domingo, 25 de mayo de 2014

Ciudadanos Caribes en la administración de Juan Manuel Santos Por Luisemilioradaconrado





Ciudadanos Caribes en la administración de Juan Manuel Santos

Por Luisemilioradaconrado

La opción es Juan Manuel Santos, para estas elecciones 2014.
Pero también es la opción de los ciudadanos caribeños y costeños.
En ninguna administración los profesionales de esta región se habían acercado tanto al poder, qué siempre era esquivo para nosotros.

Llegar a obtener una cita con un ministro era una odisea.
Se veían arriba, en una cumbre inalcanzable, en la que los costeños no tenían acceso.

 
¡Esto cambió!
Encontrarme en un avión –vía Colombia-Brasil- con una de las funcionarias ha sido para mí un deleite. Y en la conversación: “Espérame… llama el presidente…” Y me ha tocado esperar. Obviamente, el personaje lo amerita, habla el presidente en un tema importante para todos…

Con Santos se ha logrado eso.
Y deberíamos mantenernos en esa dirección.

La región Caribe pesa en el concierto nacional y en esta administración se ha valorado ese poder:

Adolfo Meisel, codirector del Banco de la República,
Tatyana Orozco, directora nacional de Planeación,
Amylkar Acosta, ministro de minas y energía,
Cecilia Álvarez-Correa, ministra de transporte,
Augusto García, director de Cormagdalena,
Luis Fernando Castro, presidente de Bancóldex,
Elvia Mejía, directora de la Esap.
Carmen Arévalo, gerente del Fondo Nacional de Adaptación…
Y otros más… que tienen el privilegio, el respaldo, el manejo y el acceso al poder público a favor de la región Caribe y de las otras regiones.
Por eso, insisto, para los costeños, la mejor opción es el presidente actual.
 
Juan Manuel Santos ha entendido la política. Ha respetado el trabajo y la preparación de los costeños.
Se abrió al mundo.
Se reconcilió con los gobiernos y los pueblos.
Cambió el estilo antipático y prepotente de Álvaro Uribe, que pretendió atornillarse al poder por muchos años.
 
Así que, para mí el hombre es Santos y es mejor que sea así, para que el futuro de la región Caribe sea más próspero.
Hemos avanzado, pero hay mucha brecha que cerrar…

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

sábado, 24 de mayo de 2014

SANTOS, es la opción para mañana y para la siguiente vuelta Por Luisemilioradaconrado


 Foto: RADAR. Pienso que el hombre es Santos. Lo explicaré con más calma. Luisemilioradaconrado

Colombia2014. Elecciones
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 Foto: RADAR. Pienso que el hombre es Santos. Lo explicaré con más calma. Luisemilioradaconrado

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SANTOS, es la opción para mañana y para la siguiente vuelta
Por Luisemilioradaconrado

Estas elecciones han sido diferentes. Nos han dado la oportunidad de reforzar algo que tenemos claro: la política es sucia.
Es difícil llegar al poder sin mentiras… Triste que nos toque repetir eso.

Este domingo, nos volvemos a jugar el futuro de esta linda nación, llena ahora de tecnología, que nos ha demostrado que el ser humano es impredecible.

Juan Manuel Santos sabe que hay muchos colombianos que lo critican permanentemente. Y dentro de esos compatriotas hay muchísimos que lo hacen, no porque sea el presidente, sino porque nunca han gustado de los presidentes.

Ciudadanos que se mantienen inconformes por todo lo que pasa a su alrededor. Nada es bueno para ellos.
Nunca votaría nuevamente por Uribe.
Porque lo conocimos los colombianos y lo seguimos conociendo.

Cómo él no es el candidato, sino Óscar Iván Zuluaga, debo decir que tampoco lo haré por él.
Zuluaga es Uribe, aunque él repita que tiene su propia identidad. Pero es difícil, desconocer la influencia que el ex presidente tiene sobre él. Y lo ha dicho públicamente: “Lo admiro mucho”.
Lo acompañó en la reelección indebida (dicen que eso nos contó a los colombianos alrededor de $3.000 millones).
Lo acompañó en la campaña de desprestigio al presidente Santos, colocando vallas irrespetuosas, que después tuvieron que desmontar.
Firmó cosas que no debió firmar, por lealtad a Uribe… en fin.
Cuando Álvaro Uribe llegó al poder, la primera vez, yo había metido el voto en la urna, sin dudarlo. Eran momentos duros para Colombia.

Para la reelección, dudé y no voté por él.
Y cuando pretendió mantenerse como presidente, desconociendo la Constitución colombiana, reafirmé mi concepto: Es un político similar a muchos, a quien solamente le interesa el poder y su ego.

Y de allí en adelante, lo he ido reconfirmado… Nunca ha dejado gobernar al presidente Santos.

¿Se pueden imaginar si él vuelve a manejar el poder de este país?

Muchos. Y son muchos los ciudadanos que han comentando: “¡No más Uribe!”.
 Foto: RADAR. Pienso que el hombre es Santos. Lo explicaré con más calma. Luisemilioradaconrado

Colombia2014. Elecciones
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Mañana tenemos la oportunidad de votar por la paz, que sería un triunfo de todos.

Juan Manuel Santos es político. Y lo ha demostrado. Pero pienso que en este momento, es la mejor opción.

