martes, 23 de febrero de 2016

RADAR. 8682. Febrero 23-2016 –martes- LuisE62AÑOS.



RADAR. 8682. Febrero 23-2016 –martes- LuisE62AÑOS.
TITULARES

Implicaciones de liquidar Caprecom y Saludcoop
Anif – Comentario Económico del día 24 de febrero de 2016

Así serán los recortes que el Gobierno le hará al Presupuesto General de la Nación

Hueco fiscal del Gobierno colombiano es de $30,5  billones

Ocho de cada diez venezolanos dicen que no les alcanza el dinero para pagar comida

Lonja de Administración de Propiedad Horizontal llama la atención por la mala calidad de las construcciones en Barranquilla

Aerolíneas de Avianca aumentaron 5,6% el transporte de pasajeros en enero
Impuestos, corrupción y falta de vías afectan la competitividad

Contraloría reporta 50 hallazgos por $30.846 millones de regalías en el Caribe colombiano

“Necesitamos el apoyo de los bancos con tasas bajas para seguir impulsando la vivienda”: Minvivienda

 APP no podrá costear vía Ciénaga-B/quilla con viaducto”: Comité Intergremial del Atlántico, que dirige Edgardo Sojo

Estas y otras noticias están pasando ahora por el RADAR de hoy
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PROMIGAS
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AMPLIACIÓN:
Montos de sanciones a empresas aéreas crecieron 55%
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GECELCA
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RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
Director

Ese tal paro, sí existe. Por Ricardo Ávila

Todos los gobiernos tienen problemas.
Igual los países...
Y también los seres humanos.
Nada es perfecto.
Sin embargo, hay algunas personas que viven permanentemente criticando a los demás.

Nada los contenta...

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

Ese tal paro, sí existe

Ricardo Ávila


POR: RICARDO ÁVILA 
FEBRERO 22 DE 2016 11:30 P.M.
Es posible que no todos los lectores de la prensa dominical hayan tomado nota del aviso de una página publicado por Fecode, con respecto al llamamiento a una “movilización nacional” convocada para el próximo 17 de marzo. En su mensaje, el sindicato de los maestros no solo respalda la iniciativa, sino que invita a la ciudadanía a sumarse a un cese de actividades general, mediante el cual diferentes sectores aspiran a enviarle un contundente mensaje al Gobierno.
La postura de los educadores se suma a la de las centrales obreras y gremios como el de los camioneros. Resulta previsible que a medida que pasen los días, otras organizaciones se sumen a la idea, teniendo en cuenta que el clima está caldeado y más de uno aspira a pescar en el río revuelto del descontento. Tal como lo revelan diferentes sondeos, la confianza en el país va en picada y la gente califica de forma muy negativa asuntos que van desde la inflación hasta la inseguridad, pasando por la corrupción o la calidad del servicio de salud.

De tal manera, hay un caldo de cultivo en el que se combinan incertidumbres, desesperanza y rabia, que no debería ser ignorado. La admonición es procedente, sobre todo si se tiene en cuenta que la administración Santos ha pecado en más de una ocasión por exceso de confianza y tiende a desdeñar los campanazos de alerta.
Ojalá en la presente ocasión no le ocurra lo mismo. Aunque la protesta social forma parte de la vida de cualquier democracia, de lo que se trata ahora es de evitar que degenere en episodios de violencia indeseables, o en intentos de arreglo nacidos del desespero.

Lo que menos necesita el país en estos momentos de desaceleración económica y caída en la confianza de los consumidores, es una mayor zozobra. Entrar en un círculo vicioso puede llevar a que el crecimiento disminuya y la generación de empleo caiga, con efectos negativos sobre el bienestar de miles de hogares.

Ante ese peligro, el Ejecutivo debería comenzar a trabajar en varios frentes. En primer lugar, está obligado a conocer las exigencias que se le hacen desde diferentes sectores, con el fin de examinar si puede atender algunas de forma preventiva y responsable. Para decirlo con franqueza, repetir el libreto de ocasiones pasadas cuando la Casa de Nariño cedió después de que la pusieron contra la pared, sería un error garrafal.

De manera complementaria, el propio Juan Manuel Santos está obligado a reconectarse con la opinión. Eso implica identificarse con sus preocupaciones, que van mucho más allá de los diálogos de paz, cuyo desenlace sigue en veremos. No solo el mandatario debe hablar, sino escuchar. Y, sobre todo, requiere dejar de minimizar las angustias propias de la coyuntura y pintar una especie de presente próspero y futuro rosa que los colombianos no ven muy cercano.

