La Sociedad Portuaria de Barranquilla movió 418 mil toneladas durante agosto. El movimiento en el puerto se siente y se demuestra con la carga que se mueve en los alrededores del rio
Barranquilla. La Sociedad Portuaria Regional de Barranquilla (Sprb) alcanzó, al cierre del mes, la mayor cifra mensual de movimiento de carga en la historia del puerto.
En lo corrido del año, enero-agosto de 2011, se han movilizado 2.871.040 toneladas, lo que representa un crecimiento del 7,2%, respecto al mismo periodo del año anterior.
La carga general, carbón y contenedores muestra el mayor incremento con 28,2%, 27,5% y 13,1%, respectivamente, lo que señala que los containers se han constituido como la principal línea de servicios del puerto, seguida por el granel.
Para Enrique Carvajales, gerente comercial de la Sprb, ésta cifra es resultado de las recientes inversiones y proyectos de optimización y perfeccionamiento que adelanta el equipo del Puerto, para garantizar la competitividad de Barranquilla como punto de encuentro del comercio internacional en Colombia.…en el RADAR, les contamos la historia… precisamente, este martes estuve conversando con CARVAJALES… teníamos una cita a las 10 a.m. y terminamos sentándonos en su oficina a las 11… llegar al Puerto de Barranquilla es un "parto", porque el movimiento que sesiente por esos alrededores no lo había observado nunca… y el RADAR tiene 27 años de estar informando. Por la SPRB, la DIAN, la ZONA FRANCA se siente otro ambiente… se está moviendo mucho el desarrollo y los negocios.
Este puerto hay que preservarlo…
LuisEmilioRadaC
domingo, 11 de septiembre de 2011
El Gobierno colombiano ofrecerá bono de referencia a 15 años en pesos
El Gobierno colombiano ofrecerá bono de referencia a 15 años a los inversionistas en pesos
Ministro Juan C EcheverryColprensa
Bogotá. El Ministerio de Hacienda anunció la intención de realizar una operación en el manejo de deuda interna, que busca canjear Títulos de Tesorería TES con vencimiento en 2012, 2013, y 2014 por TES con vencimiento en 2015, 2018 y en 2026.
Con la operación, la Nación busca ofrecer un nuevo bono de referencia a 15 años a los inversionistas en pesos, que tiene vencimiento en agosto 26 de 2026.
El objeto de este intercambio es el de mejorar el perfil de la deuda, disminuyendo las amortizaciones de la Nación en los próximos tres años.
Todos los inversionistas interesados en participar podrán hacerlo por intermedio de las siguientes entidades: Davivienda, Bancolombia, Banco GNB Sudameris, Bbva Colombia, Citibank Colombia, Banco Agrario, Banco de Bogotá Corporacion Financiera Colombiana, Interbolsa y Banco Santander.
Bogotá. El Ministerio de Hacienda anunció la intención de realizar una operación en el manejo de deuda interna, que busca canjear Títulos de Tesorería TES con vencimiento en 2012, 2013, y 2014 por TES con vencimiento en 2015, 2018 y en 2026.
Con la operación, la Nación busca ofrecer un nuevo bono de referencia a 15 años a los inversionistas en pesos, que tiene vencimiento en agosto 26 de 2026.
El objeto de este intercambio es el de mejorar el perfil de la deuda, disminuyendo las amortizaciones de la Nación en los próximos tres años.
Todos los inversionistas interesados en participar podrán hacerlo por intermedio de las siguientes entidades: Davivienda, Bancolombia, Banco GNB Sudameris, Bbva Colombia, Citibank Colombia, Banco Agrario, Banco de Bogotá Corporacion Financiera Colombiana, Interbolsa y Banco Santander.
jueves, 8 de septiembre de 2011
OPPENHEIMER: El fin del idilio con China.
OPPENHEIMER: El fin del idilio con China
Mucha gente se queja de los negocios con China.
Se quejan de la mala calidad de los productos que fabrican estos señores orientales.
Se quejan también que sus ejecutivos no son confiables... y ahora nos llegó esta información que nos envía nuestro colega Ricardo Rocha, nuestro colaborador en Estados Unidos, quien está atento a los acontecimientos mundiales, firmada por Andrés Oppenheimer, quien antes de escribir, entrevistó a algunas fuentes que nos indican que negociar con China y con los chinos, parece que se está convirtiendo en un mal negocio.
Oppenheimer tituló su columna: " OPPENHEIMER: El fin del idilio con China.
LuisEmilioRadaC
Después de varios años de exportaciones latinoamericanas récord a China —que ayudaron a la región a crecer significativamente pese a la recesión global— hay signos de que esa luna de miel podría estar a punto de terminar.
Cada vez más empresarios y expertos en comercio latinoamericanos se están quejando de que China le compra a la región casi exclusivamente materias primas, y se niega a comprar productos latinoamericanos más sofisticados —y costosos—, impidiéndole así a los países de la región tener economías más diversificadas. Además, las empresas chinas están introduciendo en la región dudosas prácticas comerciales, explotando a los trabajadores y destruyendo el medio ambiente, según dicen.
