miércoles, 13 de junio de 2012

El irrespeto de algunos. Los abusos de otros y la prensa


¿Quién nos podrá salvar?
¿Quiénes nos podrán salvar?
¿El presidente?
¿Los ministros?
¿Los empresarios?
¿Los políticos honestos?
¿Los legisladores?
Leyendo las inquietudes de algunos colegas, preocupados por lo que está ocurriendo, siente uno que será muy difícil que alguien nos pueda salvar.
La violencia no es buena para nadie, pero carajo, dan ganas de salir corriendo y olvidarse de todo para tratar de cambiar esta vaina.
Ni lo magistrados respetan.
¿O será qué piensan que este pueblo es tan ignorante?
Espero que no abusen, porque llegará un momento es que nadie los respetará. Ni a los magis, ni a los corruptos… Y eso será una debacle, que no quiero imaginar…
Luisemilioradaconrado
Pd: Oñate y Gasca, “mamados”…
Luis Oñate Gámez
¿Cómo te parece? La enfermedad reeleccionista que nos inoculó Álvaro Uribe con su ceguera egocéntrica ha contagiado a las cortes. Ahora ellas quieren sacar tajada, y bien grande, del ponqué de mil pedazos en que se convirtió la que en realidad es una contrarreforma a la Constitución. Elegidos para un período de ocho años, los magistrados han hecho hasta lo imposible para que los reelijan por cuatro más. Concedido su sueño de 12 fijos, su apetito no se sació. Ramiro Bejarano, que conoce bien las aguas, hoy turbias, en que se sumergió la cúpula de la Rama Judicial, reveló que algunos desvergonzados están ambientando la idea de que el nuevo período se inicie a partir del momento de la aprobación del acto legislativo. Esto es, sin computar los años en que hayan vestido la toga quienes hoy ocupan esas sillas. La super-reelección cobijaría a todos pero beneficiaría, en particular, a aquellos que estén al borde del retiro por haber cumplido el tiempo previsto en el régimen actual. 8 + 12 = 20 años garantizados. ¡Cinco períodos presidenciales! ¡No lo imaginó ni José Obdulio Gaviria en el más esquizofrénico de sus delirios! Nadie sabe para quién trabaja". http://www.elespectador.com/opinion/columna-352770-enfermos-graves-de-reeleccionismo
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Juan Bautista Martinez Ramirez El reeleccionismo no es un cáncer. Cáncer son los politiqueros, que en Santa Marta si existe, y sus grandes empresas están dirigidos por sus apellidos, cuando en verdad hayamos espantado ese mal de esta ciudad hay si podremos opinar de lo nacional.
Juan Bautista Martinez Ramirez Combatir la corrupción es una tautología, existe y existirá porque es un apéndice de la política, derecha, izquierda, centro, cualquier partido lo sufre y lo sufrirá. OPINAR sobre lo mismo sin resultados es como gritar al vacio, NO se acostumbren a mirar cualquier defecto sino arreglarlo.
LISTA DE LOS 70 PARLAMENTARIOS CORRUPTOS QUE VOTARÁN LA REFORMA A LA JUSTICIA PARA SALVARSE DE IR A LA CÁRCEL.

Procesos por pérdida de investidura:

Armando Benedetti (Senador)
Rubén Darío Rodríguez Góngora (Cámara)
Gerardo Tamayo Tamayo (Cámara)
Felipe Fabián Orozco Vivas (Cámara)
Eduardo Agatón Diazgranados (Cámara)
Miguel De Jesús Arenas Prada (Cámara)
Ángel Custodio Cabrera (Cámara)
Pedrito Tomas Pereira (Cámara)
Jaime Cervantes Valero (Cámara)
Héctor Javier Vergara (Cámara)
Issa Eljadue Gutiérrez (Cámara)
Mónica Del Carmen Anaya (Cámara)
Dilian Francisca Toro (Senadora)
Plinio Edilberto Olano Becerra (Senador)
Manuel Enrique Rosero (Senador)
Piedad Zuccardi (Senadora)
Juan Carlos Vélez Uribe (Senador)
Carlos Roberto Ferro Solanilla (Senador)
Jorge Aurelio Iragorri Hormaza (Senador)
José David Name (Senador)
Libardo Enrique García (Cámara)
Óscar Mauricio Lizcano Arango (Senador)
Luis Enrique Dussán López (Cámara)
Roy Barreras Montealegre (Senador)
Fuad Emilio Rapag (Senador)
Juan Lozano Ramírez (Senador)
Victoria Eugenia Vargas (Cámara)
Eugenio Prieto Soto (Senador)
Eduardo José Castañeda (Cámara)
Bernardo Miguel Elías Vidal (Senador)
Eduardo Merlano Morales (Senador)
Nicolás Antonio Jiménez Paternina (Cámara)
Oscar De Jesús Marín (Cámara)
Hernando Cárdenas Cardoso (Cámara)
Rafael Romero Piñeros (Cámara)
José Ignacio Bermúdez Sánchez (Cámara)
Jaime Alonso Vásquez Bustamante (Cámara)
Simón Gaviria Muñoz (Cámara)

