Se unen la Cámara de Comercio Colombo Americana en Colombia, con sede en la ciudad de Barranquilla y Trabajando.com.
Los dirigentes de las dos entidades: Vicky Ibánez y Elkin Molina, firmando el convenio.
LuisEmilioRadaC
Cámara Colombo Americana y Trabajando.com en alianza
Vicky Ibáñez, Directora Ejecutiva de la Amcham Barranquilla y Elkin Molina, Gerente de Alianzas Estratégicas y Comunicaciones del Trabajando.comCon el fin de reclutar el mejor capital humano para las empresas y mejorar el acceso al mercado laboral de las personas que buscan trabajo, la Cámara de Comercio
Colombo Americana en Colombia, sede Barranquilla, creó, en alianza con Trabajando.com, una moderna herramienta virtual de gestión de personal.
A través de este nuevo portal, las empresas asociadas a la Cámara podrán publicar sin ningún costo sus ofertas laborales y acceder a una variedad de perfiles, lo que les permitirá mejorar la búsqueda y gestión de candidatos, de una manera más eficiente y eficaz. Así mismo, para inscribirse a las oportunidades laborales que las empresas ofrecen, las personas sólo deben ingresar al portal, registrar su hoja de vida y postularse a las vacantes que más se adecúen a su perfil, sin ningún costo.
“Con este nuevo servicio que ofrece AmCham Barranquilla, buscamos contribuir con el empleo en la región, sirviendo de puente entre las empresas y las personas que buscan empleo, facilitándoles a las organizaciones la búsqueda de candidatos y a las personas el acceso a nuevas ofertas de trabajo”, afirma Vicky Ibáñez, directora ejecutiva de la entidad.
Esta herramienta hace parte de la Comunidad Laboral de Trabajando.com, una red conformada por más de 180 portales de trabajo interconectados en línea, lo que permite que las ofertas laborales que se publiquen en cada portal se visualicen en los otros portales. “De esta manera, las empresas pueden encontrar más hojas de vida provenientes de diferente instituciones como Universidades, cámaras de comercio, medios de comunicación, entre otros, y las personas tener acceso a más vacantes publicadas por empresas de todo el país”, señala Elkin Molina, gerente de Alianzas Estratégicas y Comunicaciones” de Trabajando.com Colombia.
Para acceder a este nuevo servicio, los interesados pueden ingresar a través del portal Web de la Cámara Colombo Americana en Colombia, sede Barranquilla: http://www.amchambaq.com/
jueves, 10 de noviembre de 2011
Alejandro Ángel, cuota Caribe en XV Salón Autor Audiovisual

En Barranquilla, Colombia
Alejandro Ángel, cuota Caribe en XV Salón Autor Audiovisual
Durante el XV Salón del Autor Audiovisual que se realizará en la Cinemateca del Caribe del 16 al 23 de noviembre, este barranquillero con alma de samario estrenará su cortometraje Habitantes de Babel, un documental que reúne la historia y el proceso de tres inmigrantes colombianos en Barcelona desde 2008 hasta 2011.
Alejandro Ángel es periodista de la Universidad del Norte, Máster en Realización Audiovisual de la Universidad Complutense de Madrid y Candidato a Doctor en Comunicación Audiovisual y Publicidad por la Universidad Autónoma de Barcelona. Ha enfocado su producción audiovisual hacia los nuevos medios digitales. Lo seducen las narrativas surgidas por el cambio tecnológico y lo inquietan los diferentes usos que se le está dando al video en la web.
Alejandro ha participado en diferentes colectivos de video online en España y Colombia, entre ellos Vimoz, CienOjos, Vlog Internacional y Vlogombia. Durante 2010, fue uno de los impulsadores de la iniciativa de diario filmado Proyecto 365 y este año dirigió el Primer Festival Audiovisual Creative Commons en Barranquilla.
Actualmente es el Director del Canal Universitario de la Universidad del Norte, Uni5 TV y se desempeña en la misma institución como docente en el área audiovisual del departamento de Comunicación Social.
Habitantes de Babel, en palabras de mismo director, “es una historia sin puntos de giro espectaculares ni mayores artificios, una sencilla mirada del proceso de inmigración de 3 personas”. Un documental que no pretende contar triunfos magnificados, ni pérdidas exageradas, sino simples historias de vida.
El hilo conductor de Habitantes de Babel es tejido por las vivencias, los sentimientos, los problemas, las alegrías y los recuerdos de: Erika, Periodista, 31 años, casada, sin hijos. Oscar, Ingeniero, 34 años, casado, un hijo. Giselle, Profesora de música, 49 años, casada, sin hijos. Colombianos que relatan lo que significa ser inmigrantes en la gran Babel, en la gran Barcelona.
