martes, 3 de noviembre de 2020

‘Trump será el primer presidente que pierde la reelección desde 1992' El profesor Allan Lichtman habló sobre cómo ha logrado predecir resultados de elecciones en EE. UU


Excelente trabajo el de Sergio Gómez, colega del diario EL TIEMPO en Washington.

Encontró la forma de conversar con Allan Litchaman, un experto y analista político.

Tema: Elecciones de Estados Unidos. 

RADAR,luisemilioradaconrado

@radareconomico1

Lichtman dice que le preocupan las serias amenazas a la democracia en EE. UU.
Lichtman dice que le preocupan las serias amenazas a la democracia en EE. UU. 

Predecir de manera correcta el resultado de unas elecciones es tarea casi imposible. Pero más difícil aún es mantener un récord perfecto en este tipo de vaticinios. Eso, sin embargo, es lo que viene haciendo Allan Litchman desde hace 35 años.

Litchman, profesor de historia política en American University, lleva casi cuatro décadas atinándole al ganador de las elecciones presidenciales en Estados Unidos. En los años 80, el profesor desarrolló un modelo de predicción con un colega ruso al que bautizó 'Las 13 claves para llegar a la Casa Blanca' y que no depende de lo que dicen las encuestas.

Si bien Litchman ya tenía cierta fama por su constante acierto, esta se disparó en 2016 cuando fue de los pocos que anticipó el sorprendente triunfo de Donald Trump cuando los sondeos decían lo contrario.

En conversación con EL TIEMPO, Litchman explica su modelo y habla de lo que este está indicando ahora cuando se avecinan las comicios presidenciales en EE. UU.

Arranquemos en 2016. ¿Por qué cree que usted pudo atinar al resultado y los otros se equivocaron tan estruendosamente? 

Es porque no veo encuestas, no le paro bolas a lo que dicen los expertos, no veo quién va a arriba o abajo en un día determinado, no miro comerciales ni debates ni los trucos sucios que emplean las campañas.

Tengo mi propio sistema, al que le llamo 'Las 13 claves a la Casa Blanca', que mira a los fundamentos de una elección presidencial. Y está basado en cómo funcionan realmente las elecciones en EE. UU.

Hacemos un voto a favor o en contra sobre el desempeño y fortaleza del partido que actualmente tiene las riendas del poder. Son 13 claves que se enfocan en el panorama general. Cosas como los resultados de las elecciones de mitad de término, la economía en el corto y largo plazo, decisiones tomadas por el partido de gobierno, otros partidos en la contienda, disconformidad social, escándalos, éxitos y fracasos en política exterior.

Si seis de estas claves están en contra del partido que tiene la Casa Blanca, independientemente de lo que digan las encuestas, ese partido va a perder. En el 2016 hubo exactamente seis en contra de los demócratas y por eso la predicción fue que perderían y acerté mientras los otros se equivocaron. 

No soy una persona cínica, pero sí me dio algo de placer cuando se conocieron los resultados y pude ver cómo los analistas y encuestadores daban tumbos tratando de explicar por qué fallaron.

¿Por qué cree que su método ha sido tan exitoso cuando se compara con otros como el de las encuestas? Algunos podrían decir que es pura suerte...

No tengo nada contra ellos. El problema es que las encuestas no sirven para predecir o se abusa de su capacidad de predecir. Lo más fácil es hacer un análisis basado en encuestas. Eso se puede hacer sin salir de la cama.

Las encuestas son una radiografía de un momento en el tiempo y esa radiografía cambia. Y sabemos que cambia porque van cambiando hasta el mismo día de las elecciones.

Otro problema con los sondeos es que tienen que estimar quiénes son los potenciales votantes y eso introduce el error en los cálculos. Siempre hay un margen de error de entre el 3 y el 5 por ciento, que es un error estadístico.

Es como cuando se sacan 500 bolas verdes de un tarro gigante donde hay bolas verdes y amarillas. Pero el verdadero error es aún más grande que eso porque hay error en la estimación de posibles votantes y error al no saber si la gente que contesta en realidad está diciendo la verdad.

