jueves, 19 de enero de 2012

Aeropuertos del Caribe S.A. Composición accionaria

No hay un cronograma claro sobre el TLC con EU, Camilo Reyes

Todavía no hay un cronograma claro para implementar el TLC con EE.UU.

Bogotá Camilo Reyes, presidente de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham), habló con LR sobre los retos para la implementación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que se estima demore un año. Por ahora, no parece visible un cronograma claro de implementación de este acuerdo.

¿En qué va el cronograma de implementación del TLC?Hay muy poca novedad sobre el cronograma de implementación.

Lo que nosotros vemos es que hay una serie de decisiones sobre tratados, leyes, decretos y normas que se tienen que adoptar para que se vaya dando cumplimiento a los artículos y compromisos para que entre el vigor el TLC.

¿Cómo vamos en la reglamentación?Hay aproximadamente 69 compromisos y de ellos 23 requieren de leyes; ello no quiere decir que haya que tramitar 23 leyes porque puede haber algunos de ellos que representen unidad de materia. Hay seis leyes que ya fueron expedidas, tres están en trámite y tres por presentar.
Tenemos conocimiento de que 16 de esos compromisos se puede implementar por decretos o actos administrativos. Sabemos además que el gobierno, teniendo esas cifras aproximadas, está trabajando intensamente.
¿Cuáles son los avances en propiedad intelectual?El TLC incluye la aprobación y entrada en vigor del tratado de Budapest (depósito de microorganismos), que fue aprobado en cuarto debate del Congreso y debe estar en etapa de aprobación en la Corte Constitucional. Por otra parte está el Convenio de UPOV, que fue presentado el 1 diciembre de 2011. Aunque esta es la información que tenemos sobre ellos, puede haber más avance.

¿Cómo se vislumbra el panorama para el sector agrícola?Han sido muchas y muy claras las explicaciones de Minagricultura. Lo cierto es que aunque hay sectores que se van a ver afectados, hay algunos que tiene protección por contingentes o los plazos de desgravación. Se procuró que los sectores más sensibles tuvieran un periodo de gracia para acondicionarse y ser competitivos. Es el caso del arroz y la industria avícola.

¿Cómo se percibe la nueva ley de inocuidad estadounidense?Esperamos que los mecanismos que creó el TLC para garantizar el acceso al mercado nos sirva para superar los obstáculos puestos por la ley de inocuidad. Aún hay trabajo por hacer.

¿Qué empresas estadounidenses están llegando al país?La Cámara ha contribuido que lleguen a Colombia misiones de empresas americanas interesadas en hacer negocios. Las informaciones del Dane indican que la Inversión Extranjera Directa (IED) llegó a US$15.000 millones. Esa IED tienen un porcentaje importante de capital estadounidense. Sin duda alguna, han llegado compañías del sector extractivo donde se observa un mayor incremento. El interés en la agroindustria también es claro, y ahí hay potencial.
¿Cómo observan la seguridad del país como factor para atraer inversión?La recuperación en seguridad del país ha sido tan contundente que no veo que se tenga que afectar la IED, por ahora.
Lácteos, frutas y hortalizas deben aplicar inocuidadProductos lácteos, de la pesca, frutas y hortalizas deben cumplir con la ley de inocuidad estadounidense para ser competitivos en Estados Unidos. Según afirma Andrés Espinosa, CEO de inver10, con esta ley "se parte del producto primario de la granja hasta el que llega a la mesa", por lo que agregó que el ICA e Invima deben establecer unos controles sanitarios acordes a las exigencias inernacionales.

Natalia Cubillos
ncubillos@larepublica.com.co

Lucho Gómez, ¿una muerte evitable?, por El Universal

Las autoridades de Bolívar y especialmente de Cartagena, deberían tener en cuenta este editorial del periódico El Universal.
Se refiere a la muerte del amigo Luis Alberto Gómez Araujo, que por nuestro hemos destacado, porque fue un ciudadano especial.
Lo que le ocurrió al doctor Gómez, le puedo suceder a otro mortal. Pero podríamos evitarlo, si tenemos cuidado…

luisemilioradaconrado
Cartagena  Editorial
El Universal
Lucho Gómez, ¿una muerte evitable?
Publicado el 15 Enero 2012

El jueves 5 de enero en la tarde, el barranquillero de 57 años, Luis Alberto “Lucho” Gómez, un prestigioso abogado y profesor de la Universidad del Norte, se bañaba en las playas de La Boquilla, detrás del edificio Morros Vitri.

Gómez entró al mar junto con su hijo y su yerno sin abandonar la zona llana, cuando una ola los sorprendió a los tres y los arrastró desde la parte trasera del Morros Vitri, donde se alojaban, hasta la altura del Hotel Sonesta, pero esta vez quedaron en aguas profundas. Un pescador fue al rescate del trío en su bote. El yerno y el hijo de Lucho Gómez se aferraron a la borda, y el padre al hijo, pero Lucho se cansó, se soltó y terminó ahogado.

Medicina legal dictaminó que murió por cerrársele la glotis –la parte más estrecha de la laringe- quizá a causa de los nervios por ver el peligro de su hijo y de su yerno, como creen sus allegados.

Los Gómez estuvieron de vacaciones en La Boquilla desde el 28 de diciembre hasta el 5 de enero, el día del accidente. La única bandera roja señalando la prohibición de entrar al mar la vieron en la playa de Las Américas cualquier día. En ninguna otra área frecuentada por ellos hubo ninguna bandera de peligro. Tampoco vieron un solo salvavidas, salvo en la playa del hotel ya mencionado.

Según reporte del comandante del Cuerpo de Bomberos de Cartagena, Joel Barrios Zúñiga, los salvavidas realizaron “56 salvamentos exitosos entre el 30 de diciembre de 2011 y el 5 de enero de este año. Ocho de estos rescates se hicieron en las playas del corregimiento de La Boquilla”, presumiblemente en las del pueblo.

Una vez ocurrido el accidente, tampoco encontraron un paramédico en las playas ni mucho menos una ambulancia para llevarlo a un hospital, porque el puesto de salud de La Boquilla, donde estuvieron –según nuestra fuente- tampoco había quien le practicara una traqueotomía, que quizá hubiera superado el cierre de la glotis y le hubiera podido salvar la vida, como también hubiera sido posible si hubiera un equipo de reanimación en la playa y una ambulancia a la mano para llevarlo a un hospital.

En resumen, Lucho Gómez no se ahogó por imprudente, sino porque no hubo quien pusiera una señal en la playa indicando peligro ese día; porque no hubo un salvavidas que lo rescatara; ni paramédicos que lo reanimaran; ni quien hiciera una traqueotomía en el puesto de salud de La Boquilla; ni ambulancia para llevarlo a un hospital.

Es poco probable que los nativos de La Boquilla, quienes conocen bien su mar, se metan a él cuando es peligroso hacerlo, pero los accidentes como el de Lucho Gómez se multiplicarán si el Distrito y los propietarios de los muchos hoteles y apartamentos no toman cartas en el asunto cuanto antes. Las playas de la ciudad no pueden estar desguarnecidas, ni nadie pensar en turismo, sin subsanar todas las falencias antes anotadas.