martes, 26 de mayo de 2009

Defensa de los periódicos populares

Nosotros, en la Región Caribe colombiana, tenemos una red de periodistas que ha ido madurando... Y el grupo de periodistas y otros profesionales que hacen parte del colectivo tocamos diferentes temas. Obviamente, el periodismo está en primer lugar.
Se habla de la situación del periodista. Su vida y su futuro. Sus muertes y sus sueños.
Quiero presentarles un escrito interesante que envió a REDCARIBE, la Red de Periodistas del Caribe colombiano, nuestro colega Juan Alejandro Tapia, defendiendo la labor de los periódicos populares.

RADAR ECONÓMICO INTERNACIONAL
Luis Emilio Rada C
Director.

Pd:

La defensa de los periódicos populares.
Por Juan Alejandro Tapia.

Algunas de las críticas a los periódicos populares, si me permiten el ejemplo, se me parecen mucho a lo ocurrido la semana pasada con la muerte del escritor uruguayo Mario Benedetti. No sé si tuvieron oportunidad de leer las reseñas y columnas de opinión de nuestros intelectuales, a quienes prácticamente les daba vergüenza ajena el éxito de su poesía “simple y melosa”, como uno de ellos la calificó. Entre otros, despotricaron del legado de Benedetti el nadaísta Jotamario Arbeláez, Piedad Bonett y Cobo Borda. Hasta Óscar Collazos, sin hablar mal del muerto, aseguró que la obra de éste no pasará a la historia. Según pude entender, sus versos estaban dirigidos a una audiencia que poco sabía de poesía y que mucho menos podría comprender a los grandes maestros que los inspiraron a ellos (a los intelectuales), dueños por lo visto de la verdad absoluta en materia de gustos poéticos. Eso sí, le reconocían, ni más faltaba, su arrollador éxito comercial.
Me recuerdan a los críticos inflexibles de la prensa popular. Yo no sé un carajo de poesía, pero después de leer a tantos eruditos en el tema me quedó claro que las dos grandes culpas de Benedetti fueron que la gente entendiera sus versos (para lo cual no utilizó un lenguaje cifrado, lleno de códigos) y que para colmo de males acudiera en masa a las librerías a comprarlos.
El símil me parece apropiado para lo siguiente: habrá mejores poetas que Benedetti, también los habrá peores, pero lo rescatable del hombre es indiscutiblemente su compromiso con su arte. Así, habrá a quienes les parezca entretenido oír a Bach o Wagner a toda hora, pero como veo en la Red son muchos también los que gustan de Escalona, la cumbia o el merecumbé.
En este orden de ideas, creo que sus críticas a los periódicos populares están basadas en vicios de forma y no de fondo. En malas prácticas que se cometen, incluso, en los diarios tradicionales más respetados.
Por ejemplo, cuando en el correo anterior dije que las técnicas narrativas habían variado, lo creo sinceramente. Es indiscutible que en los periódicos de hoy en Colombia cada vez se escribe más corto. Y eso no está mal. El problema no es si un texto es corto o largo, sino la calidad de lo que se escribe. Reportajes extensos y malos es lo que hay. Revisen y verán.
Lo del orgullo herido del periodista se ve reflejado en este punto. Sé que muchos de ustedes son lectores infatigables, devoradores de tomos y tomos sobre cualquier materia, pero sinceramente creen que la gente lee de ‘techo a piso’ muchas de las publicaciones que aparecen en los diarios. ¿O será acaso que algunos escriben para recibir la palmadita amiga del colega en la espalda?
Tampoco es cierto que los periódicos populares no promuevan la investigación, como me lo comentaba mi amigo Carlos Sourdis en un correo particular; por el contrario, son foco inagotable de historias que jamás se encuentran en otros medios. Tanto es que se han convertido en un surtidor para los diarios tradicionales, la radio y los noticieros de televisión.
En cuanto a lo de la información que atenta contra la dignidad humana (como varios aseguran), en este punto tengo que referirme específicamente al caso de Q’HUBO, que para pagar culpas ajenas no estoy.