Un ejercicio de sinceridad obliga también a referirse a los impuestos. Si algo produce indignación es la impresión de que el Gobierno no está diciendo toda la verdad, cuando los diagnósticos señalan que un aumento de los ingresos públicos es inevitable. A menos que el jefe del Estado tome el toro por los cuernos y hable claro, la amarga píldora será más difícil de tragar

Por otra parte, hay que elevar el nivel de alerta. Ello obliga a trabajar más de cerca con los alcaldes y gobernadores, la mayoría inexpertos en asuntos de orden público. Son las autoridades regionales las encargadas de detectar los intentos de perturbar la tranquilidad y de aplicar los correctivos. Cualquier desconexión con el poder central, puede ocasionar costos innecesarios.

En resumen, el paro del 17 de marzo no puede ser tomado a la ligera. Más allá de respetar el ejercicio del derecho a la protesta, el Gobierno está obligado a recibirlo con los ojos abiertos. Pretender que no va a suceder nada, o desconocer las causas del inconformismo, equivale a abrirles la puerta a sorpresas desagradables.

Ricardo Ávila Pinto
ricavi@portafolio.co
@ravilapinto

¿Qué sigue? Por: Fernando Arteta



Las chuzadas… La confiabilidad… leamos a Fernando Arteta, hablando del tema.

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1


Sábado 20 de Febrero de 2016 - 12:06am
¿Qué sigue?
Por: Fernando Arteta

Cuando hablamos de algo confidencial, estamos refiriéndonos a situaciones que requieren tratamiento secreto porque su divulgación traería posteriores consecuencias que afectarían negocios, acuerdos comerciales, familiares y hasta relaciones internacionales que, precisamente por haberse acordado privadamente, de verse expuestas romperían con un orden preestablecido en las relaciones entre la gente.

Ahora bien, existen métodos y sistemas para lograr conocer y sacarle provecho al conocimiento de estos secretos de Estado, de marcas, de negocios, de fórmulas y hasta de relaciones conyugales e infidelidades que, a pesar de ser restringidas por ley, son a veces aceptadas por una sociedad permisiva que está pendiente de conocerlos por su potencial impacto directo en algunos.

Es lo que ha pasado hasta ahora con las interceptaciones de todo tipo, por las que unos están presos o perseguidos por la Interpol, y otros, paradójicamente, se convierten en héroes y reivindicadores de verdades obtenidas, en todo caso, ilegalmente.

Hoy se nos viene encima el uso abusivo de estas interceptaciones.
Veamos: Son frecuentes en la intimidad conversaciones, de verdad íntimas, en las que el diálogo o el monólogo entre la pareja, o con la pareja, es fuerte, procaz y hasta ridículo. En el mismo trámite de la conversación somos capaces de sonrojarnos por el tenor de los comentarios que son, casi siempre, expresamente pedidos o tácitamente aceptados y bien recibidos. Cuando se tiene la oportunidad –buscada o casual– de enterarse de intimidades de parejas hetero, homo o bisexuales, a muchos les entran las ganas de regar la bola y convertir la experiencia compartida o presencial en cuentos públicos que pueden llegar a afectar el buen nombre de los protagonistas y dejan al locuaz cuentero como un vulgar chismoso. Eso pasa con frecuencia y normalmente lo hacen tontos personajes buscando equivocadamente prestigio entre su círculo.

Viene lo peor, si el chisme está soportado con documentos gráficos obtenidos sin el conocimiento de sus, o alguno, de los protagonistas, se convierte en una bellaquería que no tiene perdón de nadie. No hay ninguna justificación para divulgar las frases o los comentarios y menos las imágenes de personas, cualquiera sea su preferencia, que expresan como les dé la gana sus deseos físicos y sus pasiones a puerta cerrada, sin perjudicar a nadie. A pesar de que se argumente la búsqueda de otros resultados, no hay duda de que la principal finalidad es hacerles daño a esas personas irrespetando su honor, su intimidad y los derechos de la infancia y de la juventud de sus familias.

Me gustaría ver cómo se sentirían ellos después de que media humanidad los viera en YouTube tan solo aseándose después de haber utilizado el sanitario. “Es sabio no hablar de un secreto y honesto no mencionarlo siquiera”.