Votaré por él, este domingo 25.
Y también en la segunda vuelta, donde se reconfirmará que es la mejor opción.
Tiene, obviamente, un tremendo compromiso con Colombia entera…

RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1

Confesiones del que siempre pierde. Votaré por Santos. Por: Miguel Iriarte Diazgranados, mayo 24, 2014



Miguel dice, en esta: “mi voto está con Santos”. 

Miguel es Miguel Iriarte, un poeta y escritor comprometido con el desarrollo de Colombia.
En esta oportunidad, después de pasar por un montón de elecciones, definió esta vez, que lo hará mañana a nombre Juan Manuel Santos.

Él explica, en esta nota, porqué lo hace…

RADAR,luisemilioradaconrado
Confesiones del que siempre pierde
Noticias de la otra orilla
Por: Miguel Iriarte Diazgranados | mayo 24, 2014

Este es un espacio de expresión libre e independiente que refleja exclusivamente los puntos de vista de los autores y no compromete el pensamiento ni la opinión de Las 2 orillas.
Desde que tengo uso de razón política, mi apuesta ciudadana, cada vez que he votado en las elecciones colombianas, ha sido un poco la misma que aplico de manera instintiva cuando tengo la oportunidad de ver una pelea de boxeo. Es esa tendencia de irle siempre al que está perdiendo o al que sabemos que morderá la lona dando tumbos erráticos por el cuadrilátero con los ojos perdidos mientras nos mordemos el puño con los ojos aguados.
Es la verdad. Eso mismo he hecho en cada una de las elecciones en las que he votado desde mis primeros años ciudadanos. Siempre lo he hecho por el candidato menos opcionado, por aquel por el que uno siente, no solo simpatías políticas sino por el que tiene la certezas de la razón histórica y porque interpreta el sentido ilusorio de un nuevo país. Es una odiosa mezcla, lo sé, de lástima y convicción política. Una insobornable fascinación por el fracaso. Vainas de uno.
 
De esa manera, cada vez que en unas elecciones presidenciales nuestra despalomada izquierda inmolaba un candidato, allí estaba yo ejerciendo con la más firme abnegación mi derecho a soñar, haciendo fuerzas por el triunfo, pero con el pálpito secreto de que no llegaríamos a ningún Pereira. Todas las veces fue así. Y siempre tuve la razón. A mi pesar.
Recuerdo con dolor la experiencia aquella de Firmes con el maestro Gerardo Molina, cuando estaba ya mascando el agua y no quedaban casi rastros de su brillantez. O aquellos días aciagos del aguerrido magistrado Jaime Pardo Leal, con quien tuve el honor de trabajar cuando él era presidente nacional de Asonal-Judicial y yo tesorero de Asonal en Barranquilla; O la, en apariencia, alegre y optimista campaña de Bernardo Jaramillo Ossa, mientras confesaba cómo sentía la muerte respirándole en la nuca; o el delirio poético y la ilusión desmedida que nos rodeaba los corazones y las mentes cuando Carlos Pizarro no había subido todavía al fatídico vuelo que aterrizaría violentamente nuestros sueños.
Y desde luego, los entusiasmos muy distintos que inspiraron a su turno las experiencias de Carlos Gaviria, con aquella votación histórica en la izquierda colombiana que nos significó de nuevo la desgracia de soportar Uribe; y la de aquel segundo Antanas Mockus de la Ola verde que vimos hacer trizas nuestras pobres esperanzas cometiendo errores infantiles e inocentadas de filósofo despistado que se dejó meter los dedos en la boca en medio del engañoso delirio de unas redes sociales que lo sentaban seguro en el solio de Bolívar.
Ese ha sido el itinerario de mi voto.
Ahora, cuando nunca antes una elección en Colombia ha sido como un palito sucio de mierda; que no hay por dónde agarrarlo, me enfrento de nuevo a esta mi tragedia personal con mi desvalido voto. No tengo la menor duda que mi más indiscutible simpatía y convicción están del lado de este dúo doblemente histórico que encarnan Clara López y Aída Abella, porque son el claro ejemplo de un gesto inteligente y maduro que no suele tener a menudo la izquierda colombiana. Y porque son dos mujeres cuya personalidad y trayectoria está probada suficientemente en la arena política en la historia reciente de este país; la una, Clara, lúcida, segura e informada, la otra, Aida, con un discurso limitado y esquemático, pero con ejemplo de vida e ideas firmes.
Ellas dos encarnan una propuesta que está muy por encima de la de una reina de belleza (¿?) venida a más como Martha Lucía Ramírez, sin ideas ni encanto; o por encima de Zuluaga, un inexperto zorro que le maneja el sable a un viejo zorro, mil veces ya desenmascarado, que ejerce con descaro su derecho a la deshonra como un astuto Dr. Mata. Y por encima de Peñalosa, que sin duda convence pero que no inspira confianza.
Pero no están, y hay que decirlo con dolor, por encima de la inminente paz que todos queremos, y que está siendo el resultado de la obstinada ejecutoria de un Santos que se ha tragado todos los sapos de estos diálogos de La Habana y ha resistido todas las aguas sucias del desprestigio para hacer posible lo que un importante sector de colombianos no quiere ni soporta. La idea de que este país se asome después de sesenta años de guerra a una experiencia nueva que es la paz, para la cual hay que cambiarse el sombrero y la cabeza y así poder entender un nuevo país de muy otro modo. Y allí está lo difícil.
De manera que, así me repudien tantos buenos amigos que yo quiero, y que sé que tienen sus manos sobre otros números de la mesa, en esta ocasión mi corazón está con Clara pero mi voto está con Santos.