lunes, 5 de agosto de 2013

El Humor y los tiranos, por Carlos Alberto Montaner

¡Qué bueno contar con personas que nos hagan reír! Sin esos ciudadanos la vida sería un desastre. Una tristeza permanente. “El Humor y los tiranos”, esta es la última columna que ha llegado a mis manos firmada por Carlos Alberto Montaner. Qué buena columna. Arranca bien y cierra mejor. La leí con calma y degustándola. Me acordé de Jaime Garzón, de los Comediantes de la Noche. De Cantinflas (cómo “mamaba gallo” ese mexicano). Me imaginé los rostros de Franco, Fidel, Leopoldo y Maquiavelo. Es que, definitivamente, la vida es un vacile, como digo yo. Un vacile serio.
He conocido a grandes amigos que trabajan duro, pero no han perdido la alegría de vivir y son altamente productivos.

Se acuerdan del chiste del ejército, en el que le dijeron a los soldados: “Ojo, no se metan con ese general. Es jodido…”.
El militar era gay y en las primeras de cambio uno de los soldaditos le “mamó gallo” por su estilo especial y el comentó: “¿quién se expresó así?”.

Y el soldadito con arrogancia señaló: “Yo”.
Y la respuesta del superior fue: “fusílenlo…”.

Lean a Montaner y se acaba el stress.


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El Humor y los tiranos, por Carlos Alberto Montaner

No hay nada que los tiranos teman más que al humor. Suele olvidarse que la primera publicación que resultó clausurada en Cuba fue Zig-Zag. Se trataba de un gracioso semanario, ilustrado con excelentes caricaturas, que en 1959, entre risas y bromas, a los pocos meses de inaugurado el manicomio, hacía las críticas más severas a la dictadura estalinista que comenzaba a arraigar.
Leopoldo Fernández, Tres Patines, debió exiliarse al poco tiempo, porque en una obra de teatro bufo aparecía en escena junto a diversos cuadros de personajes importantes, y entre ellos estaba uno con la foto de Fidel Castro. Leopoldo lo tomó entre las manos y, riendo, exclamó: “déjenmelo, que éste lo cuelgo yo”. Tuvo que escapar a galope.
 
En la España de Franco no se podía caricaturizar al Caudillo, ni hacer la broma más inocente en torno al personaje. La Codorniz, que era un semanario humorístico de derecha, pero inteligente, pícaro y punzante, como corresponde al género, fue multado por publicar un parte del tiempo que decía: “en España reina un fresco general proveniente de Galicia”. Con Franco no se podía jugar.
La clave de esa actitud está en la forma en que se ejerce el poder en las tiranías. El jefe se impone por el miedo. Como explica Maquiavelo en El Príncipe, la obediencia no se debe al amor, sino al terror, y éste siempre es solemne. No es una cuestión del corazón, sino de la vejiga.
 
Además, ésta es la forma de ejercer la autoridad que disfruta el simio Alfa instalado en la cúspide. Le gusta intimidar a sus subordinados y siente un enorme placer cuando tiene pruebas de que sus enemigos le temen. Para eso manda. Ahí radica su goce.
Para este tipo de psicópata, que dedica la vida a ascender hasta la cima, la recompensa emocional se encuentra en percibir los efluvios de una muchedumbre que se le entrega en medio de una mezcla de sentimientos encontrados en la que prevalece el miedo. Es como el padre o el cónyuge abusador: su placer está en ver el pavor en los ojos del otro.



En Cuba, la dictadura fusiló al general Arnaldo Ochoa y al coronel Tony la Guardia por diversas razones, pero la más grave, a juicio de Fidel Castro, fue la grabación que le entregó la inteligencia en la que se escuchaba a estos personajes burlándose y haciendo chistes sobre “el Viejo”. Habían perdido el temor reverencial que Castro exige y esa actitud era imperdonable. Por eso los mató. Ya no lo “respetaban” y, dentro de la lógica del poder dictatorial, esa actitud es la antesala de la conspiración.


Hace pocos días murió Guillermo Álvarez Guedes. Fue un excelente comediante que desde el exilio sembró de chistes a Cuba, como quien coloca minas en un campo enemigo. Su humor irreverente era explosivo y el régimen lo temía, pero no podía evitar que los casetes circularan de mano en mano. Incluso, ellos los escuchaban y reían, pero a escondidas, porque un buen revolucionario no podía rendirse ante un adversario gracioso y entregarle algunas carcajadas. Los buenos revolucionarios sólo pueden reírse del imperialismo yanqui. Pobre gente.
 