Mi sistema no tiene nada que ver con encuestas sino con los factores que determinan las elecciones. Los votantes son pragmáticos. Y lo que se preguntan es si el partido que está en la Casa Blanca, basado en su récord, se merece otros cuatro años. En otras palabras, mi sistema está basado en una proposición que es radical,  pero crítica y es que lo que cuenta es cómo se gobierna y no lo que se dice en la campaña.

Los votantes son pragmáticos. Y lo que se preguntan es si el partido que está en la Casa Blanca, basado en su récord, se merece otros cuatro años 

¿Pero al hacer esa evaluación sobre si le ha ido bien o mal a un gobierno no está siendo un poco subjetivo?

Cuando desarrolle el modelo me atacaron mucho precisamente porque algunas de las claves eran subjetivas. Pero no lo son. Lo que plantea es un juicio. Y como en el caso de los científicos sociales y economistas, los historiadores también hacen juicios todo el tiempo porque no se puede eliminar el juicio en un sistema que evalúa comportamientos humanos.

Además, estos no son juicios aleatorios. Uno puede tener opiniones sobre ellos, pero para poder resolver las preguntas que plantean las claves verán que cada una de ellas está definida de manera muy específica.

Lo segundo es que he contestado estas preguntas de manera retrospectiva, comenzado desde 1860 con Abraham Lincoln hasta el presente y la respuesta actual debe ser consistente con las respuestas del pasado.

Tomó mucho tiempo, pero después de 15 o 20 años la comunidad de expertos finalmente ha reconocido que las claves que desarrollé tienen sentido.

Le pongo un ejemplo. Me han preguntado mucho sobre si el acuerdo (de Trump) entre Israel y los Emiratos Árabes cambia la clave sobre política exterior. Y mi respuesta es que no porque normalmente no cambio una clave basándome en tratados a menos de que sea un tratado enorme que involucre un cambio en política mayúsculo.

La única vez que lo he hecho fue cuando se firmó el acuerdo nuclear con la Unión Soviética bajo Ronald Reagan. No la cambié tras el acuerdo de 1994 entre Israel y Jordania que fue mucho más significativo que el actual, y que ha sido muy criticado, pues no se sabe si contribuirá a la paz con los palestinos o es si es solo una excusa para venderles armas que provocarían más violencia.

La economía a corto plazo es una de las claves del modelo que Trump ha perdido, según Litchman.
La economía a corto plazo es una de las claves del modelo que Trump ha perdido, según Litchman.

Pasemos a la gran pregunta. ¿Qué dice su modelo sobre las elecciones 2020?

Es muy interesante lo que ha pasado este año. Nada como esto había pasado en la historia. A finales del 2019, Trump estaba abajo solo por cuatro claves y recuerde que se requieren seis para perder unas elecciones.

Pero en 2020 todo cambió. Nos golpeó la pandemia y surgieron fuertes protestas sociales. Trump me felicitó en 2016 por acertar en la predicción, pero al parecer no comprende el significado profundo de un sistema que lo que mira es cómo se gobierna y no la retórica.

al ser confrontado por estos retos formidables, en lugar de enfrentarlos, regresó a su estrategia de 2016, cuando era candidato, y trató de salir de resolverlos a punta de verbo.

Y eso, por supuesto, no funciona.

El resultado de eso es que Trump ha perdido tres claves más: la economía a corto plazo, porque hay una recesión en un año de elecciones. La economía a largo plazo, porque el crecimiento negativo ha tumbado las proyecciones futuras de una manera drástica; y el malestar social.

Trump ahora está abajo en siete claves, una más de las que necesita para perder y, por eso, creo que será derrotado en noviembre y será el primer presidente que pierde la reelección desde George H. Bush, en 1992. Lo extraordinario en esto es que nunca en la historia de EE. UU. el partido en el poder había experimentado un cambio tan drástico en sus aspiraciones en tan poco tiempo.

Creo que será derrotado en noviembre y será el primer presidente que pierde la reelección desde George H. Bush, en 1992. 

