jueves, 6 de septiembre de 2018

China advierte de represalias si Estados Unidos aplica nuevos aranceles


No es bueno para nadie que Estados Unidos y China se pongan a pelear.

Mejor dicho, ¿para que sirven las guerras, aunque sean comerciales?
Si todo se puede arreglar por las buenas.

Trump es una tromba, pero debe bajar el tono.
Estamos hablando de las dos economías más fuertes del planeta y sus decisiones afectan a los otros ciudadanos del mundo.


RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

China y Estados Unidos ya aplicaron aranceles recíprocos de US$50.000 millones

Reuters

China se verá obligada a tomar represalias si Estados Unidos implementa nuevas medidas arancelarias, advirtió el jueves el Ministerio de Comercio de Pekín, en momentos en que las dos economías más grandes del mundo permanecen enfrentadas en una guerra comercial cada vez más intensa.

Los mercados globales se pusieron nerviosos después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazó con nuevas tarifas por valor de US$200.000 millones sobre importaciones chinas.

“Si Estados Unidos, independientemente de la oposición, adopta nuevas medidas arancelarias, China se verá obligada a desplegar las medidas de represalia necesarias”, dijo en una conferencia de prensa habitual el portavoz del ministerio, Gao Feng.
Pekín seguirá de cerca el impacto de toda nueva tarifa y adoptará fuertes medidas para ayudar a las empresas chinas o extranjeras que operan en China a superar las dificultades, agregó Gao Feng.

El Gobierno de Trump está listo para avanzar con una próxima ronda de aranceles luego de que finalice un período de comentarios públicos a la medianoche del jueves en Washington, pero el momento es incierto, dijeron a Reuters personas familiarizadas con los planes de la administración.
China y Estados Unidos ya aplicaron aranceles recíprocos valuados en US$50.000 millones, lo que ha atemorizado a los mercados financieros en los últimos meses, ya que los inversionistas y diseñadores de políticas temen que la amarga guerra comercial pueda descarrilar el crecimiento mundial.

Trump exige que Pekín mejore el acceso a los mercados y la protección de la propiedad intelectual para las empresas estadounidenses, y recorte los subsidios industriales, además de apuntar a una disminución de una brecha comercial de Estados Unidos con China de US$375.000 millones.

Los mercados temen que cualquier nuevo impuesto de Washington a las importaciones chinas escale aún más la disputa comercial entre los dos gigantes económicos, lo que podría causar un lastre significativo en la inversión, el comercio y el crecimiento de las empresas a nivel mundial.

Trump dijo ayer miércoles que Estados Unidos aún no estaba listo para llegar a un acuerdo sobre las disputas comerciales con China, pero añadió que las conversaciones continuarían.

Precios en Venezuela suben 223,1% en agosto y en un año un 200.005%


Increíble que un ser humano haga tanto daño.
Y lo triste es que el hombre siente que está haciendo lo correcto.
Nicolás Maduro, es uno de los mandatarios más inmaduros que hay en el planeta y tiene a los venezolanos en una crisis que está afectando a otros ciudadanos del mundo.

En Barranquilla, capital del Departamento del Atlántico y en otras ciudades de Colombia, los ciudadanos venezolanos se ven por todos los alrededores.

¿Hasta cuándo será?
Se los vamos contando de acuerdo a como se vayan presentando los acontecimientos.

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1


El país petrolero enfrenta su quinto año de recesión económica y una hiperinflación, lo que ha provocado escasez de productos esenciales como papel higiénico.

Reuters

Los precios en Venezuela subieron un 223,1% en agosto con lo que el alza en 12 meses llegó a un 200.005%, según datos publicados por la Asamblea Nacional, controlada por la oposición.
El país petrolero enfrenta su quinto año de recesión económica y una hiperinflación, lo que ha provocado escasez de productos esenciales como papel higiénico.
El Parlamento realiza la medición de la inflación porque el Banco Central de Venezuela dejó de informar datos sobre precios hace tres años.
El informe elaborado por la Asamblea Nacional dice que solamente en agosto el alza de los precios de los alimentos fue de un 127%, el alquiler de vivienda subió un 548% y el transporte un 135%.

A mediados del mes pasado, el gobierno del presidente Nicolás Maduro anunció un plan de “recuperación económica” que implicó quitarle cinco ceros al bolívar, devaluar la moneda un 96%, subir el salario mínimo e incrementar los impuestos a ciudadanos e industrias.