Una columna reciente del ex diplomático brasileño Rubens Barbosa publicada en el diario O Estado de Sao Paulo, dice que junto con un aumento del comercio y de las inversiones, las empresas chinas están llevando a los países en desarrollo “una cultura del vale-todo, que incluye hasta la violencia física en las relaciones laborales”.
Citando un artículo de la revista The Economist sobre las inversiones chinas en Africa, Barbosa dice que China “está destruyendo parques y bosques en busca de recursos minerales y agrícolas, y viola las reglas más rudimentarias de seguridad laboral. Los caminos y hospitales construidos por los chinos están mal terminados, entre otras cosas porque sus empresas constructoras sobornan a los funcionarios locales”.
Hasta ahora, las empresas chinas tenían una enorme ventaja sobre las firmas estadounidenses y europeas con una larga historia de inversiones en los países en desarrollo: su presencia no era considerada con suspicacia ni con hostilidad. Pero eso está cambiando, dice Barbosa.
Barbosa, ex embajador en Washington durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, y ahora director del consejo de comercio exterior de la poderosa Federación de Industriales de Sao Paulo, FIESP, dijo que los ejecutivos brasileños que trabajan para empresas nacionales también se quejan de “largas jornadas de trabajo, frecuentes horas extras, teleconferencias a la madrugada, vigilancia constante de los jefes, y metas de producción que no son realistas ni negociables”.
Como resultado, el 42 por ciento de los ejecutivos brasileños que trabajan para empresas chinas abandonan sus empleos durante el primer año, dijo, citando un artículo del diario Folha de Sao Paulo. Barbosa concluyó que las costumbres comerciales chinas “debían ser observadas con atención” por las autoridades, los sindicatos y asociaciones empresariales brasileñas.
Casi simultáneamente, un nuevo estudio de la Comisión Económica Para America Latina y El Caribe de las Naciones Unidas, CEPAL, titulado “Panorama de la inserción internacional”, revela que el 87 por ciento de las exportaciones latinoamericanas a Asia —principalmente a China— son materias primas, y sólo el 13 por ciento son productos manufacturados.
En comparación, el 60 por ciento de las exportaciones latinoamericanas a Estados Unidos son productos manufacturados, y el restante 40 por ciento son materias primas, dice el estudio. Una de las principales asignaturas pendientes de América Latina es diversificar sus exportaciones a China, para no ser vulnerables en el caso de una repentina caída de los precios, agrega el informe.
“La demanda de China por productos básicos va a continuar, aunque a un ritmo menor, porque China se está desacelerando”, me dijo Alicia Barcena, la secretaria ejecutiva de la CEPAL. “Hay que procurar que las exportaciones vayan más allá de las materias primas”.
Arturo Valenzuela, el hasta hace poco encargado de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado de Estados Unidos, me dijo en otra entrevista que muchos países latinoamericanos están empezando a ver a Estados Unidos como un socio comercial más promisorio que China.
“China está dispuesta a comprar materias primas, pero no a comprar productos más sofisticados, como la soja procesada”, dijo Valenzuela. “Y simultáneamente, China quiere venderle a la región productos sofisticados. Esa asimetría está complicando la situación en Latinoamérica”.
Agregó: “Estados Unidos está en otra cosa: en formar cadenas de producción, cadenas de tecnología, cadenas de valor, donde todos se benefician, como ocurre con la industria automotriz en México, Estados Unidos y Canadá. Y los que se benefician son las sociedades, porque estas cadenas requieren mejor educación. Así van a progresar los países, y no vendiendo materias primas”.
Mi opinión: La aparición de China como principal comprador de materias primas latinoamericanas; sobre todo sudamericanas, ha sido una bendición para la región, pero también se ha convertido en un problema. Ha distraído a los países de la tarea urgente de diversificar sus exportaciones y fabricar productos más sofisticados.
Desafortunadamente, varios gobiernos sudamericanos están engañando a su población afirmando que su reciente crecimiento se debió a un supuesto novedoso modelo económico, más que a una ola de compras chinas que podría no durar para siempre. Ojala que una visión más realista ayude a que estos países procuren intercambios comerciales más maduros con China, que beneficiarían aún más a la región.
Twitter: @oppenheimera
Mucha gente se queja de los negocios con China.
Se quejan de la mala calidad de los productos que fabrican estos señores orientales.
Se quejan también que sus ejecutivos no son confiables... y ahora nos llegó esta información que nos envía nuestro colega Ricardo Rocha, nuestro colaborador en Estados Unidos, quien está atento a los acontecimientos mundiales, firmada por Andrés Oppenheimer, quien antes de escribir, entrevistó a algunas fuentes que nos indican que negociar con China y con los chinos, parece que se está convirtiendo en un mal negocio.
