lunes, 7 de diciembre de 2020

Nos sigue yendo mal en América Latina. Mucha pobreza...

Nos sigue yendo mal a los latinoamericanos.

Los datos son desalentadores: 47,7 millones viven pasando hambre.

Eso es casi la población de Colombia y triplica la de muchos países del universo.

Los ricos deberían sentarse y reflexionar. Eso no debería estar pasando en este mundo.

Es increíble.

Lo he comentado: para que amasan tanto dinero. Si al final, se van encueros.

Es increíble.

Vamos a leer con calma estos datos que nos entregan estas cinco agencias de Naciones Unidas, tales como la Organización para la Alimentación y la Agricultura -FAO-, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y Unicef...

RADAR,luisemilioradaconrado

@radareconomico1

Nos sigue yendo mal en América Latina.

América Latina vuelve a rajarse en reducción de la brecha alimentaria

Colombia, sin embargo, disminuyó en 1,8 puntos porcentuales la subalimentación.

En los países latinoamericanos y caribeños, 47,7 millones de personas viven con hambre y 191 millones sufren de inseguridad alimentaria, mientras que, en contraste, 315 millones de personas viven con sobrepeso y obesidad. Así lo concluye el Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe, un informe presentado la semana pasada por cinco agencias de Naciones Unidas, tales como la Organización para la Alimentación y la Agricultura -FAO-, la Organización Mundial de la Salud, la Organización Panamericana de la Salud, el Programa Mundial de Alimentos y Unicef.

Al presentar el reporte en su edición número 13, Julio Berdegué, representante regional de la FAO, advirtió que “desde la crisis por el aumento de los precios de los alimentos de 2008, nunca habíamos presentado un panorama en un entorno tan adverso” y lo hizo refiriéndose particularmente a la pandemia de covid-19, cuyos efectos en la lucha contra el hambre siguen sin dimensionarse en su totalidad, aunque las consecuencias empiezan a notarse.

“Esto resulta aún más preocupante por cuanto, ya desde antes de la pandemia, gran parte de los progresos de la región en materia de alimentación y nutrición habían retrocedido. En 2019, el número de personas que vivían con hambre en América Latina y el Caribe se situó en 47 millones. Esto implica que aproximadamente el 7,4% de los habitantes de la región sufría hambre, pero de forma quizás más importante, significa también un incremento de más de 13 millones de personas en el total de población subalimentada solo en los últimos cinco años”, detalla el documento.

Por su parte, Anselm Hennis, director del Departamento de Enfermedades No Transmisibles de la Organización Panamericana de la Salud, alertó que a similitud de lo que se ha visto en años anteriores, “las poblaciones más afectadas por estas condiciones viven en zonas rurales con mayores niveles de pobreza, menores niveles de educación y en gran proporción, comunidades de mayoría indígena o afrodescendiente”.

Esto, para la ONU, demuestra una clara relación entre esas zonas, denominadas “territorios rezagados” y la escasa disponibilidad y acceso a servicios públicos básicos, por lo que Ricardo Rapallo, oficial de Políticas de la FAO y coordinador del equipo investigador expresó que “esperamos que este documento sirva para movilizar el compromiso político y la atención pública”.

El reporte también pone la lupa en la manera como la pandemia y otras condiciones como afectaciones ambientales y climáticas han influido en el precio de una dieta saludable.

En países como Jamaica, Guyana, Surinam y Panamá,el costo de alimentos para formar una dieta balanceada cuadruplican el precio de aquellos necesarios para una dieta de calorías mínimas.

“Esto puede incidir en que el sobrepeso infantil crezca de manera constante y en algunos países éste supere el 10 % del total de niños menores de 5 años. Hay grandes inequidades en la prevalencia de la malnutrición en todas sus formas”, concluyó Youssouf Abdel Jelil, director regional adjunto de Unicef.

viernes, 4 de diciembre de 2020

OPL integra a su flota 22 nuevos tractocamiones dedicados 100% a GNV

El gas natural vehicular se ha ido convirtiendo en una excelente alternativa para ahorrarle dinero a los transportadores y mejorar el ambiente de los colombianos.

Empresas como Gases del Caribe, Promigas, Vanti, han entendido el negocio y OPL, compañía de logística y transporte, les ha acompañado en el proceso.

®Radar,luisemilioradaconrado

@radareconómico1


OPL integra a su flota 22 nuevos tractocamiones  dedicados 100% a GNV 

• La empresa de logística y transporte OPL continúa tomando acción para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible en su Agenda 2030.  

El Gas Natural Vehicular continúa posicionándose en Colombia, y el mundo como una gran alternativa técnica, económica y ambiental no sólo para sistemas de transporte masivo de las principales ciudades del país, sino también para el segmento de transporte de carga. 

