- El BID hace la proyección en medio de la incertidumbre global y los desafíos que persisten
El
nuevo informe macroeconómico del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), “Resiliencia y perspectivas de crecimiento en
una economía global cambiante” estima que la región de América Latina y el
Caribe crecerá 2,1% en 2026, en línea con su promedio de largo plazo.
Panorámica de Asunción, Paraguay, sede de Reunión Anual de
Gobernadores del BID 2026
El
análisis destaca la resiliencia de las economías de la región y concluye que
acelerar el crecimiento inclusivo requerirá marcos macroeconómicos sólidos y
reformas estructurales ambiciosas, junto con esfuerzos para aprovechar las
oportunidades tecnológicas y de materias primas en medio de crecientes riesgos
globales.
La
proyección refleja una desaceleración gradual en comparación con el crecimiento
del 2,2% anual registrado en la región en 2025.
El
informe indica que los mercados laborales de la región han mantenido bajos
niveles de desempleo, la inflación ha sido en gran medida contenida y la
confianza de los inversores ha mejorado, tal como lo reflejan unos costos de
endeudamiento históricamente bajos. El diferencial soberano mediano cayó a 209
puntos básicos a finales de 2025, frente a los 268 puntos registrados en 2019.
A
pesar de estos avances, el crecimiento aún es insuficiente para cerrar las
brechas de ingresos, los niveles de deuda pública son elevados y el aumento en
los pagos de intereses ejerce una presión creciente sobre las finanzas públicas
y las cuentas externas.
"América
Latina y el Caribe ha navegado la incertidumbre global con resiliencia, apoyada
en marcos fiscales y monetarios que han contribuido a contener la inflación y
sostener la estabilidad macroeconómica", señaló Laura Alfaro Maykall,
economista jefe y consejera económica del BID. "De cara al futuro, los
países deben acelerar el crecimiento impulsado por la productividad, fortalecer
las finanzas públicas y aprovechar las nuevas oportunidades que ofrecen la
digitalización, la inteligencia artificial y la energía para elevar los niveles
de vida y construir economías más resilientes e inclusivas".
Oportunidad en minerales
críticos
La
región está en una posición privilegiada para convertir los rápidos avances
tecnológicos y las necesidades energéticas globales en motores de crecimiento,
destaca el informe. Ambas tendencias dependen en gran medida de los minerales
críticos, de los cuales la región posee abundantes reservas. Un ejemplo es el
litio: se proyecta que la demanda global aumente entre un 470% y un 800% para
2050. Con casi la mitad de los recursos mundiales de litio, alrededor del 35%
de las reservas globales de cobre y más del 20% de las reservas de tierras
raras, la región está bien posicionada para convertirse en un proveedor
estratégico en las cadenas de valor del futuro.
Pero
el informe advierte que la riqueza natural no garantiza un desarrollo duradero.
Aprovechar la oportunidad de los minerales críticos requerirá instituciones más
sólidas, reglas predecibles, energía limpia y confiable, una gobernanza
ambiental robusta y marcos fiscales disciplinados.
Mejoras de los mercados
laborales
Las
condiciones del mercado laboral mejoraron notablemente en 2025, con tasas de
desempleo que cayeron en la mayoría de los países entre junio de 2024 y junio
de 2025, y el desempleo acercándose a sus niveles más bajos en años recientes.
Si
bien la participación femenina en la fuerza laboral ha aumentado
considerablemente, el crecimiento sigue limitado por modestas ganancias de
productividad y cambios demográficos que están desacelerando la expansión de la
población en edad de trabajar.
En
consecuencia, sostener el crecimiento dependerá cada vez más de las ganancias
de productividad y la mejora de competencias. Ampliar el acceso a la formación
digital y apoyar la transición de los trabajadores hacia ocupaciones de mayor
productividad será esencial a medida que los mercados laborales evolucionen. El
informe destaca la Inteligencia Artificial (IA)como la habilidad digital de más
rápido crecimiento en la región. Las ofertas de empleo que mencionan IA
aumentaron significativamente hacia mediados de 2025, alcanzando el 7% del
total de vacantes.
La
política fiscal atraviesa una fase desafiante que exige un fortalecimiento
urgente de los fundamentos fiscales. La deuda pública se mantiene por encima de
los niveles previos a 2020, los pagos de intereses están en aumento y la
consolidación fiscal se ha debilitado. La deuda pública promedio en la región
se sitúa en el 59% del PIB, con proyecciones que oscilan entre el 57% y el 66%
del PIB para 2028 en escenarios base y de estrés. Entre las medidas de
política, el informe destaca el potencial de la digitalización para incrementar
la recaudación tributaria cuando se combina con estrategias de cumplimiento
creíbles.
La
inflación ha retornado en gran medida a su objetivo en buena parte de la
región, las tasas de interés globales más altas, las expectativas cambiantes y
el uso creciente de activos digitales y en moneda extranjera están
reconfigurando el panorama de la política monetaria. El informe enfatiza la
importancia de alcanzar una postura monetaria neutral —que no estimule ni
restrinja la actividad económica— al tiempo que se desarrollan herramientas
flexibles para absorber los choques externos.
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