Su modelo, al menos eso se percibe desde afuera, está concebido para evaluar procesos electorales típicos en EE. UU. Pero no vivimos en tiempos normales. EE. UU. está viendo niveles extremos de polarización y en la Casa Blanca está un presidente que ha desafiado toda lógica...

Es una muy buena pregunta. Mi sistema está construido de manera retrospectiva, desde Lincoln, incluso antes de que existieran automóviles. No había computadores ni encuestas.  Los candidatos no hacían siquiera campañas, las mujeres y afroestadounidenses no votaban, era una economía agrícola.

Los cambios que se han presentado desde el siglo XVII han sido muchos más grandes que los que hemos visto en tiempos recientes. Y ha existido también una profunda polarización, como en la Guerra Civil y el período de reconstrucción, e incluso violencia.

Cada cuatro años me dicen que mi modelo ya no aplica porque hay alguna variable radical, como un afroestadounidense candidato (Barack Obama en 2008) o una mujer (Hillary Clinton en 2016) o ahora Trump. Mi respuesta es que el modelo ha sobrevivido momentos mucho más turbulentos y sigue acertando.


En sus claves, usted incluye cosas como la economía, etc., pero no menciona la pandemia. Y para muchos es eso lo que ha cambiado el rumbo de estas elecciones...

Sí, no está. Pero ha sido la pandemia, y la respuesta ineficiente de Trump, como la ha documentado el periodista Bob Woodward, lo que condujo a que el presidente perdiera dos claves (la recesión y la economía a largo plazo). Así que de manera indirecta su impacto si está considerado en la evaluación.

Donald Trump y Joe Biden son los dos aspirantes a la Casa Blanca. 
Donald Trump y Joe Biden son los dos aspirantes a la Casa Blanca. 

Su sistema solo le apunta a determinar el ganador. Pero no tiene en cuenta factores externos, como que el presidente Trump se niegue a aceptar una derrota o que esté deslegitimando el proceso electoral, anunciado que este será fraudulento. ¿Qué tan viable ve la posibilidad que usted le acierte al ganador, pero que este no termine siendo el presidente?

Trump jamás va a reconocer la derrota. Se irá a la tumba diciendo que lo robaron así pierda por 10 por ciento de los votos y 300 asientos en el colegio electoral. Pero no creo que haga una barricada y llame a sus simpatizantes para que lo protejan en la Casa Blanca. Trump es un cobarde, no es capaz ni de despedir a una persona mirándola a los ojos.

Pero hay dos cosas que sí me preocupan, que son las que usted menciona, y están por fuera del modelo, y son amenazas muy serias a la democracia.

Una es la supresión del voto. La base del partido republicano son tipos blancos como yo, y como no se pueden crear más tipos blancos ni hacerlos vivir hasta los 150 años, sí pueden tratar de suprimir el voto de la creciente base demócrata de minorías y gente joven.

Trump está desesperadamente tratando de hacer eso, atacando de paso el voto por correo, que funciona perfecto. Y, de hecho, es él quien comete fraude al decirle a sus simpatizantes que voten doble (por correo y presencial), y mandó a un aliado a la Oficina de Correo para que haga más difícil que lleguen los votos por correo. 

Y eso es muy preocupante para nuestra democracia.

Y lo otro es la intervención de Rusia, que está tratando de volver a meterse en las elecciones, y Trump le ha dado la bienvenida a eso y lo está aprovechando. No sabemos hasta dónde puedan llegar en esta ocasión.

La base del Partido Republicano son tipos blancos como yo, y como no se pude crear más tipos blancos (...), sí pueden tratar de suprimir el voto de la creciente base demócrata 

¿Está EE. UU. preparado para lidiar con esta especie de amenaza existencial que usted acaba de describir?

Si Trump pierde, creo que la nación volverá a su curso pese a que habrá personas dolidas y quejas. Pudimos unificarnos después de una increíblemente sangrienta Guerra Civil que le costó la vida a cientos de miles, también después de la crisis de la Gran Depresión, de la Segunda Guerra Mundial, del 9-11. Y saldremos de esta.

