Qué triste leer esto. Qué triste, si teníamos tantas esperanzas puestas en el gobierno del presidente Álvaro Uribe.
Hace muchos años, los dirigentes gremiales del Departamento del Atlántico y el RADAR nos estábamos preparando para asistir a la Asamblea dela ANDI, en Medellín y Colombia estaba en un momento delicado, porque los violentos manejaban el país y temíamos por nuestras vidas. Pensábamos que nos estábamos jugando la vida, porque en cualquier momento podía aparecer una bomba y nos podía destruir. Montarse en un avión era un riesgo… y cuando llegó el gobierno Uribe cambiaron las cosas.
Las carreteras eran más seguras. Se notaba la mano dura del presidente y regresó la confianza… la confianza inversionista.
Y el país creció. Y los otros gobiernos creyeron en el nuestro, aunque tuvimos problemas con el gobierno venezolano, el empresariado y la comunidad creyó en su presidente… pero… el segundo mandato destrozó las esperanzas y cuando empezaron a trabajar el tercero, no pude dejar de escribir en las redes periodísticas y en mi Blog, que no estaba de acuerdo con la reelección y que debíamos respetar la Constitución.
El país se dividió y el presidente Uribe lo permitió, porque solamente le interesaba el poder… mantenerse en él, aunque se llevara por la borda a amigos y enemigos…
La columna que me llegó de Héctor Abad Faciolince, retrata completamente a un colombiano egoísta, dedicado a su ego.
Uribe, no es un colombiano de fiar… lástima… de verdad… y eso me duele porque, parecía un tipo serio…
Lean con mucho cuidado a Héctor Abad.
LuisEmilioRadaC
¿Por qué no te callas?
Por: Héctor Abad Faciolince
SI EL EX PRESIDENTE URIBE pensara y escribiera bien podría dedicarse, como Lleras Camargo, Lleras Restrepo o López Michelsen, a opinar en
los periódicos, o a escribir sus memorias. Pero Uribe no es un hombre de pensamiento, sino un hombre de acción.
Si el ex presidente Uribe amara la música, la poesía o la literatura, podría encontrar un puesto en alguna fundación de apoyo a la cultura, como Belisario, o si amara las artes plásticas, podría coleccionar buena pintura, como César Gaviria. Pero al ex presidente Uribe no lo conmueve la novela, no le interesa el arte, y la poesía que le gusta es la de Robledo Ortiz.
Si le gustara el trago, podría consolarse, como Valencia, con unos aguardientes, pero el ex presidente es abstemio.
Si fuera el ex presidente, al menos, un mujeriego, podría anular su matrimonio, como hizo Turbay e irse de Embajador al Vaticano con una nueva esposa bien joven, que le hiciera masajes en los pies. Pero al ex presidente no le interesa la lujuria.
Si le interesara la filología podría escribir un diccionario, como aquel otro Uribe, Uribe Uribe, o traducir la Eneida, como Caro.
Si le gustara la comida, si tuviera sentido del humor, podría al menos dedicarse a comer, y a contar chistes, como Samper. Pero se sabe que Uribe ni siquiera entiende los chistes.
Si tuviera buenos amigos, podría viajar contento por cientos de países, en compañía de otros jubilados jóvenes, como Pastrana. Pero él no tiene amigos, sino aliados, que más que amarlo le temen.
Entonces, como el ex presidente Uribe sólo tiene el vicio incurable del poder, la adicción al mando, la costumbre irrefrenable de llevar siempre las riendas, las espuelas y la fusta, entonces ahí lo tendremos, vociferando en Twitter, enviando comunicados de muy dudosa lógica jurídica o política, rojo de indignación, verde de rabia, enfermo de ira, regañando a los columnistas, insultando a los jueces, manoteando contra los traidores, aconsejando exilios a sus ex funcionarios (no para protegerlos sino para que al fin, en la
desesperación de los interrogatorios, no acabe por zafárseles la verdad).