La compañía de logística y transporte OPL, con la colaboración de Gases del Caribe, Promigas y Vanti adquirió 22 tractocamiones Euro VI dedicados 100% a Gas Natural Vehicular que operarán en rutas nacionales del centro del país a la Costa Atlántica, ampliando así su parque automotor con energías limpias.  

“En OPL nos sentimos muy orgullosos de esta adquisición que representa grandes beneficios económicos y ambientales para nuestra operación y territorio. Adicionalmente me place contar que estamos a la espera de 12 vehículos adicionales que están próximos a llegar y así cerrar 2020 con un total de 55 camiones completamente amigables con el medio ambiente” asegura Edgardo Espinosa Martínez, Vicepresidente de Licitaciones y Contratos de OPL.  

Así también, Javier Prada Sánchez, presidente de OPL, expresó “esta adquisición va en línea con nuestro enfoque de constante innovación el cual nos hace revolucionarios en el ofrecimiento de nuevas alternativas de transporte sostenible, así como en el desarrollo de nuevos modelos de negocio en conjunto  con los clientes, generando relaciones comerciales duraderas y rentables”. 

Por su parte, Gases del Caribe, comprometido con la estabilidad del proyecto y mejoramiento de la calidad del aire del país, ofrece contratos de suministro de gas a largo plazo con precios competitivos para esta nueva flota.  

“En Gases del Caribe venimos desarrollando diferentes estrategias para estimular la compra de estos vehículos dedicados 100% a GNV con el fin de contribuir al mejoramiento de la calidad del aire de todo el territorio nacional, además de abaratar costos en combustible y desarrollar industrias más competitivas a nivel nacional e internacional” expresa Mario Cuello, subgerente de Distribución de Gases del Caribe.

Esta adquisición va de la mano con la adopción de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible donde la ONU fijó el tema ambiental como una prioridad para la próxima década, por lo que uno de los asuntos que ha ganado relevancia recientemente es la emisión de gases contaminantes proveniente de los vehículos de transporte masivo y carga que representan más de un 60% de la contaminación del país. 

Es importante mencionar que los vehículos dedicados a GNV generan superiores al 95% en las emisiones de material particulado y óxidos de azufre, en comparación con un vehículo diésel (tecnología Euro VI). Además, el gas natural representa reducciones de alrededor del 30% en las emisiones de gases de efecto invernadero como el CO2. 

Sobre OPL carga 

Es una compañía especializada en transporte de carga seca, liquida y refrigerada, así como en servicios complementarios logísticos, con más de 14 años de presencia en el mercado. 

A través de su amplia red de más de 40 ubicaciones en territorio nacional, estratégicamente ubicados al lado de los Puertos Marítimos más importantes del país, así como en ciudades principales e  intermedias, OPL brinda un servicio de calidad a importantes generadores de  carga de diferentes sectores de la economía, consolidándose cada día más como  una de las empresas de transporte más reconocidas en Colombia.


jueves, 3 de diciembre de 2020

Resultados del PIB de Colombia en el tercer trimestre de 2020

¿Cómo vamos?

ANIF, la Asociación Nacional de Instituciones Financieras, nos entregará en este RADAR, los resultados del tercer trimestre.

Obviamente, se conoce que a la economía colombiana no le ha ido tan bien este 2020.

Aunque eso les ha ocurrido a casi todas economías mundiales.

La pandemia no cambió la historia. Nos cambió la economía. Nos cambió la vida.

Es bueno que revisemos los datos y los deterioros que se presentaron. 

RADAR,luisemilioradaconrado

@radareconomico1

Resultados del PIB de Colombia en el tercer trimestre de 2020

Proyecciones y reformas que propone ANIF, teniendo en cuenta los cambios drásticos de este año.

Con la divulgación de las cifras del PIB para el tercer trimestre del año, el optimismo entre analistas se propagó. La recuperación con respecto al segundo trimestre ha sido notable, pasando de un crecimiento de -15.8 por ciento a un -9.0 por ciento, hecho que comprueba que hemos dejado atrás los peores meses de la economía y que, además, augura que nos mantendremos en una nota de recuperación en lo que resta del año.

Sin embargo, hay que hacer un llamado a la cautela, los resultados son, sobretodo, una señal del gran esfuerzo y trabajo que nos queda si queremos permanecer en la senda y aspirar a llegar al tamaño de la economía que teníamos previo a la pandemia.