Por parapolítica:

Senado:
Musa Besaile Fayad
Manuel Guillermo Mora Jaramillo
Eduardo Enríquez Maya
Myriam Alicia Paredes Aguirre
Armando Bennedetti
Dilian Francisca Toro
Carlos Emiro Barriga Peñaranda
Daira Galvis
Óscar Mauricio Lizcano
Héctor Julio Alfonso López
Rodrigo Villalba Mosquera
Olga Suárez Mira
Juan Córdoba Suarez
Félix José Valera
Jorge Eduardo Londoño
Nora María García Burgos
Martín Emilio Morales
Juan Manuel Corzo

Cámara
Guillermo Rivera Flórez
Pedro Muvdi Aranguerna
Jaime Armando Yepes Martínez
Fernando de la Peña Márquez
José Ignacio Mesa Betancur
Álvaro Pacheco Álvarez
Carlos Escobar Córdoba
Jaime Cervantes Valero
Roberto José Herrera
Diego Patiño Amariles
Jaime Armando Yepes
Carlos Enrique Ávila
José Ignacio Bermúdez
Didier Alberto Tavera
Manuel Antonio Carebilla
Víctor Hugo Moreno
Juan Manuel Campo Eljach
Eduardo Agaton Diazgranados Abadía

Barranquilla. Importancia Comercial de las Calles

Pieza de la Exposición Fotográfica Las Calles de
Mi Vieja Barranquilla.

 

 

 

 

 

 

 

Miércoles, 13 de junio de 2012

Importancia Comercial de las Calles de Mi Vieja Barranquilla


El escenario de los Miércoles de Bicentenario abierto por el Museo de Arte Moderno de Barranquilla y la Consejería para el Bicententario es un espacio de reflexión sobre lo que ha significado para la Ciudad ser Abierta al Mundo. Hoy, miércoles 13 de Junio, Adriano Guerra, director del Archivo Histórico del Atlántico hará un recorrido por el inicio del proceso comercial incipiente de la ciudad con la conferencia "Las Calles de Mi Vieja Barranquilla" desde las 6 de la tarde. 

Desde sus arterias acuáticas como los caños hasta sus polvorientas calles, marcaron el inicio de la actividad comercial donde las personas negociaban y trasportaban cualquier producto. En los orígenes de Barranquilla, muchas de sus calles fueron convertidas en verdaderas “ferias” de compra y venta de todos los géneros de los pueblos agrícolas y pesqueros del Río Magdalena, y de aquellos que llegaban desde las sabanas y diversos lugares de la geografía del Caribe.

Lo anterior convirtió a Barranquilla en un centro comercial indispensable. Las casas comerciales jugaron en este sentido un papel determinante para el progreso y el dinamismo. Mercancías al hombro, a lomo de mula, en carreras, carruajes, carros, camiones marcaron esta historia. Pero sus calles no han sido las mismas siempre.
Pieza de la Exposición Fotográfica Las Calles de
Mi Vieja Barranquilla.

Aquellas que en épocas pasadas fueron dignas anfitrionas de los más elegantes palacios residenciales y sedes de destacadas instituciones, han perdido su esplendor, entrando en decadencia y siento sólo un reflejo a través de las fachadas destruidas de un tiempo mejor. No obstante, muchas de estas calles olvidadas durante décadas siguen representando el auge y esplendor de la Barranquilla actual. Es el caso del Paseo Bolívar, al cual estará dirigida nuestra conferencia.

Miércoles de Bicentenario es una cita de todos los segundos miércoles de cada mes desde las 6 de la tarde. Será una jornada en el Museo de Arte Moderno de Barranquilla bajo la orientación de especialistas e investigadores de la importancia y perfil de La Puerta de Oro de Colombia para Colombia y el mundo.
 

martes, 12 de junio de 2012

La patrona del mal, por Antonio Caballero


La patrona del mal
Por Antonio Caballero

Y es que Pablo Escobar, como se ha dicho de Hitler, ganó su guerra después de muerto. Porque la Colombia corrompida y criminal es la que se está imponiendo.
“Televisión educativa”, titula el caricaturista Matador, en El Tiempo, un chiste que ilustra la serie de televisión sobre Pablo Escobar, El patrón del mal, presentada por el Canal Caracol todas las noches. El dibujo muestra a un niño disfrazado con peluca y bigotes y pistola que le dice a su padre estupefacto: "Soy Pablo Escobar". Y lo terrible es que el chiste de Matador va en serio: muchos millares de niños (y niñas) de Colombia quieren ser, cuando grandes, como el Pablo Escobar que pinta la serie: un héroe fuerte y valeroso, inteligente y astuto, rico y poderoso, digno de admiración y emulación hasta en sus crímenes y en sus trampas, o justamente por ellos.