Críticos al gobierno, analistas y empresarios señalaron que las medidas generan más distorsiones a la economía. La inflación diaria es de un 4%, sostuvieron los legisladores.
“El paquetazo solo empeoró las cosas disparando la inflación”, dijo el diputado opositor y economista Ángel Alvarado en un mensaje por redes sociales. “Vamos a una inflación de 4 millones por ciento”, agregó.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) calculó que al cierre de 2018 la inflación en Venezuela será de 1.000.000%.

martes, 4 de septiembre de 2018

Las empresas petroleras y mineras pagan muchos impuestos… ¿o no?

Las empresas petroleras...

"Aunque en el papel estas empresas deben pagar el 25 % sobre sus ganancias, luego de una serie de beneficios legales pagan apenas un 2 %. Ni la DIAN ni Minhacienda dan explicaciones", lo comenta la colega Maria Paula Rubiano, del diario El Espectador.

Y estamos hablando de sumas millonarias.
El ministro de hacienda, que está apretando clavijas tiene un ponqué bien grande...

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

Las empresas petroleras y mineras pagan muchos impuestos… ¿o no?



Según la DIAN, en 2010 el renglón de Otras deducciones fue de $7 billones para el sector extractivo, mientras que en 2016 fue de $71 billones. / David Campuzano


Presidente tras presidente, y ministro tras ministro de Hacienda, los colombianos escuchan una frase que, como buen sucesor, Alberto Carrasquilla dijo en su primera aparición pública. En Cartagena, y ante los empresarios más poderosos del país, Carrasquilla repitió el estribillo: en Colombia las empresas pagan demasiados impuestos y por ello hay que reducir lo que ya pagan. El hueco fiscal de esa decisión se llenará “aumentando la base fiscal”. Es decir, aumentando la cantidad de colombianos que pagan renta. (Lea acá: Así vive Cajamarca a un año de decirle no a la minería)


Sin embargo, hay quienes creen que Carrasquilla, como sus antecesores, manipula la realidad bajo ese argumento. Si bien es cierto que, en el papel, Colombia es un país con altos impuestos nominales, también es cierto que estamos llenos de decretos de excepción, regímenes especiales, beneficios y descuentos que hacen que, en la práctica, las empresas paguen muy poco.
El economista Luis Álvaro Pardo lleva seis años siguiendo los impuestos que pagan los distintos sectores económicos y la cantidad de dinero que se queda en sus bolsillos gracias a esas excepciones tributarias que ningún ministro se acuerda de mencionar en sus análisis. (Lea: Las exenciones tributarias)
Los datos, basados en cifras de la DIAN, lo llevaron a concluir que las empresas no pagan tantos impuestos como deberían, especialmente en los sectores bancario y de minas y petróleos, y que, con cada reforma, lo que se ahorran sube como espuma.
En los últimos seis años, los beneficios tributarios y las llamadas “otras deducciones” de la totalidad de las empresas aumentaron 182 %. Buena parte de ese dinero, que en 2016 sumó $88 billones, terminó en manos del sector financiero y minero-energético: entre ambos se quedaron con el 59 % de los beneficios tributarios.
 
¿Cómo es esto posible? De acuerdo con Pardo, una parte de la respuesta está en los 229 beneficios tributarios que hoy están vigentes en Colombia.
No obstante, organizaciones como la Cepal han dicho que esos beneficios excesivos crean una inequidad entre empresas grandes y pequeñas (pues entre más se produzca, más beneficios se tienen) y el mismo Banco Mundial dio un campanazo de alerta en 2012, cuando dijo que este exceso de beneficios “propicia nuevas formas de fraude y evasión de impuestos”.
“Son tantos beneficios, y valen tanta plata, que los funcionarios no tienen la capacidad de fiscalizar puntualmente los datos, facturas y comprobantes de cada uno de ellos. Las empresas estarían aprovechando los problemas de fiscalización para reducir el pago de impuestos en el país”, señaló Pardo.