Oppenheimer tituló su columna: " OPPENHEIMER: El fin del idilio con China.
LuisEmilioRadaC
Después de varios años de exportaciones latinoamericanas récord a China —que ayudaron a la región a crecer significativamente pese a la recesión global— hay signos de que esa luna de miel podría estar a punto de terminar.
Cada vez más empresarios y expertos en comercio latinoamericanos se están quejando de que China le compra a la región casi exclusivamente materias primas, y se niega a comprar productos latinoamericanos más sofisticados —y costosos—, impidiéndole así a los países de la región tener economías más diversificadas. Además, las empresas chinas están introduciendo en la región dudosas prácticas comerciales, explotando a los trabajadores y destruyendo el medio ambiente, según dicen.
Una columna reciente del ex diplomático brasileño Rubens Barbosa publicada en el diario O Estado de Sao Paulo, dice que junto con un aumento del comercio y de las inversiones, las empresas chinas están llevando a los países en desarrollo “una cultura del vale-todo, que incluye hasta la violencia física en las relaciones laborales”.
Citando un artículo de la revista The Economist sobre las inversiones chinas en Africa, Barbosa dice que China “está destruyendo parques y bosques en busca de recursos minerales y agrícolas, y viola las reglas más rudimentarias de seguridad laboral. Los caminos y hospitales construidos por los chinos están mal terminados, entre otras cosas porque sus empresas constructoras sobornan a los funcionarios locales”.
Hasta ahora, las empresas chinas tenían una enorme ventaja sobre las firmas estadounidenses y europeas con una larga historia de inversiones en los países en desarrollo: su presencia no era considerada con suspicacia ni con hostilidad. Pero eso está cambiando, dice Barbosa.
Barbosa, ex embajador en Washington durante el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva, y ahora director del consejo de comercio exterior de la poderosa Federación de Industriales de Sao Paulo, FIESP, dijo que los ejecutivos brasileños que trabajan para empresas nacionales también se quejan de “largas jornadas de trabajo, frecuentes horas extras, teleconferencias a la madrugada, vigilancia constante de los jefes, y metas de producción que no son realistas ni negociables”.
Como resultado, el 42 por ciento de los ejecutivos brasileños que trabajan para empresas chinas abandonan sus empleos durante el primer año, dijo, citando un artículo del diario Folha de Sao Paulo. Barbosa concluyó que las costumbres comerciales chinas “debían ser observadas con atención” por las autoridades, los sindicatos y asociaciones empresariales brasileñas.
Casi simultáneamente, un nuevo estudio de la Comisión Económica Para America Latina y El Caribe de las Naciones Unidas, CEPAL, titulado “Panorama de la inserción internacional”, revela que el 87 por ciento de las exportaciones latinoamericanas a Asia —principalmente a China— son materias primas, y sólo el 13 por ciento son productos manufacturados.
En comparación, el 60 por ciento de las exportaciones latinoamericanas a Estados Unidos son productos manufacturados, y el restante 40 por ciento son materias primas, dice el estudio. Una de las principales asignaturas pendientes de América Latina es diversificar sus exportaciones a China, para no ser vulnerables en el caso de una repentina caída de los precios, agrega el informe.
“La demanda de China por productos básicos va a continuar, aunque a un ritmo menor, porque China se está desacelerando”, me dijo Alicia Barcena, la secretaria ejecutiva de la CEPAL. “Hay que procurar que las exportaciones vayan más allá de las materias primas”.
Arturo Valenzuela, el hasta hace poco encargado de asuntos latinoamericanos del Departamento de Estado de Estados Unidos, me dijo en otra entrevista que muchos países latinoamericanos están empezando a ver a Estados Unidos como un socio comercial más promisorio que China.
“China está dispuesta a comprar materias primas, pero no a comprar productos más sofisticados, como la soja procesada”, dijo Valenzuela. “Y simultáneamente, China quiere venderle a la región productos sofisticados. Esa asimetría está complicando la situación en Latinoamérica”.
Agregó: “Estados Unidos está en otra cosa: en formar cadenas de producción, cadenas de tecnología, cadenas de valor, donde todos se benefician, como ocurre con la industria automotriz en México, Estados Unidos y Canadá. Y los que se benefician son las sociedades, porque estas cadenas requieren mejor educación. Así van a progresar los países, y no vendiendo materias primas”.
Mi opinión: La aparición de China como principal comprador de materias primas latinoamericanas; sobre todo sudamericanas, ha sido una bendición para la región, pero también se ha convertido en un problema. Ha distraído a los países de la tarea urgente de diversificar sus exportaciones y fabricar productos más sofisticados.
Desafortunadamente, varios gobiernos sudamericanos están engañando a su población afirmando que su reciente crecimiento se debió a un supuesto novedoso modelo económico, más que a una ola de compras chinas que podría no durar para siempre. Ojala que una visión más realista ayude a que estos países procuren intercambios comerciales más maduros con China, que beneficiarían aún más a la región.
Twitter: @oppenheimera
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