Porque la verdad monda y lironda es que el DAS dependía y depende de la Presidencia de la República. Y los del DAS pusieron micrófonos en la sala de la Corte Suprema, para oír ilegalmente sus deliberaciones.
Si el FBI o la CIA hubieran hecho esto en Estados Unidos, las consecuencias para el gobierno que hubiera instigado semejante insulto se oirían durante siglos. No es posible chuzar a la Corte Suprema y luego pretender que la Corte Suprema se cruce de brazos. Porque ordenarles a los servicios de inteligencia chuzar a los altos magistrados y a los principales periodistas y opositores políticos del país es un delito más grave, muchísimo más grave que el escándalo de Watergate.
¿Por qué se va al exilio la señora Hurtado? Para no tener que decir de dónde venía la orden de oír a los jueces, a los políticos y a los periodistas, ya que confesar esa verdad era lo mismo que poner una lápida en su pecho. Mejor callada en Panamá que acorralada aquí entre la pared de la verdad y la espada del miedo.
Uribe y sus aliados son poderosos, pero hoy son los huérfanos y las viudas del poder. Nosotros, los periodistas, podemos convertirnos en los altavoces, en los amplificadores de sus rabietas y diatribas, o simplemente dejarlo que grite y vocifere a solas en su Blackberry.
Tenemos la tentación de seguir en ese ambiente crispado, lleno de rabia y adrenalina al que nos acostumbró su gobierno. Pero lo más sensato sería hundir el botón de “mute” cuando estos cruzados del odio vociferan, e insultan. Ya pasamos esa página, ese trago amargo.
No le demos más prensa ni le prestemos más atención a tanta rabia. Bajémosle la fiebre a todo esto hundiendo ese pedal que en el piano se llama sordina. Que grite solo, como Chávez. Y preguntémonos en silencio, simplemente, de cuando en cuando, por qué no se callará.
Porque eso sería lo mejor para todos: que se callara.
Christine Lagarde, FMI.
El Fondo Monetario Internacional les envió un mensaje clarísimo a los mercados y a los personajes que definen el entorno económico mundial. El texto es largo, pero quiero resaltar algunas cosas: Tasas de interés bajas, acabar con los bancos débiles, las economías avanzadas tienen la necesidad inequívoca de restablecer la sostenibilidad fiscal mediante planes de consolidación creíbles…
El grupo del Fondo confía en que todo mejorará… Si Dios lo permite, el RADAR estará en Washington, en las Asambleas del FMI y el Banco Mundial y desde allí les contaremos lo que ocurrirá en uno de los eventos económicos más importante del planeta.
1. Es el momento de reavivar ese espíritu, no solo para evitar el riesgo de una doble recesión, sino también para que el mundo retome la senda de un crecimiento vigoroso, sostenido y equilibrado.
2. La situación actual es diferente de la de 2008.
3. No hay respuestas fáciles. Pero esto no significa que no haya opciones. Las economías avanzadas tienen la necesidad inequívoca de restablecer la sostenibilidad fiscal mediante planes de consolidación creíbles. Al mismo tiempo, sabemos que apretar los frenos con demasiada rapidez dañará la recuperación y empeorará las perspectivas de empleo. Por lo tanto, el ajuste fiscal debe resolver el dilema de no ser demasiado rápido ni demasiado lento.
4. Adoptar una política monetaria correcta— las tasas de interés deberían mantenerse en un nivel bajo en la mayor parte de las economías avanzadas, y los bancos centrales en las principales economías deberían estar preparados para navegar una vez más por mares desconocidos en caso de que sea necesario.
5. Cerrar los bancos débiles y la aplicación de medidas para solucionar la falta de transparencia que existe en los mercados financieros.
6. Por último, las reformas estructurales tardarán un tiempo en dar fruto, pero los esfuerzos para estimular la productividad, el crecimiento y el empleo deben comenzar hoy.