De los protagonistas se conoce que uno se mantiene en la ciudad inicial a donde migró, otra ha cambiado de ciudad pero sigue siendo inmigrante en un país ajeno y la tercera ha vuelto a su país original. No pueden perderse la invitación que nos hace Ángel a conocer los vaivenes de estas tres historias que dan cuenta de un interesante proceso llamado inmigración.
Ficha Técnica Habitantes de Babel
Dirección y producción: Alejandro Ángel. Producción Ejecutiva: Armadillo Media, Audiovisuales & Medios Digitales. Producción de Campo: Yelinca Saldeño. Montaje y Finalización: David Lombana. Apoyo producción Barcelona 2011: Iliana Ferrer, Alfredo Cohen. Música: Giselle Chaparro, David Lombana. Duración: 34 min. Cortometraje documental, Año: 2011
Bicentenario de la Independencia de Cartagena
El Heraldo. Editorial
09 de Noviembre de 2011
“En el nombre de Dios Todopoderoso, Autor de la Naturaleza, nosotros, los
representantes del buen pueblo de la Provincia de Cartagena de Indias,
concretados en Junta plena, con asistencia de todos los Tribunales de esta
ciudad, a efecto de entrar en el pleno goce de nuestros justos e
imprescriptibles derechos (…)
“(…) declaramos solemnemente a la faz de todo el mundo que la Provincia de Cartagena de Indias es desde hoy de hecho y por derecho Estado libre, soberano e independiente; que se halla absuelta de toda sumisión, vasallaje, obediencia, y de todo otro vínculo de cualquier clase y naturaleza que fuese, que anteriormente la ligase con la corona y gobiernos de España, y que, como tal Estado libre y absolutamente independiente, puede hacer todo lo que hacen y pueden hacer las naciones libres e independientes.
“Y para mayor firmeza y validez de esta nuestra declaración empeñamos solemnemente nuestras vidas y haciendas, jurando derramar hasta la última gota de nuestra sangre antes que faltar a tan sagrado comprometimiento”.
Así dice el Acta de la Independencia de Cartagena firmada el 11 de noviembre de 1811 en el Salón Amarillo del Palacio de la Proclamación (hoy sede de la Gobernación de Bolívar), después que seguidores de los Gutiérrez de Piñeres, impulsados por Pedro Romero, conminaran a los miembros de la Junta Suprema de Gobierno a dar el paso fundamental.
Doscientos años después, que se cumplen mañana, y con solo una somera revisión a la historia de Cartagena, ¡qué tan cierta fue esa promesa de empeñar vidas y haciendas en cumplimiento del juramento!
Cartagena tiene bien ganado el título de Heroica por sus tribulaciones y sangre derramada, antes y después de la Independencia. Por lo que significó, por razones geográficas y políticas, en la historia de América. O, digámoslo sin ambages: por lo que significa y lo que es todavía. No ha resuelto sus problemas fundamentales, y su más reciente decisión política significa profundizar sus audacias en busca de destinos mejores, enviando el mensaje de todo o nada. Es lo que habitualmente hacen los pueblos decididos y frustrados.
Para conmemorar los hechos de 1811 se inició ayer la Semana Mayor del Bicentenario de la Independencia con un desfile multitudinario y alegre de estudiantes, donde la alcaldesa Judith Pinedo, dijo, bien inspirada, que si hace 200 años la lucha fue por la igualdad, hoy tiene que seguir siéndolo por la dignidad, de manera que los cartageneros vivan bien en todos los puntos de la ciudad.
Fue tan cruel lo vivido a partir de 1811 que Cartagena terminó literalmente decapitada. Su élite, que había sido cantera para que Simón Bolívar formara con ellos gobiernos nacionales, incluyendo eficaces administradores de la hacienda pública y hombres de tropa, perdió poder y prestancia con el correr del tiempo por la ferocidad de la reconquista española, sumado a la pérdida de los privilegios que antes tuvo como metrópoli colonial en América.
Se redujo a la mitad su población, la ciudad fue presa de la pobreza y las enfermedades, y al final los historiadores han demostrado que perdió todo el siglo XIX como fortaleza económica y política. En ello tuvo una gran contribución el centralismo que se apoderó de Colombia, justamente en competencia con Cartagena.