No voy a decir que en este periódico no se cometen excesos, pero cada vez tratamos de que sean menos. La fuente judicial es, indiscutiblemente, de gran importancia para nosotros, pero no somos un diario amarillista. Prueba de ello es que en dos años no hemos tenido un solo inconveniente. ¿Creen ustedes que esto sucedería si nos dedicáramos a publicar mentiras?
El tema de las imágenes es otro que causa polémica: resulta que a muchos colegas les sorprende más la foto que el hecho mismo. Sin embargo, cuando ven una gráfica cargada de un dramatismo total, llena de sangre y muerte, pero que ocurre en Afganistán o Irak y es tomada por un reportero de AP o AFP, lo primero que comentan es: “Una foto para premio”. Creo que ocurre lo mismo con las viejas que se empelotan en Soho, arte para algunos, pero si en un periódico popular sale una mujer desnuda es pura basura.
Me molesta, y es en lo único en que soy capaz de asegurarles tajantemente que están equivocados, que sea desde el interior del periodismo de donde provengan los ataques más destructivos contra medios que están dignificando la profesión en Barranquilla, la Costa y Colombia en general. Sí. Leyeron bien: dignificando la profesión.
Me parece que a veces pensamos en periódicos para Suiza, Noruega o Finlandia, olvidándonos de la cruda realidad del periodismo local. Todos sabemos que el más grande problema de Colombia es la educación, pero también sabemos que los temas que ganan las elecciones son empleo y seguridad. Así, tenemos claro que el principal problema del periodismo en el país es la calidad, pero primero, aunque les moleste a los que se la pasan mentando a Kapuscinski, hay que resolver el viejo problema de la cuchara.
Se puede o no estar de acuerdo con el contenido de los periódicos populares, pero noto en algunos colegas la intención de disparar a matar. ¿Qué conseguirían con hacerlo? Yo se los digo: en el caso de Barranquilla, 40 ó 50 plazas vacías para periodistas de la ciudad. No sólo las que nosotros y el otro diario de este corte brindamos, sino las que se abrieron en los impresos de siempre por la aparición de los tabloides.
En el caso de Q’HUBO, si a ustedes les parece que no es dignificar la profesión darle a un periodista acabado de graduarse de la universidad un sueldo decente, que supera el millón de pesos más domingos, feriados y todas sus prestaciones sociales, cuando en otros medios ‘serios’ de radio, prensa y televisión todavía pagan salarios de menos de 500 mil e impera la ley del cupo publicitario, entonces uno de nosotros, ustedes o yo, tiene errado el concepto de la palabra ‘dignificar’.
Otro tema recurrente es el de que los gustos de la comunidad se conducen a placer, como manejando una marioneta. Tema largo este. Yo creo que aquí podríamos quedarnos opinando toda una vida y no nos pondríamos de acuerdo. Ya en la antigüedad se decía totalmente lo inverso: “La voz del pueblo es la voz de Dios”. Pero bueno, no pretendo decirles aquí que no tienen la razón quienes piensan que las masas son manipuladas por los medios de comunicación. Algo de eso hay.
Sin embargo, esa conducción, en caso de existir, obedece a patrones culturales, educativos y sociales que son una realidad en nuestras sociedades latinoamericanas. ¿Ustedes están seguros de que, en caso de desaparecer los periódicos populares, un diario científico-cultural, bien mercadeado y con cuñas cada cinco minutos en la televisión, tendría un éxito arrollador en la calle?
Mucha gente cree que el éxito del periodismo popular radica en los estratos bajos de la sociedad, pero según los estudios que se realizan cada seis meses por firmas encuestadoras no hay nada más alejado de la realidad. En el último EGM, por ejemplo, algunos populares duplican la lecturabilidad de los tradicionales en estratos 2 al 6. Ojo, en estrato 6. O sea que gran parte de la sociedad, casi toda para ser justos, no tiene una mala opinión de nosotros. Tal parece que nos tocará aplicar la vieja frase de esquina en la que un jugador de dominó le replica a su compañero después de una mala movida: “Dos enemigos y un traidor”.

lunes, 25 de mayo de 2009

Desarrollo de la Región Caribe: La República

Chévere el Editorial del Diario La República...