7. Si la recuperación mundial decae, las repercusiones se sentirán a diestra y siniestra. Si las autoridades económicas pueden actuar enérgicamente, juntas y ahora mismo en estos frentes, se podrá restablecer la confianza y mantener la recuperación.
El mundo financiero y económico debe tener claro que si la economía norteamericana se complica, nos complicamos todos.
LuisEmilioRadaC
No dejemos que los frenos fiscales dañen la recuperación
Comentario de Christine Lagarde, Directora Gerente, Fondo Monetario Internacional
Publicado originalmente en el Financial Times
16 de agosto de 2011
La turbulencia actual en los mercados, caracterizada por un profundo aumento de la incertidumbre, ha sacudido la confianza en toda la economía mundial y ha llevado a muchos a concluir que se han agotado todas las opciones de política. Esta impresión es incorrecta y podría provocar una parálisis
Después de desencadenarse la crisis a finales de 2008, las autoridades económicas mundiales aunaron esfuerzos para actuar con un propósito común. Estos esfuerzos nos salvaron de una segunda Gran Depresión, al respaldar el crecimiento, combatir la esclerosis de las arterias financieras, rechazar el proteccionismo y proporcionar recursos al Fondo Monetario Internacional.
Ahora es el momento de reavivar ese espíritu, no solo para evitar el riesgo de una doble recesión, sino también para que el mundo retome la senda de un crecimiento vigoroso, sostenido y equilibrado.
La situación actual es diferente de la de 2008.
En esos momentos, la incertidumbre se derivaba de la mala salud de las instituciones financieras. Ahora, se deriva de las dudas que plantea la salud de los deudores soberanos y la espinosa interacción negativa con los bancos. Entonces, la respuesta fue una orientación acomodaticia sin precedentes de la política monetaria, respaldo directo al sector financiero y una dosis de estímulo fiscal. Ahora la política monetaria está más limitada, nuevamente deberán abordarse problemas bancarios y la crisis ha dejado un legado de deuda pública que, en promedio, es aproximadamente 30 puntos porcentuales mayor, como proporción del producto interno bruto, en los países avanzados.
No hay respuestas fáciles. Pero esto no significa que no haya opciones. Las economías avanzadas tienen la necesidad inequívoca de restablecer la sostenibilidad fiscal mediante planes de consolidación creíbles. Al mismo tiempo, sabemos que apretar los frenos con demasiada rapidez dañará la recuperación y empeorará las perspectivas de empleo. Por lo tanto, el ajuste fiscal debe resolver el dilema de no ser demasiado rápido ni demasiado lento.
El factor tiempo es esencial para implementar la consolidación fiscal ideal para cada circunstancia. Lo que se necesita es un enfoque dual de consolidación a mediano plazo y apoyo a corto plazo para el crecimiento y la creación de empleo. Este planteamiento puede parecer contradictorio, pero ambos aspectos se refuerzan mutuamente. Las decisiones sobre la consolidación futura, para abordar las cuestiones que permitirán mejorar la situación fiscal de manera sostenida, crean margen a corto plazo para adoptar medidas que respalden el crecimiento y el empleo.
Del mismo modo, el apoyo a corto plazo para el crecimiento es esencial para garantizar la credibilidad de todo acuerdo en materia de consolidación.
En definitiva, ¿quién se creerá que los compromisos sobre recortes sobrevivirán a un largo estancamiento con alto y prolongado desempleo y malestar social?
¿Les parecerá creíble este enfoque a los mercados?
En algunos países, parecen estar pidiendo fuertes ajustes fiscales. Y algunas autoridades económicas han decidido que este es el camino a seguir. Pero en muchos países adoptar un enfoque a corto plazo sería incorrecto. Debemos recordar que los mercados pueden tener dos opiniones: aunque no les gustan los altos niveles de deuda pública —y pueden celebrar una profunda consolidación fiscal—, como observamos la semana pasada les gusta menos aún un crecimiento bajo o negativo.