Las cifras muestran que el tamaño de la economía actual es equiparable a la de hace tres años. Eso habla del empobrecimiento de la sociedad colombiana en su conjunto, porque para esa época éramos un par de millones menos. En ese sentido, ya no basta solo con la reactivación de las actividades económicas, hay que avanzar de manera decidida en las reformas estructurales que necesita el país y sobre las que hemos llamado la atención en ANIF: la reforma fiscal, para mejorar el recaudo tributario y el gasto del Gobierno Nacional; la reforma laboral, para flexibilizar el mercado de trabajo y darle un impulso a la generación de empleo formal, y la de protección a la vejez, para ampliar la cobertura y mejorar la equidad del sistema.

Además, hay que ser prudentes en varias de las discusiones cruciales que se avecinan, entre ellas, el aumento del salario mínimo.

Oferta

Durante el tercer trimestre de 2020 se observaron deterioros en casi todos los sectores, en especial en aquellos que son más susceptibles a problemas de operación por la imposición de medidas restrictivas. Los peores desempeños se observaron en las actividades de recreación (-29.7 por ciento anual vs. 3.9 por ciento un año atrás), construcción (-26.2 vs -3.8 por ciento) y comercio, transporte y turismo (-20.1 vs. 6.2 por ciento). Los mejores desempeños corrieron por cuenta del agro (1.5 vs. 2.3 por ciento), las actividades financieras (1.5 vs. 7.9 por ciento) y las inmobiliarias (1.8 vs.3.1 por ciento).

Preocupan en particular las actividades del sector de la construcción y los malos resultados de todos los subsectores que las componen. Obras civiles presentó una variación anual de -24.7 por ciento (vs. 13 por ciento un año atrás), cifra que se mantiene desde los inicios de la pandemia. Eso obedece, entre otras cosas, al freno temporal que sufrieron los proyectos de construcción de carreteras, calles y puentes (-26 por ciento en el segundo trimestre vs. 17 por ciento un año atrás). Por otra parte, la paralización de nuevos proyectos de construcción, dada la necesidad de disminuir los inventarios existentes, se tradujo en una caída en la construcción de obras residenciales y no residenciales de -27.2 por ciento (vs. -12.3 por ciento). 

Además, el crecimiento del año corrido de las licencias de construcción a septiembre de 2020 es de -26.7 por ciento, y el de los despachos de cemento gris de -15 por ciento. Con eso queremos decir que hay espacio para otorgar más estímulos que permitan un mayor crecimiento del sector que, debido a los encadenamientos productivos que genera, está llamado a liderar la recuperación económica del país.

Demanda

La demanda interna se contrajo 9.5 por ciento frente a una variación positiva de 5.3 por ciento el año anterior. Ese resultado responde principalmente a la caída en el consumo de los hogares de 8.9 por ciento (vs. un 5 por ciento un año atrás). Si bien esa caída es significativa, frente al trimestre anterior, con una caída de 15.9 por ciento, hay una mejora significativa que permite cierto grado de optimismo hacia adelante. Por el lado del consumo del Gobierno, de la mano con los grandes esfuerzos que ha adelantado el Gobierno Nacional, en términos de gasto, para contener los daños ocasionados por la pandemia y para afrontar los retos al sistema de salud, se registra un crecimiento de 2 por ciento vs. un 4.4 por ciento un año atrás. También es importante destacar que la inversión presenta una caída de 18.3 por ciento (vs. un +7 por ciento un año atrás), lo que, sin duda, repercutirá de forma negativa sobre el crecimiento futuro.

Proyecciones y reformas

Con los resultados observados hasta el tercer trimestre, ahora en ANIF estimamos un crecimiento de -6.0 por ciento para 2020 (con un intervalo entre -6.3 y -5.8 por ciento). Esa cifra es optimista si la comparamos con la que han dado otros analistas. Consideramos que el cuarto trimestre tendrá un mayor dinamismo, como en efecto lo demuestran los resultados del ISE y de los indicadores líderes del mes de septiembre, que vienen con correcciones al alza en sectores como la industria, el comercio y los servicios.

En nuestros pronósticos, esperamos que en 2021 la economía crezca un 4.2 por ciento, que se consolide la recuperación del mercado laboral, el ingreso de los hogares y la demanda agregada. Bajo esas perspectivas que proponemos, es indispensable llamar la atención sobre dos factores que serán clave para su materialización. Primero, hacemos un llamado a la sensatez en las discusiones que se avecinan en torno a la negociación del salario mínimo para 2021. Debe haber un balance justo entre la remuneración digna de los actuales trabajadores y la difícil situación por la que está pasando buena parte del empresariado del país. En ANIF consideramos que el incremento del salario mínimo debe ser entre el 2 y 3 por ciento. 

Más allá de ese valor se pondría en riesgo la sostenibilidad de la recuperación económica, en particular la creación del empleo formal. Segundo, en cuanto a reformas, prioridad absoluta es la discusión y aprobación de la reforma fiscal que permita recaudar los ingresos que necesita el Gobierno Nacional para suplir las necesidades de gasto del país.