martes, 14 de abril de 2015

No es educación para pobres Por Lina Zuluaga Ocampo (*)

¡La Educación es la clave! 
No se necesita ingresar a la universidad... la clave es estudiar. Y los ejemplos que nos regalan los amigos de Semana.com, nos corroboran este hecho. "No es educación para pobres"...

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No es educación para pobres

En Alemania y Reino Unido las carreras técnicas y tecnológicas y la formación para el trabajo son una opción de educación perfectamente válida para todos.



 
¿Sabía usted que en 1845 un grupo de estudiantes hijos de las familias más adineradas de Colombia fueron a cursar altos estudios técnicos a Estados Unidos? Ellos fueron los que a su regreso crearon las grandes empresas que surgieron en Colombia en el siglo XX.

Antes de la Ley General de Educación de 1994, los programas tecnológicos eran denominados “carreras intermedias”. Del Sena se decía popularmente que era la universidad de los pobres. Para muchos, quienes estudian una carrera técnica no lo hacen porque así lo escogieron, sino porque les tocó, porque “no les alcanzó la plata”. Para otros, aprender y ejercer un oficio, es menos digno que ser profesional.

Es algo cultural: históricamente trabajar con las manos ha sido visto como algo sucio y era de esclavos, de personas de menos recursos. En un mundo obsesionado con la posición social, no es prestigioso un trabajo que implique esfuerzo físico.  Así es como heredamos un cierto arribismo hacia el título profesional.

 
En Alemania y Reino Unido las carreras técnicas y tecnológicas y la formación para el trabajo son una opción de educación perfectamente válida para todos. Cualquier hijo de rico se decide por esta formación y no es objeto de ninguna estigmatización.

La realidad es que un país que quiere ser industrializado necesita a los doctores para investigar y aportar la patente, requiere que haya profesionales universitarios, pero mayoritariamente le urgen las millones de manos que operan con maestría taladros, majestuosas maquinarias de alta tecnología, arreglan cohetes o tienen el toque de hadas para hacer el patronaje de las más sofisticadas prendas de alta costura.

 
Hay cifras y ejemplos. Joi Ito, director del MIT Media Lab, un centro de investigación e innovación en Massachusetts, no tiene ningún título universitario. Ito, quien desde 2011 dirige este centro donde se concibieron ideas como el internet inalámbrico, los buscadores web y la tecnología para los dispositivos Kindle, inició estudios en dos universidades distintas, pero nunca terminó. Cuando Ito tenía 13 años, el director de la compañía de tecnología Ovonics le dio un puesto de ingeniero y se encargó personalmente de su entrenamiento transmitiéndole su experiencia y conocimiento.

Hace falta fortalecer estos programas y quitarles el estigma; hace falta entender que el futuro  reconoce dos rutas en educación, igual de importantes: la profesionalizante y la académica. En la primera es fundamental reconocer la formación para el trabajo y cambiar la proporción de la pirámide formativa: cada vez debe haber más técnicos y tecnológicos. Debemos lograr que nuestros estudiantes quieran hacer programas técnicos, tecnológicos y de formación para el trabajo porque tienen un retorno más rápido de la inversión y porque esas habilidades fortalecerán la estructura económica del país.

O el del chef británico Jamie Oliver, que saltó a la fama con una serie de programas de cocina en televisión. O el multimillonario de la telefonía móvil John Caudwell. Este británico comenzó recibiendo un curso de formación para el trabajo en la empresa de llantas Michelin. Lo capacitaron en negocios y determinados conceptos de ingeniería. Actualmente su fortuna se estima en 900 millones de libras.

También está Alexander Mc Queen, consagrado diseñador de modas que  trabajó como jefe de diseño para la casa Givenchy y luego lanzó su marca. Hijo de un taxista, McQueen se vinculó a una empresa de confección de ropa para que le enseñaran a coser y a hacer patrones. Su fortuna llegó a estimarse en 30 millones de libras antes de su muerte en 2010.

 
En Colombia, personajes de la talla del chef Harry Sasson y el diseñador de modas Ángel Yañez tienen este tipo de formación. El primero estudió en el Sena, y el segundo se formó en la escuela Arturo Tejada. Para esta edición los entrevistamos para que nos contaran su experiencia y cómo estos programas les permitieron alcanzar el éxito que ostentan hoy día.