Obviamente, el margen para adoptar medidas de política fiscal a corto plazo difiere de un país a otro. Los países con altos niveles de endeudamiento que están sujetos a presiones del mercado tendrán poco margen, y deberán continuar la consolidación fiscal. Pero en otros hay margen para adoptar un ritmo más lento de consolidación y combinarlas con políticas que estimulen el crecimiento.
Las estrategias de reducción de la deuda deben basarse en compromisos concretos y sustanciales —no solo en palabras— pero el impacto en la economía puede demorarse. Las medidas de política pueden centrarse en ámbitos en que la presión se intensificará mañana, aunque tengan pocos efectos en la demanda actual, como la reforma de las prestaciones sociales o la reestructuración del sistema tributario. Al mismo tiempo, las medidas a corto plazo deben favorecer el crecimiento, aunque también deben resultar económicas en términos de su impacto en la sostenibilidad fiscal, y pueden incluir medidas de política orientadas a estimular la creación de empleo, desarrollar la infraestructura planificada y facilitar el ajuste de los mercados inmobiliarios.
La solución tampoco está en centrarse solamente en los gastos —también deben incrementarse los ingresos públicos, y la primera opción deben ser medidas que tengan el menor efecto en la demanda. Por supuesto, esto no será suficiente para desentrañar el dilema de la consolidación fiscal, incluida la adopción de una política monetaria correcta— las tasas de interés deberían mantenerse en un nivel bajo en la mayor parte de las economías avanzadas, y los bancos centrales en las principales economías deberían estar preparados para navegar una vez más por mares desconocidos en caso de que sea necesario. Reparar el sector financiero también sigue siendo esencial: la recapitalización y reestructuración de los bancos sanos, el cierre de los bancos débiles y la aplicación de medidas para solucionar la falta de transparencia que existe en los mercados financieros. Por último, las reformas estructurales tardarán un tiempo en dar fruto, pero los esfuerzos para estimular la productividad, el crecimiento y el empleo deben comenzar hoy.
¿Es posible hacer todo esto?
La idea de que la coyuntura mundial actual nos deja sin opciones de política es incorrecta.
Como en 2009, hemos llegado a un punto en que las medidas que apliquen todos los países, haciendo todo lo que puedan, tendrán un efecto mucho más poderoso que las que adopten unos pocos. Las prioridades son claras: consolidación fiscal creíble a mediano plazo, combinada con exploración audaz de las distintas medidas que podrían ser efectivas para apoyar el crecimiento a corto plazo.
Si la recuperación mundial decae, las repercusiones se sentirán a diestra y siniestra. Si las autoridades económicas pueden actuar enérgicamente, juntas y ahora mismo en estos frentes, se podrá restablecer la confianza y mantener la recuperación.
DEPARTAMENTO DE RELACIONES EXTERNAS DEL FMI
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"El Bolillo" morirá arrepentido de haberle pegado a una mujer. Tremendo rollo en el que se metió este señor.
Creo que nunca se imaginó lo que le está ocurriendo... se está jugando el partido más complicado.
Esta columna de María Jimena, retrata una parte de la historia.
Esta mañana, los periodistas de la W decían: "El Bolillo dividió al país"... y es verdad... Enredó a Colombia, porque nos hemos desgastado y bastante...
LuisEmilioRadaC
Patán de moda
Por María Jimena Duzán
OPINIÓN, en SEMANA
Sería un deleite para los muchachos de la selección que la senadora los ilustrara sobre esa tesis según la cual cuando un varón nos pega es porque nos está educando.
