio importante para  evaluar la lealtad de los miembros del partido. Los pacientes que permanecieron en los hospitales y las personas que bebían y se divertían, incluso después de escuchar la noticia de la muerte de su líder, fueron seleccionados todos para el castigo”.

Hwang en ese momento supervisaba un centro de pensamiento llamado Instituto de Ciencias Juche. Allí, dice, “el  profesor Hong Seung Hoon, el director de investigación económica, fue degradado por permanecer con los ojos secos y por estar ocupado reparando su bicicleta. Este incidente con el tiempo tuvo su efecto en la salud del Dr. Hong y le condujo a la muerte”.

En cuarto lugar, muchos de los residentes de Pyongyang doblan como actores para impresionar a los visitantes extranjeros. Ellos comienzan de niños actuando en eventos como los “juegos de masas” Arirang que han sido la atracción turística del régimen más importante de los últimos años.

Son buenos en su trabajo. Así que si a partir de ahora ves un video a la semana que muestra más llanto y a gente desgarrándose el pelo y te inclinas a pensar que los dolientes son reales y están verdaderamente rotos de dolor, es posible que quieras volver a pensártelo de nuevo.

Pd: RADAR: ¿Y ahora que vamos a hacer cuando nos toque negociar los TLCs?

luisemilioradaconrado

25 años de Telecaribe, por Víctor Herrera Michel


25 años de Telecaribe

Por: VICTOR HERRERA MICHEL

Al asistir hace dos días, en el Teatro José Consuegra Higgins en Barranquilla, a la ceremonia especial por la celebración del primer cuarto de siglo al que ha llegado nuestro canal regional de televisión, Telecaribe, no dejan de evocarse las millones de imágenes de nuestra región que se han registrado en el canal desde cuando José Jorge Dangond, en el edificio de su familia en Valledupar, dio vida a “Televallenato” como preámbulo de lo que se ha convertido, con el paso del tiempo, en el vehículo de integración regional más importante del Caribe colombiano. 
Sin ninguna duda, el aporte más importante de Telecaribe no son las obras materiales - de las que suelen ufanarse los gobernantes de la región - sino el que durante sus primeros 25 años ha contribuido a formar y a difundir nuestra identidad, ese sustrato inmaterial que nos distingue ante Colombia y el mundo y que nos ha enseñado a conocernos y reconocernos por lo que somos y, también, por lo que no somos, en un proceso pedagógico de mucho cuidado que ha provocado el que comencemos a vivir el Caribe, a sentirnos Caribe, a hablar del Caribe y a que expresemos con nuestras propias imágenes y sonidos el orgullo del ser Caribe.
También debemos decir que el canal regional ha ido mucho más allá de lo simplemente cultural y ha trascendiendo a lo social. Nada más diciente que la campaña desarrollada a principios del año anterior para obtener, de manera contundente, la participación de la comunidad de los ocho  departamentos costeños, reflejada en la consulta Caribe, que arrojó más de 2,5 millones de votos de nuestros habitantes reclamando un tratamiento más justo y equitativo por parte del gobierno central y colocando las bases democráticas para poder aspirar a convertirnos en una verdadera región. Este acontecimiento constituyó un hito dentro de la necesidad del canal de asumir el desafío de generar una programación que fuera de utilidad social y que le de legitimidad frente a la sociedad a la que le sirve.
Lo cierto es que Las fiestas en el Caribe constituyen nuestra mayor demostración cultural. En la difusión de las más importantes, Telecaribe ha sido pieza fundamental. Desde el festival Vallenato o el Carnaval de Barranquilla, pasando por el Festival del Porro en San Pelayo, o el de Cuna de Acordeones y Francisco El Hombre en La Guajira. Con ello ha contribuido a cumplir la misión que una vez señaló el inolvidable Orlando Fals Borda de conseguir el protagonismo de “los grupos indígenas y afrocolombianos; revivir raíces étnicas, costumbres y lenguas autóctonas; apoyar a  los juglares  y festivales de la música popular; recuperar la historia campesina, regional y barrial...”
Tampoco podemos dejar de lado que el canal en los últimos años ha fomentado una vigorosa industria de la televisión, dando prelación a nuevos realizadores, periodistas y productores, y un mercado publicitario regional como base económica para sostener su operación. Solo nos queda rodear a Telecaribe -ahora que, apertrechado con las últimas  tecnologías, se alista a estrenar nueva sede - para que continúe escribiendo cada hora, cada minuto, cada segundo, hoy como desde hace 5 lustros, el borrador de lo que será la historia del Caribe colombiano.