En Colombia, además del gobierno, hay un grupo de organizaciones de distinta naturaleza que han liderado el fomento de esta formación. La Fundación Corona con Asenof y Uniminuto han enfocado sus esfuerzos en la formación técnica y para el trabajo porque están convencidos que es la mejor estrategia para superar la pobreza. Acompañan iniciativas, desarrollan programas  e investigan la relación entre la productividad y la educación teniendo en cuenta las necesidades de la población actual, su contexto y qué competencias se necesitan para cada área.

Colombia se propone ampliar cobertura en educación superior y espera lograrlo en el 2034, pero no podemos esperar tanto. Si bien los programas técnicos y tecnológicos han crecido y pertenecen a la estadística de educación superior, hay 1,5 millones de colombianos que cursan algún programa de formación para el trabajo que no están incluidos en esa cifra y que ya están estudiando.
Es hora de mirar hacia allá y de integrar esa población hacia una apuesta nacional de educación para el progreso. El 1 de mayo se acerca y las cifras de empleo deben analizarse bajo la óptica de la oferta educativa pertinente a lo que necesita Colombia.

*Editora revista SEMANA @LinaZuluag y directora SEMANA Educación @SemanaEd.

Entró a operar cable de fibra óptica de Claro. Aumentará capacidad de conexión digital

Claro empieza a aclarar el panorama con el cable de fibra óptica.
Estos datos pueden servir para alumbrar lo que viene: puede soportar 846 millones de llamadas simultáneas, transmitir 53 millones de imágenes o bajar 2,2 millones de canciones en un segundo.

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Entró a operar cable de fibra óptica de Claro. Aumentará capacidad de conexión digital


Según Claro, este cable puede soportar 846 millones de llamadas simultáneas, transmitir 53 millones de imágenes o bajar 2,2 millones de canciones en un segundo.
El cable submarino de fibra óptica desplegado por Claro en el lecho marino del Caribe, de una longitud de 17.500 kilómetros, fue inaugurado en Barranquilla, según la compañía, para “atender la creciente demanda de servicios de internet, datos y contenidos” en el país.

De acuerdo con la firma de telecomunicaciones, el AMX-1, como fue bautizado, permitirá a Colombia aumentar 50 veces su capacidad de conexión digital con el mundo.
 
La inversión total asciende a US$500 millones entre los siete países adonde llega la infraestructura, y en donde las estaciones ya están operando. Los puntos de interconexión arrancan en Barranquilla, siguen en Puerto Plata (República Dominicana), San Juan Condado (Puerto Rico), se escinden allí para pasar por Brasil y la Florida (Estados Unidos), siguen en Cancún (México), Puerto Barrios (Guatemala), y terminan de nuevo en Colombia, en Cartagena.

COLOMBIA. Superintendencia formuló pliego de cargos contra Jerónimos Martins por condicionar la venta de arroz



Hace poco llegaron a Colombia los amigos de Jerónimos Martins, de Tienda Ara, y ya la Superintendencia de Industria y Comercio tuvo problemas con ellos…

Se habla de que tienen pruebas porque han condicionado la venta de arroz, un cereal que está en muchas mesas de los colombianos...

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COLOMBIA. Superintendencia formuló pliego de cargos contra Jerónimos Martins por condicionar la venta de arroz
 
La Superintendencia de Industria y Comercio imputó pliego de cargos contra Jerónimos Martins, propietarios de Tiendas Ara, luego de descubrir que condicionaban la venta de arroz con la compra de otros productos, coartando de esta forma el derecho que tienen los consumidores de elegir libremente los bienes que requieran.

 
La dirección de investigaciones de protección al consumidor de esta entidad, encontró también que el establecimiento ofrecía además un alimento lácteo como si fuera yogur, vulnerando de esta forma el Estatuto del consumidor en materia de información y publicidad.

De comprobarse que si hubo violación de las normas del estatuto, la Superindustria podría poner por cada infracción sanciones de hasta 2.000 salarios mínimos legales vigentes.
 Contra la resolución por medio de la cual se formuló pliego de cargos, no procede ningún recurso.