¿Pero confía en que EE. UU. tiene un sistema electoral lo suficientemente robusto como para enfrentar el reto de un presidente que no acepta la derrota?

No va aceptar la derrota, pero eso no quiere decir que no vaya a abandonar la Casa Blanca. No tiene el coraje para quedarse pese a perder. Seguro creará luego un medio de comunicación para ventilar sus quejas y decir que lo robaron.

Pero sí creo que habrá una transferencia de poderes y se iniciará una era muy distinta en EE. UU. No existen dos personas más diferentes que Trump y Biden. Trump es un gritón, un mentiroso, solo piensa en sí mismo y no en la democracia. Biden no es Obama, no es un gran orador y quizá no inspire tanto. Pero es una figura sólida, de centroizquierda, con capacidad para generar consensos y EE. UU. estará en buenas manos con él.


¿No ha pensando en un escenario como el del año 2000, cuando Al Gore ganó el voto popular, pero George Bush se quedó con la presidencia porque obtuvo más votos al Colegio Electoral tras polémicos resultados en Florida?

Esperemos que no, pero no es imposible. Esas elecciones se las robaron en Florida ese año. Bush ganó por 537 votos, pero, como lo demostré en mi reporte al Congreso, fueron miles los votos de afroestadounidenses los que no se contaron.

Biden va liderando la intención de voto en las encuestas en EE. UU. 
Biden va liderando la intención de voto en las encuestas en EE. UU. 

Me preocupa muchísimo un escenario donde Biden gana el voto popular y debe ganar el Colegio Electoral, pero a través de la supresión del voto se la roban.

Trump lo que hace es proyectar en otros lo que él está haciendo. En este caso, dice que los demócratas cometen fraude cuando es él quien lo está tratando de hacer. De hecho, el único robo electoral de la historia moderna lo perpetraron los republicanos. 

Eso pasó en 2018 en el distrito 9 de Carolina del Norte (para una curul Cámara de Representantes), cuando funcionarios del partido alteraron las balotas.

Fue tan descarado que la elección fue descertificada, algo que no pasaba en más de 150 años, y tuvo que realizarse nuevamente. Ya hay cinco o seis personas acusadas con cargos criminales. Es increíble que Trump proyecte un fraude de los demócratas cuando el único fraude conocido es de ellos mismos.

Hace poco, luego de que el periodista Bob Woodward reveló que Trump sabía lo letal que era el coronavirus, pero prefirió minimizar ante el público esa amenaza, usted dijo que eso había sido "el acto de negligencia más grave en toda la historia del país". Esas son palabras fuertes...

Y las digo con convicción. Llevamos más de 200.000 muertos, y no solo son los muertos. Son millones los infectados y ya sabemos que aun si una persona se recupera puede padecer efectos muy serios a largo plazo.

Trump sabía que esto era mortífero, dijo que era cinco veces más mortífero que la influenza, sabía que se propagaba por el aire y les mintió de manera descarada a los estadounidenses.

No se preparó, no promovió el uso de tapabocas o de distanciamiento social y sigue sin hacerlo. Incluso realizó eventos de campaña masivos donde la gente no usa tapabocas ni hay distanciamiento.

Nuestros mejores científicos dicen que como mínimo esto le ha costado la vida a miles de personas y la infección de millones que pudieron prevenirse si Trump hubiese actuado basado en lo que ya sabía.

Puedo haberle costado la vida a cientos de miles de personas. No hay nada en la historia que se pueda comparar con esa conducta. Lo único que le importó fue su reelección y para nada la vida de los estadounidenses, y todavía no le importa, y eso es extraordinario.

SERGIO GÓMEZ MASERI Corresponsal de EL TIEMPO. WASHINGTON

lunes, 2 de noviembre de 2020

¿ABDICÓ TRUMP? Por Ricardo Plata Cepeda

RICARDO PLATA CEPEDA es uno de los analistas que me complace leer.

A los Plata CEPEDA la vida le entregó un excelente padre y lo han entendido desde pelaos.

Les regaló un tremendo cerebro.

A todos les puso la R en el arranque y no lo han defraudado.

Bien por el viejo.