RADAR ECONÓMICO INTERNACIONAL
Luis Emilio Rada C.

Desarrollo en la Costa
“Barranquilla florece de nuevo”, tituló un reciente informe periodístico, con pruebas en la mano: la inversión allí ha crecido en forma significativa, hasta más de 220 millones de dólares en 2008...
...con proyectos de los distintos sectores productivos (vías, vivienda, puertos, comercio, etc.). Hay un dinamismo empresarial sin precedentes, por lo visto.
La propia cultura, que suele quedarse por fuera de las anteriores consideraciones en el marco del crecimiento económico, ha entrado en juego, por ejemplo con la recuperación del centro histórico y la construcción del Museo del Caribe o del Teatro José Consuegra de la Universidad Simón Bolívar, entre otras obras con un enorme impacto social.

En tales circunstancias, es apenas natural que la capital del Atlántico se sume de lleno al auge del turismo en la Costa Atlántica, particularmente a través del turismo de negocios, para lo cual ofrece ya una amplia y moderna infraestructura hotelera, destacada en una anterior visita a LA REPUBLICA por el presidente de Cotelco, Jaime Alberto Cabal.

El auge turístico de la Costa, en efecto, es evidente, sobre todo en Cartagena, adonde la llegada de cruceros internacionales no sólo es prueba contundente de ello sino que representa un cuantioso ingreso de divisas, el cual compensa en parte la caída de la inversión extranjera por la crisis económica mundial y su efecto en la balanza de pagos.
Santa Marta, por su lado, no se queda atrás. También mejora su infraestructura hotelera, aprovechando que sus playas para turismo no se reducen a las del Rodadero, y para el cabal desarrollo de su “industria sin chimeneas” cuenta con sitios tan atractivos para los visitantes como el Parque Tayrona, la Sierra Nevada y la cercana Bahía de Taganga.
Aún preocupa, sí, la contaminación por el transporte de carbón y su descargue en zonas como Pozos Colorados, donde hay varios hoteles de primera categoría, pero es preciso reconocer los esfuerzos de las empresas respectivas, en nombre de su responsabilidad social, para mitigar el problema, cuya solución definitiva es el traslado de los muelles.
Frente al grato panorama descrito, resulta viable el propósito del gobierno central por hacer del turismo uno de las principales fuentes de inversión gracias al alto potencial que tienen las diferentes regiones del país, según informamos ayer al registrar el plan nacional de competitividad lanzado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
No es un proyecto utópico. Y si bien se ha formulado con insistencia de tiempo atrás, en los últimos años, debido en gran medida a la mayor seguridad en el país, se ve cada vez más cerca de lograrlo, a juzgar por el “boom” turístico registrado y porque aún ahora, en recesión, el sector crece por encima del PIB y cae menos que otros renglones y países.
Digamos, por último, que el dinamismo empresarial de la Costa Atlántica y, en especial, de Barranquilla, parece demostrar que por fin las industrias locales se empiezan a ubicar allá, al borde del mar, para reducir sus costos de transporte y ser más competitivas ante los mercados externos, clave de la internacionalización de la economía. ¡Enhorabuena!
...

Bueno que los amigos del interior estén pendientes de nuestro desarrollo.

Luis Emilio

viernes, 22 de mayo de 2009

El dilema del presidente Uribe: irse o quedarse...

