No es lo mismo vernos las caras,
que estar conectados por internet, por las redes sociales, por teléfono
celular. Abrazarnos es un goce.
Me decía uno de mis amigos profesor
universitario, que no se ha acostumbrado a este sistema nuevo.
Quiere sus clases…
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
EL ANHELADO REGRESO A CLASES
En definitiva, el retorno al aula es una necesidad para los estudiantes; los retos de las instituciones educativas y del Gobierno son garantizar las medidas de bioseguridad y avanzar con la vacunación contra la covid-19 para que las aulas vuelvan a ser medios propiciadores de calidad educativa, centros del conocimiento y espacios de camaradería y colegaje estudiantil. Por José Consuegra Bolívar.
Después
de un año y medio del cierre obligado de los espacios físicos en las
instituciones educativas a raíz de la pandemia, empezó en nuestro país el
retorno gradual de los estudiantes y profesores a las aulas, bajo las
instrucciones y el acompañamiento de los ministerios de Educación y de
Salud.

No es
fácil describir en palabras los tristes momentos que viven nuestros hijos; en
mi caso particular, varias veces tuve que calmar el llanto de mis vástagos
menores por su imperioso deseo de regresar al colegio y compartir con sus
compañeritos. El confinamiento ha impactado el bienestar y la salud mental de
los estudiantes no solo por temor al contagio, sino por haberse limitado su
interacción con los compañeros de estudio y reducido su movilidad a las cuatro
paredes de sus casas.
Aunque se mantuvieron las actividades académicas a través
de la telepresencia y la virtualidad, se han determinado efectos negativos en
la calidad del aprendizaje y su estabilidad emocional.
Muestra
de ello son los resultados del estudio ‘Efectos psicológicos inmediatos de la
cuarentena covid-19 en jóvenes de Italia y España’ (2020) que arrojó que el
85,7 % de padres consultados percibió cambios en el estado emocional y los
comportamientos de sus hijos durante el confinamiento. Los síntomas más frecuentes
fueron: dificultad para concentrarse, en un 76,6 %; aburrimiento, 52 %;
irritabilidad, 39 %; inquietud, 38,8 %; nerviosismo, 38 %; sentimientos de
soledad, el 31,3 %; malestar, 30,4 % y preocupaciones, un 30,1 %.

Datos
de Unicef advierten que por lo menos 1 de cada 7 niños, es decir, 332 millones
en el mundo, ha vivido bajo políticas obligatorias o recomendadas de
confinamiento durante al menos nueve meses desde el inicio de la pandemia. La
directora ejecutiva del organismo, Henrietta Fore, describe esta situación
señalando que “muchos niños se sienten asustados, solos, ansiosos y preocupados
por su futuro”. Así mismo, una encuesta reciente de U-Report de Unicef en
América Latina y el Caribe, entre jóvenes, reveló que más de una cuarta parte
había sufrido casos de ansiedad y un 15 %, depresión.

Una
encuesta de la firma Ey Parthenon realizada en Colombia, México y Perú (junio
de 2021), a más de 1600 padres con hijos en el colegio y 1000 estudiantes de
educación superior, señala que el esquema de enseñanza predilecto continúa
siendo el presencial; sin embargo, entre los universitarios se han ido
popularizando los programas híbridos. No obstante, solo el 6 % de los
estudiantes de educación superior en el país se siente totalmente a gusto con el
modelo virtual y el 54 % de los encuestados considera que la relación con los
compañeros de clase ha empeorado.

En
definitiva, el retorno al aula es una necesidad para los estudiantes; los retos
de las instituciones educativas y del Gobierno son garantizar las medidas de
bioseguridad y avanzar con la vacunación contra la covid-19 para que las aulas
vuelvan a ser medios propiciadores de calidad educativa, centros del
conocimiento y espacios de camaradería y colegaje estudiantil.