Bien por sus producciones, mi querido Ricardo.

Vamos a leerlo.

Tema: Trump, un hombre polémico que está en una etapa crucial de su vida.

Sigue o se va…

Tiene, eso sí, una tremenda compañera… 

RADAR,luisemilioradaconrado

@radareconomico1

¿ABDICÓ TRUMP?

En 1989 con el colapso de la cortina de hierro y de la Unión Soviética, el trasfondo geopolítico cambió. Y pronto volvió a cambiar, pues el espejismo de un mundo unipolar duró poco, remplazado por un renovado menú de desafíos.

 

La segunda guerra mundial finalizó en 1945. Truman era el nuevo presidente de los Estados Unidos. En su gobierno se concibió un nuevo orden internacional sobre la política de la contención, partiendo de que, una vez derrotado el nacional socialismo, el nuevo enemigo de la libertad y la democracia era el comunismo y la mejor manera de enfrentarlo era conteniendo su expansión territorial. A Truman, demócrata, lo sucedió Eisenhower, republicano, y, alternándose durante 70 años, todos los presidentes de Estados Unidos lideraron, con matices, la construcción de una institucionalidad global, que incluyó el plan Marshal para Europa, las Naciones Unidas, El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, el BID, la OMC, la FAO, el G-7, la OTAN y numerosos acuerdos y entidades multilaterales.

En 1989 con el colapso de la cortina de hierro y de la Unión Soviética, el trasfondo geopolítico cambió. Y pronto volvió a cambiar, pues el espejismo de un mundo unipolar duró poco, remplazado por un renovado menú de desafíos: el radicalismo islámico y el narcotráfico aparejados de sus violencias demenciales, la proliferación nuclear, el calentamiento global con su cambio climático, la cleptocracia rusa en manos de un ex agente de la KGB con nostalgia de superpotencia, la asertividad china con su progreso capitalista y su autoritarismo comunista y la compleja gobernanza de instituciones donde un voto de Granada es igual al de Brasil. Sin embargo, todos ellos siguen demandando acciones colectivas, coordinadas, negociadas y, claro, un liderazgo. En esos 70 años de Pax Americana se multiplicó por 5 tanto el ingreso per cápita del mundo como el número de países con sistemas democráticos y las conflagraciones entre países se redujeron a mínimos históricos.

Entra en escena Trump, retira a Estados Unidos de la Alianza Trans Pacífica, dejándole la mesa servida a Xi, deslegitima el tratado nuclear con Irán, que encontró la excusa para incumplirlo, se retira solitario del Acuerdo Climático de París, lo hace también o amenaza con hacerlo con la propia OTAN, la Unesco, el tratado de cielos abiertos, la OMC, la OMS, el pacto de migraciones, le tira el teléfono al primer ministro australiano, ofende a Dinamarca pretendiendo comprar Groenlandia con un tweet, se burla de Trudeau, insulta a los mejicanos; ordena retirar 9.000 efectivos de Alemania por antipatía con la Merkel, para sorna de Putin; deja a Corea y Japón sin simulacros militares por ahorrar, y Kim ahí. Así, sin nada a cambio y posiblemente sin remedio, fue echando por la borda un liderazgo que muy bien le había servido al mundo.

En aquel mismo 1945 Karl Popper había publicado su obra maestra “La sociedad abierta y sus enemigos”, destacando entre éstos a los totalitarismos, de izquierda o derecha, religiosos o patrióticos, y a los impacientes que optan por la destrucción de lo existente antes de atender la dispendiosa tarea de mejorarlo. Bienvenidos al nuevo desorden mundial.

rsilver2@aol.com

CORRUPCIÓN PERVERSA Editorial. Por Erika Fontalvo

Los malos andan sueltos.

Siempre con la anuencia de funcionarios tontos que con poco dinero se van llenando los bolsillos aprovechando las necesidades de ciudadanos que también se prestan a realizar actos ilegales.

Es una cadena ilegal que no han podido destruir las autoridades.

El editorial de El Heraldo lo resalta y recuerda que el diario ha reiterado el hecho en varias oportunidades.