Termino con una anécdota que nos contó Armando Roblán, otro gran comediante y humorista cubano muerto en enero pasado. Como es casi increíble, doy fe de que me hizo el relato en presencia de la escritora Olga Connor, en su acogedora casa de Coral Gables.
Roblán tenía, entre otros talentos, el de la imitación. En 1959 imitaba a Fidel estupendamente. En los teatros y la televisión, se ponía barbas y un uniforme verde oliva, e imitaba al entonces joven Comandante, incluida su voz gangosa de adolescente afónico, cargada con una ligera entonación del oriente de la Isla. Algunos despistados hasta lo aplaudían porque daban por sentado que era el mismísimo Máximo Líder, como ya se le decía adulonamente.
 
Una tarde, Roblán recibió una misteriosa llamada telefónica. Era una dama apasionada que quería tener una cita íntima con él. Roblán era joven y soltero, así que la citó en un sitio público para saber si la mujer se parecía a su voz bella y seductora, o si era una broma, o acaso una señora con bigote y 500 libras de peso.
Era una muchacha preciosa. Quería, en efecto, acostarse con él, pero le puso una curiosa condición. Tenía que colocarse la barba postiza y hablarle en la cama como si fuera Fidel.
--¿Qué hiciste? –le pregunté.
--Cedí en todo. Me pasé la tarde haciéndole el amor mientras ella se excitaba cuando yo gritaba: ¡Fidel, seguro, a los yanquis dales duro!

El humor a veces tiene unas inesperadas consecuencias.

Banco de la República espera en 2013 un crecimiento del 4%



Un cuatro por ciento (4%), en medio de esta crisis mundial, es una calificación que nos debe alegrar y tranquilizar.

Generalmente, la Junta Directiva del Banco de la República, gana sus apuestas, así que confiemos en su criterio y al final de 2013 digamos: “así fue, crecimos un cuatro”.


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Banco de la República espera en 2013 un crecimiento del 4%

La Junta Directiva del Banco de la República presentó al Congreso de la República un informe en el que se analiza el desempeño de la economía y las perspectivas para lo que resta del año.
Para el segundo semestre se espera que las reducciones observadas de tasas de interés del Banco de la República, junto con los programas de reactivación adelantados por el Gobierno Nacional, tengan pleno efecto sobre la actividad real del país. Con ello, en todo 2013 el aumento del PIB podría situarse alrededor de 4%. 
 
El desempeño de la economía mundial en el primer semestre ha generado una revisión a la baja de las proyecciones de crecimiento internacional para el presente año por parte de varios analistas, señala el informe. 
El Fondo Monetario Internacional, FMI, redujo sus proyecciones de crecimiento para 2013 de las economías avanzadas de 1,3% a 1,2% y para las economías emergentes de 5,3% a 5%.  
En contexto internacional, la economía colombiana presentó una desaceleración moderada al registrar un crecimiento anual de 2,8% en el primer trimestre de 2013, frente a 3,1% observado entre octubre y diciembre de 2012.
 
Por su parte, la formación bruta de capital fijo se aceleró de 3,8 a 7,2%, gracias al buen desempeño tanto de la construcción y edificaciones como de las obras civiles.  
En cuanto a las ramas de actividad, en el primer trimestre del año las mayores tasas de crecimiento se observaron en la construcción y en los servicios sociales, comunales y personales.  
Por su parte, las actividades que registraron un crecimiento menor al del PIB fueron la agricultura, la minería y el transporte. La actividad industrial fue la única rama que mostró una contracción.  
Las condiciones del mercado laboral continuaron mejorando, y en el trimestre comprendido entre marzo y mayo la tasa de desempleo continuó cayendo hasta alcanzar 9,9% para el total nacional y 10,9% para las 13 principales áreas metropolitanas, niveles que corresponden a los mínimos observados desde 2001. 
 En junio la inflación al consumidor se situó en 2,16%, cifra inferior al registro de finales del año pasado. En el primer trimestre de 2013 la inflación anual se mantuvo ligeramente por debajo del 2,0%, y mostró una leve tendencia ascendente a partir de abril, similar a lo proyectado por el Banco de la República.  

Colprensa