No es de extrañar que la serie tenga el rating más alto de la historia de la televisión colombiana, a pesar de que compite, desde la semificción, con sustanciosos crímenes de verdad-verdad: la traición de que se acusa a Sigifredo en el Valle, el presunto asesinato del caño de la 93, el empalamiento del Parque Nacional, sin contar asaltos guerrilleros, ejecuciones sumarias, bombardeos, falsos positivos, secuestros. Nuestra televisión es una mina de sangre.

El estreno de la serie fue anunciado por una campaña publicitaria sin precedentes y presentado en una ceremonia a la cual acudió lo más granado de la sociedad -políticos, empresarios, ministros, periodistas, millonarios, artistas, damas de sociedad- encabezado por varios de los hijos de las víctimas del bandido difunto. Y tan arriba va el rating, o sea, el número de espectadores que siguen la serie día a día (entre los cuales me incluyo), que habiendo sido prevista para 60 capítulos de una hora Caracol ha decidido transmitirla más bien en 120 de media hora, para que en la otra media quepa la avalancha de anuncios publicitarios de empresas de toda índole que quieren aprovechar la popularidad del capo mafioso: farmacéuticas, cementeras, bancos, grandes tiendas, telefónicas, cines, empresas públicas distritales. Y el gobierno nacional, que es de todos modos el principal puntal publicitario de todos los medios audiovisuales o escritos. Al gobierno no le tiembla la mano para poner a remolque del más despiadado asesino de nuestra historia a los niños (y las niñas) que piden amor y cuidados y a las señoritas que fingen atrapar en el aire la urna de la transparencia. Es impresionante.

La serie lo merece, sin duda, pues es una magnífica producción televisiva. El guión, los libretos, la ambientación, la dirección, la actuación de todos los participantes. Los mejores son los más malos: Escobar, su mamá. Y el espléndido conjunto es, en suma, un canto a la mayor gloria póstuma de un bandido.

Sin embargo los productores de la serie y padres de la idea, Juana Uribe y Camilo Cano, habían dicho que su propósito era contar la historia desde el lado de las víctimas. Y ellos mismos lo son: sobrina la una de Luis Carlos Galán, e hijo el otro de Guillermo Cano, asesinados ambos por orden de Escobar. Pero por muy víctimas que hayan sido, su producción televisiva es, repito, un canto al triunfo de un criminal, que es ya, por otra parte, un personaje casi mitológico, venerado como un santo en las comunas y los barrios populares de Medellín, desde donde se hacen peregrinaciones para orar y poner flores en su tumba. La cual es también escala habitual en los circuitos para extranjeros que organizan las agencias de turismo, pues no en balde se trata del colombiano más famoso en el mundo: más que Rafael Puyana y que Radamel Falcao y que César Rincón y que Fernando Botero, y solo comparable a Gabriel García Márquez -quien, por cierto, le dedicó a una de sus fechorías un libro entero: Noticia de un secuestro-.

Y es que Pablo Escobar, como se ha dicho de Adolf Hitler, ganó su guerra después de muerto.
La ganó porque la Colombia corrompida y criminal de la que fue pionero, adoradora del dinero rápido a cualquier precio y olvidada de toda moral y todo escrúpulo, es la que se está imponiendo. Escobar murió a tiros (como sus víctimas). Pero tras su muerte el narcotráfico terminó por penetrar e inficionar todo: el campo y la ciudad, la guerrilla y el Estado, la banca, la política: ya no es Pablo Escobar el único narcoparlamentario. La televisión: lo estamos viendo. La lengua: media Colombia habla hoy la lengua de la mafia, mitad de sicario paisa, mitad de traqueto valluno: "¡Hágale!", "¡Sí o sí?". Y el ejemplo va calando, en la llamada 'colombianización' -o sea, escobarización- de México, de América Central, de la Argentina, del pacífico Uruguay, del Brasil. Porque a todo esto, y pese a la idolización del difunto Pablo Escobar, no hay que olvidar que él no fue sino una encarnación pasajera del mal: no el patrón. La patrona es la droga. O, más exactamente, la prohibición de la droga, que la convierte en un valiosísimo producto de primerísima necesidad: en un exquisito bocado de criminal, en el sentido en que se habla de un 'bocado de cardenal'.

No me cansaré de repetirlo.