No me quiero ir dice el presidente Uribe

RADAR: Uribe: No aspiro a la reelección… pero tengo temores.
El presidente Alvaro Uribe, debe tener un dilema muy grande para definir si se queda o se va…
¿Quién no quisiera quedarse?
¿A quien no le gusta mandar?
Mandar en la casa, en la oficina, que sus hijos atiendan sus comentarios.
Eso es normal.
Lo anormal es que, en casa… donde la esposa y la mamá son las que dirigen la orquesta, uno pretenda definir qué debemos comer. La ropa que se pondrá la pareja y para dónde nos vamos en vacaciones.
O que, en la oficina, la pobre secretaria no tuviera ninguna opción a comentarle nada al jefe. O como me pasó una vez, que me enteré que un funcionario muy bien preparado, tenía siete (7) meses de estar trabajando con su nueva secretaria y NUNCA la había saludado… ¡¡¡¡Carajo!!!!
O que uno piense, que sus hijos nunca van a crecer y que van a depender de uno todo el tiempo, como si ellos no tuvieran cerebro para definir que van a hacer con su vida.
En este trabajo periodístico que hizo el colega de El Espectador, que leí con cuidado, se nota que el presidente Uribe expresa sus temores, porque no le van a hacer bien sus tareas. Como si su casa –Colombia- no la puede atender nadie más.

Y se contradice, en medio de su presentación.
Lo hizo en un foro que organizó The Economist y lo ha dicho en otros escenarios. Y eso es lo que tiene a los colombianos perdiendo dinero y perdiendo tiempo, porque no sabemos qué va ocurrir.

Dijo esto:
1. Es inconveniente la reelección.
2. Colombia tiene muchos líderes buenos.
3. Pero me preocupa “que haya continuidad en las políticas básicas”.
Es decir, digo yo: “me va tocar perpetuarme en el poder aunque yo no quisiera”. En eso no puedo estar de acuerdo como colombiano, abogado, periodista y ser pensante.
Que el presidente haya realizado una buena labor, tenemos que reconocerlo. Pero no es para que pretenda ser el rey de la casa, de las regiones, del país, de las cortes, de los ministerios, ni de nosotros…
Ese pedacito donde pone al ministro de hacienda Oscar Iván Zuluaga, como si fuera un funcionario de segunda, no me gustó. Es más, eso no debió decirlo en público y yo pienso que a Zuluaga le debió dar duro eso… Esto fue lo que escribió el colega de El Espectador, de acuerdo a lo que anotó el presidente, apareciendo como un mandatario democrático:
“El Ministro de Hacienda, que es el único representante del Gobierno en la Junta Directiva, me llamó a decirme: ‘¿Por quién voto?’. Le dije: ‘El Gobierno no interviene en eso. El Presidente no modula palabra sobre el tema. Un mensaje humilde: que al ayudarnos con inflación también nos ayuden con el empleo’”.
Uribe, dice que el no modula palabra sobre el tema… pero se molesta cuando un periodista le pregunta lo que no le gusta. El gobierno no interviene, dice el presidente, pero las decisiones se las consultan… Aparece como humilde y se le vuela la “piedra” permanentemente.

Como lo he comentado en otros momentos: Si nosotros, los colombianos, no tenemos a otra persona para dirigir esta nación, ¿qué va a ser de nosotros?
Si la Corte Constitucional no puede actuar en derecho, ¿qué país tenemos?
Si un ministro de hacienda debe hacer lo que le indique su presidente, no tenemos equipo…
Me gustaba Alberto Carrasquilla porque Uribe decía algo en la mañana y Carrasquilla nos enseñaba que no era posible hacerlo.

Me gustó una vez cuando Zuluaga se paró y no acompañó al presidente en unas cifras… y comentó: vamos a esperar a ver qué dice el Dane…
Para mí este debate de la reelección. Del manejo del país está bien interesante. Y como lo anoté en una de las entradas de nuestro blog: www.radareconomicointernacional.blogspot.com/, nos estamos jugando nuestro prestigio. Se lo está jugando la Corte Constitucional. Los políticos, los empresarios, los periodistas, la sociedad civil. Esto es serio. No podemos actuar como politiqueros, que eso no nos conviene. El mundo nos está observando. Ahora es tan fácil que nos observen…

Luis Emilio Rada C.