El argumento detrás de todos estos beneficios es que ayudan a las empresas a crear empleo y dinamizan la economía. Y es cierto que algunos ayudan a crear un ambiente propicio para la innovación. En Europa, por ejemplo, ciertos privilegios para empresas que usen energías limpias permitieron el despegue de estas energías en varios países del continente.
Sin embargo, cuando El Espectador le preguntó al Ministerio de Hacienda del pasado gobierno si hay estudios académicos o internos que demuestren cómo cada uno de estos 229 beneficios han dinamizado nuestra economía, obtuvo silencio y varias llamadas sin respuesta. Al preguntarle al nuevo gabinete, la respuesta fue que apenas estaban empalmando.
Otras deducciones… pero ¿cuáles?
Aun así, los descuentos reconocidos por la DIAN como beneficios representan apenas una pequeña parte del problema. El verdadero “boquete”, en palabras de Pardo, se esconde en un tímido renglón, el 55 de la declaración de renta, bajo el modesto nombre de “Otras deducciones”.
Según cifras de la DIAN, en 2010 el renglón de Otras deducciones fue de $7 billones para el sector extractivo, mientras que en 2016 fue de $71 billones. Es decir: en tan sólo seis años creció un 1.000 %. El salto más grande ocurrió entre 2014 y 2015, cuando pasó de $19,5 billones a $62,4 billones.
El Espectador le preguntó a la DIAN si había investigado ese incremento exagerado de las “otras deducciones” en los últimos años y la entidad respondió con una serie de evasivas y sólo dijo, en dos correos, que esas investigaciones “corresponden por competencia a la Subdirección de Gestión de Fiscalización Tributaria”. Cuando este medio pidió una entrevista con alguien para hablar sobre ese tema puntual, le llevaron a un funcionario de otra dependencia que no tenía información al respecto.
Y en cuanto al tipo de cosas que se incluyen en el renglón, la DIAN se contradijo en las respuestas que le dio a El Espectador. Mientras en un correo aseguró que este renglón “no incluye gastos financieros como intereses al sector financiero, intereses por préstamos de terceros, o diferencia en la tasa de cambio”, el funcionario de la comisión jurídica de la entidad que atendió la entrevista señaló que allí se incluyen “todos los gastos financieros de una compañía, como los intereses pagados por créditos o la pérdida por diferencia en cambio por las operaciones en moneda extranjera”. (Lea también: ¿Puede Colombia decirle no a la minería y al petróleo?)
Por su parte, Álvaro Pardo tiene una hipótesis para explicar el fenómeno, que ocurrió justo en el año en que el precio del barril de petróleo se desplomó. “Lo que yo creo es que los empresarios, al ver afectada su rentabilidad por la caída de los precios del petróleo, pudieron haber decidido mejorar sus ganancias a través de un menor pago de impuesto, vía deducciones tributarias”.
Lo único cierto es la incertidumbre que rodea el tema. Si bien el economista reconoce que hay algunas deducciones válidas, también en las Otras deducciones se incluyen las donaciones, los aportes a las campañas políticas, pagos a clubes y las regalías, cuya deducción fue prohibida el año pasado por el Consejo de Estado. “En realidad, las Otras deducciones son el hueco negro de las declaraciones de las empresas”.
Todos esos descuentos terminaron reduciendo la cantidad de dinero que pagan las empresas de este sector por impuesto de renta. Pues si bien en el papel el impuesto de renta en el 2016 para el sector fue del 25 %, tras restarle todos estos beneficios, esta industria paga un impuesto de renta del 2,2 % sobre sus ganancias. El costo fiscal de las deducciones totales del sector fue de $19,8 billones en ese año.
De hecho, este diario tuvo acceso a la declaración de renta del año 2014 de Drummond Coal Mining, la multinacional minera. Ese año, la compañía tuvo tantas deducciones (más de $11.600 millones) que el Estado le quedó debiendo $3.193 millones.
Las Otras deducciones (que la DIAN no reconoce como un beneficio, pero que restan en las declaraciones de renta de las empresas) llevaron a que, de los $43 billones que recogió la DIAN en 2016 por impuesto de renta, las empresas de minas y petróleos aportaran apenas $1,8 millones, es decir, un 4,1 % del total. Los colombianos (personas naturales), por su parte, aportaron más de $21 billones por concepto de impuesto de renta.
Pardo, quien hace parte de la Red de Justicia Tributaria, aclara que la idea no es deslegitimar los incentivos tributarios. Se trata, en sus palabras, “de llamar la atención sobre el uso generalizado e injustificado de estos beneficios, sin verificar si cumplieron sus objetivos, su costo-beneficio y su impacto fiscal”. (Lea acá:Colombia Paraíso fiscal para la minería)
En últimas, se trata de evaluar si los argumentos que le aplaudieron los empresarios a Carrasquilla en Cartagena, y que han sido esgrimidos por presidente tras presidente y ministro tras ministro de Hacienda, son tan sólidos como los presentan.