Soledad.

Siempre Soledad.

No han podido volverse serios.

Tantas cosas buenas que se pueden inventar, pero ellos insisten en vivir al margen de la ley. 

RADAR,luisemilioradaconrado

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CORRUPCIÓN PERVERSA

Editorial 

Sin contemplaciones, el registrador nacional, Alexander Vega, declaró insubsistentes a los registradores especiales de Soledad y ordenó el cierre de la sede por, al menos, dos meses, por la legalización irregular de migrantes.

Luego de adelantar una inspección judicial a la sede de la Registraduría, en Soledad, y recopilar pruebas sobre irregularidades en la expedición de registros civiles y cédulas para nacionalizar de manera fraudulenta a ciudadanos venezolanos en Barranquilla y Atlántico, en tiempo récord y mediante el pago de una tarifa acordada, la Registraduría Nacional del Estado Civil y la Fiscalía General de la Nación asumen el desafío enorme de desenmascarar, cuanto antes, a la red corrupta e ilegal que, de manera sistemática, comete estos delitos desde hace tiempo, según ha divulgado EL HERALDO en reiteradas oportunidades.

No es la primera vez que los organismos de control y autoridades electorales intentan actuar frente al accionar de estos delincuentes que, a pesar de capturas o golpes anteriores, no desisten de extender sus tentáculos a entidades como Migración Colombia y la Registraduría buscando corromper a funcionarios públicos para ponerlos a su servicio. Un ‘negocio redondo’, alimentado por tramitadores e intermediarios, toda una cadena de inescrupulosos lucrándose de la desesperación de migrantes urgidos de regularizar su situación en Colombia para conseguir un trabajo bien remunerado que les permita enviar dinero a su país. Adquirir la nacionalidad les ayudará a acceder, por ejemplo, a créditos bancarios, facilitando su inserción laboral, cuando se trata de un negocio por cuenta propia.

Las denuncias sobre ‘legalizacion’ de migrantes venezolanos en sedes de la Registraduría de Barranquilla son constantes. Se revelan cada cierto tiempo, desde hace al menos cinco años, coincidiendo con la diáspora procedente del vecino país. Nacionalizarlos según sus apellidos, ubicándoles ‘un progenitor colombiano’ en los archivos de la Registraduría de Soledad, como destapó EL HERALDO, redefine la modalidad de la irregularidad, pero es más de lo mismo. Vergonzosa ilegalidad que se resiste a ser erradicada y bien refleja el perverso alcance de la corrupción enquistada en lo público.

Sin contemplaciones, el registrador nacional, Alexander Vega, declaró insubsistentes a los registradores especiales de Soledad y ordenó el cierre de la sede por, al menos, dos meses. Sus actuaciones son investigadas para determinar responsabilidades disciplinarias y penales por una presunta comisión de delitos contra la fe pública. No se descarta complicidad de funcionarios de más dependencias de la Registraduría en el resto del Atlántico y las pesquisas se extienden a otras zonas del país, La Guajira, Arauca y Norte de Santander, donde se estarían cometiendo más irregularidades.

Además, los registros civiles y cédulas expedidos en Soledad serán revisados uno por uno. Se requiere conocer el fondo de esta podredumbre para abordarla como debe ser: un cáncer que debe ser extirpado, cueste lo que cueste. No más pañitos de agua tibia, frente a un entramado de corrupción descomunal, al que se debe enfrentar como un asunto de seguridad nacional. No en vano, Fiscalía y Registraduría tratan de establecer si esta sucesión de nacionalizaciones irregulares de migrantes venezolanos, más allá de aspiraciones laborales de los interesados, pretendería alterar el censo electoral de cara a futuras votaciones. Gravísima hipótesis que merece ser aclarada lo antes posible porque su sola consideración es alarmante.

Colombia, sumida en una profunda crisis sanitaria, económica y social, no puede darse el lujo de abrir un nuevo frente de debilidad institucional. Urge una acción coordinada de todas las entidades del Estado, sin perder de vista que el objetivo a vencer no son los migrantes, sino los corruptos, no importa su origen.