Sábado 13 Agosto 2011
Los señores miembros de la Federación Colombiana de Fútbol acaban de dar un parte de tranquilidad a los millones de hinchas que hay en el país al insinuar, tras bambalinas, que no le van a aceptar la renuncia al Bolillo Gómez como director técnico de la selección de mayores: de ahora en adelante ellos también pueden darles en la jeta a sus mujeres sin que tengan el temor de ser sancionados ni denunciados. Y si corren con suerte, pueden salir hasta reencauchados, como ha sucedido con el Bolillo: la alta consejera para la Mujer, Cristina Plazas, quiere contratarlo para que protagonice una campaña gubernamental en contra del maltrato a la mujer. Me temo que poner al Bolillo en esos menesteres es lo mismo que poner a un cura pederasta a cuidar un internado de niños, pero allá ella.
Sin embargo, ya entrados en gastos, le propongo a la alta consejera que de una vez contrate también al presidente del Partido Conservador, José Darío Salazar. Con el conocimiento que debe haber ganado en el tema de los moteles -un familiar suyo aparece como depositario de la DNE de una casa de lenocinio, incautada a los narcos-, podría serle muy útil al país en el campo de la (doble) moral y las buenas costumbres.
Otra infaltable sería la senadora conservadora Liliana Rendón en representación de la mujer-femenina, que no feminista, según la definición que ella hizo de sí misma en la radio. ¿Y cómo es esa mujer femenina que ella representa? Ah, pues es aquella que se deja pegar en silencio, a sabiendas de que ese es un castigo que se merece, por haber desatado la ira de su amo, como bien lo resaltó en su enjundiosa entrevista con Yamid Amat de la semana pasada. Cuando un hombre le pega a una mujer, "hay que mirar qué desató la reacción", dijo la senadora. "Hay una conducta que es patología de la mujer, que incita, provoca e induce a reacciones como la del Bolillo", fue una de sus frases cumbres. Sería un deleite para los muchachos de la selección, los mismos que firmaron la carta en solidaridad con el Bolillo a instancias de Barrabás, su hermano, otra joya de las buenas costumbres y del buen trato, que la senadora fuera a darles una conferencia y los ilustrara un poco más sobre esa tesis según la cual cada vez que un varón nos pega es porque nos está educando y porque quiere hacer de nosotras una mejor mujer.
Más allá del cinismo que suscita este episodio, me ha sorprendido la forma como la Federación ha justificado su decisión. Para ellos, el proceso que venía adelantando el Bolillo al frente de la selección ha sido exitoso y no hay razón para abortarlo por cuenta de un momento de debilidad, que lo llevó a cometer un "error". Dan a entender que bastante tiene con la perorata que debe padecer en la casa con su mujer, quien lo debe tener entre ojos por haber salido de juerga con otra, para que encima de eso quede en la calle, desempleado. "Eso ya es bastante castigo", han dicho varios locutores en la radio. Otros se han atrevido a decir que si se acepta la renuncia del Bolillo, eso desmoralizaría a los jugadores y podría afectar incluso el rendimiento de la selección Sub-20. ¿Y la moral de la mujer a la que golpeó el Bolillo a nadie le importa en la Federación?
Con una Federación así, lo más probable es que el Bolillo entre en hombros a la cancha de El Campín, como si fuera el hijo pródigo.
Hay otros que han cerrado sus filas en defensa del director técnico porque piensan que se trata de un linchamiento de la prensa bogotana contra un pobre hombre paisa. Las redes sociales están atravesadas por esas recriminaciones y hasta un político como Sergio Fajardo, a quien yo consideraba más o menos moderno en los temas de género, salió a decir en su blog que el Bolillo no debía renunciar, con el argumento, por cierto bastante cantinflesco, de que si lo hacía "nadie iba a volver a recordar que una de cada tres mujeres en Colombia ha sido víctima de la violencia masculina y que cada cuatro días muere una mujer víctima de la violencia de género". Con todo respeto, candidato Fajardo: ¿no sería más aleccionador para una sociedad que maltrata a las mujeres que el Bolillo fuera retirado de la selección por haberle pegado a la mujer?
Tal como vamos, a la mujer agredida le va a tocar ofrecerle disculpas al Bolillo y él se va a convertir en el patán de moda.