Pd:
Lo que dice Uribe. El colombiano más preocupado…

Lerc:

Tengo temores. Yo le temo a perpetuar al Presidente.
Colombia tiene mucha gente buena. En lo personal, yo me sentiría muy amargado de que las nuevas generaciones me vieran apegado al poder. Yo he sido combatiente de la democracia.
Pero me preocupa mucho lo que pueda pasar con estas políticas. Tengo una responsabilidad con los colombianos. Entonces, cuando veo todo esto en la balanza me crea eso que yo llamo ‘la encrucijada del alma’. ¡Qué difícil!
Lo que sí quiero dejar muy en claro con ustedes es lo que ha pasado con nuestras instituciones. Ahora se lo decía al Foro de The Economist (‘Mesa de Negocios con el Gobierno de Colombia’), porque algunos dicen: la reelección en Colombia va a afectar las instituciones democráticas.
Quiero hacer una referencia a ese tema, porque lo que hemos hecho en estos años es fortalecer las instituciones democráticas. Este es un país de Estado Social de Derecho y Estado de Opinión, que es la categoría superior del Estado de Derecho. Entonces, me voy a referir, en ese contexto, a cada una de las instituciones.
Primero, las leyes y la Constitución de Colombia no las determina el Presidente. El gran legislador de Colombia es el debate popular. Las reformas introducidas en nuestro Gobierno se han aprobado en el Congreso, pero han tenido una gran determinación en el debate popular.
Estamos ahora en el tercer o cuarto intento de una reforma política. Duró mucho tiempo el debate sobre la Ley de Justicia y Paz. Ha venido un tremendo debate sobre cada una de las reformas constitucionales y legales que se han aprobado.
En Colombia, las leyes y la Constitución no las determina el capricho del Presidente, sino el debate popular. Ahí predomina el Estado de Opinión en el proceso legislativo. Primera institución. Segunda, este país tiene unos organismos de control independientes y autónomos: que la Procuraduría, que la Contraloría.
El Gobierno no auspicia que esos organismos de control sean afiliados al Gobierno o a la oposición, sino que sean imparciales, técnicos, independientes y autónomos. Y ahí, un segundo elemento bien importante de las instituciones. Tercero, la Justicia de Colombia es independiente y autónoma.
El Presidente de la República puede dar ternas para tres magistrados, de los nueve de la Corte Constitucional, que tienen periodos de ocho años. Y ha procedido con toda la autonomía. El Presidente de la República no interviene en la designación de magistrados del Consejo de Estado ni en la designación de magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Interviene en el nombramiento de una Sala del Consejo de la Judicatura.
El Banco Central. Durante este Gobierno se cambió Gerente, porque el anterior completó un periodo de 12 años. El Banco Central es independiente. ¿A quién se nombró como Gerente? Se nombró como Gerente al Secretario del anterior Gerente.
El Ministro de Hacienda, que es el único representante del Gobierno en la Junta Directiva, me llamó a decirme: ‘¿Por quién voto?’. Le dije: ‘El Gobierno no interviene en eso. El Presidente no modula palabra sobre el tema. Un mensaje humilde: que al ayudarnos con inflación también nos ayuden con el empleo’.
Ahora, cuando se van venciendo esos periodos de ocho años, el Presidente va designando a los integrantes de esa junta independiente. Periodos de ocho años, que les da toda la independencia. Aquí no ha habido ninguna afectación.
Es muy importante saber que este país elige por voto popular directo a 32 gobernadores y 1.102 alcaldes. Que el 51 por ciento del gasto estatal de Colombia lo hace en las regiones. Allí también hay una gran autonomía.
Entonces, yo creo que antes de hacer juicios ligeros sobre el riesgo institucional de Colombia, hay que considerar la solidez institucional de este país y lo que ha recuperado este país en Estado de Opinión, gracias al fortalecimiento de las libertades, vía la política de Seguridad Democrática.
El mundo puede disipar ese riesgo. En síntesis: a mí me preocupa la necesidad de que haya continuación de unas políticas básicas. Me da miedo perpetuar al Presidente. Y el mundo debe saber que aquí lo que ha habido es fortalecimiento de instituciones democráticas; en ningún momento, asalto ni riesgo a instituciones democráticas”.


RADAR ECONÓMICO
Un Cuarto de SIGLO
Narrando la historia

LUIS EMILIO RADA CONRADO
Director
www.radareconomicointernacional.blogspot.com/
301 7273 633/311 803 4305