Es deber de los caribeños conocer su historia porque durante varios siglos fue el eje político, cultural y económico de la Región. Pero también por lo que esa ciudad significa hoy. En el siglo XX comenzó su recuperación, y se ha convertido en referente internacional de muchas cosas buenas: tiene tesoros arquitectónicos que la humanidad ordenó que se protejan, tiene mar y playas, teatros o escenarios de cultura, recintos para convenciones, bulle con frenesí la investigación social, y sus expresiones culturales y folclóricas han sido recuperadas con paciencia y sabiduría. La gente de Cartagena es, en su mayoría, maravillosa.
La ciudad conmemora el bicentenario de su independencia sin resolver totalmente la contaminación de sus aguas interiores, que generan secuelas graves por enfermedades en su población más pobre, y ha sido receptora de desplazados por la violencia o las inundaciones de las zonas rurales próximas, lo cual aumenta los niveles de pobreza y desigualdad, así como las demandas de un estado que ha sido secularmente ineficaz. A esto se agregan conflictos interraciales de vieja data, que la volvieron excluyente. De ahí que el desafío que sus más esclarecidos dirigentes sugieren apostarle a la inclusión social.
Tiene lógica, así vistas las cosas, el que su Alcaldesa proclame como objetivo la dignidad humana.
El Acta de Independencia de Cartagena de 1811, segunda provincia en América que declaró su autonomía absoluta frente a España, después de Caracas, contiene referencias necesarias de las vejaciones que sufrieron los cartageneros en casi 300 años de vida colonial, y quienes hoy residen en ella tienen igualmente motivos para quejarse u ofrecer vida y fortuna para cambiar el destino.
Mucho ha cambiado el mundo y las realidades concretas de los cartageneros en estos 478 años (fue fundada el 20 de enero de 1533 como “mero lugar de asentamiento”, y definitivamente, el 1º de junio de ese año) pero es ciudad que tiene gente buena y laboriosa que la defiende, la quiere y trabaja por ella.
Lo van a lograr. El ejemplo de sus mártires está allí vigente en el imaginario. De ahí los esfuerzos para vincular a los niños y los jóvenes en el destino de la ciudad. Que se sepa que en el Caribe les queremos. Por eso, ¡brindemos por Cartagena!
09 de Noviembre de 2011
En el Bicentenario de la Independencia de Cartagena
“(…) declaramos solemnemente a la faz de todo el mundo que la Provincia de Cartagena de Indias es desde hoy de hecho y por derecho Estado libre, soberano e independiente; que se halla absuelta de toda sumisión, vasallaje, obediencia, y de todo otro vínculo de cualquier clase y naturaleza que fuese, que anteriormente la ligase con la corona y gobiernos de España, y que, como tal Estado libre y absolutamente independiente, puede hacer todo lo que hacen y pueden hacer las naciones libres e independientes.
“Y para mayor firmeza y validez de esta nuestra declaración empeñamos solemnemente nuestras vidas y haciendas, jurando derramar hasta la última gota de nuestra sangre antes que faltar a tan sagrado comprometimiento”.
Así dice el Acta de la Independencia de Cartagena firmada el 11 de noviembre de 1811 en el Salón Amarillo del Palacio de la Proclamación (hoy sede de la Gobernación de Bolívar), después que seguidores de los Gutiérrez de Piñeres, impulsados por Pedro Romero, conminaran a los miembros de la Junta Suprema de Gobierno a dar el paso fundamental.
Doscientos años después, que se cumplen mañana, y con solo una somera revisión a la historia de Cartagena, ¡qué tan cierta fue esa promesa de empeñar vidas y haciendas en cumplimiento del juramento!
Cartagena tiene bien ganado el título de Heroica por sus tribulaciones y sangre derramada, antes y después de la Independencia. Por lo que significó, por razones geográficas y políticas, en la historia de América. O, digámoslo sin ambages: por lo que significa y lo que es todavía. No ha resuelto sus problemas fundamentales, y su más reciente decisión política significa profundizar sus audacias en busca de destinos mejores, enviando el mensaje de todo o nada. Es lo que habitualmente hacen los pueblos decididos y frustrados.
Para conmemorar los hechos de 1811 se inició ayer la Semana Mayor del Bicentenario de la Independencia con un desfile multitudinario y alegre de estudiantes, donde la alcaldesa Judith Pinedo, dijo, bien inspirada, que si hace 200 años la lucha fue por la igualdad, hoy tiene que seguir siéndolo por la dignidad, de manera que los cartageneros vivan bien en todos los puntos de la ciudad.
Fue tan cruel lo vivido a partir de 1811 que Cartagena terminó literalmente decapitada. Su élite, que había sido cantera para que Simón Bolívar formara con ellos gobiernos nacionales, incluyendo eficaces administradores de la hacienda pública y hombres de tropa, perdió poder y prestancia con el correr del tiempo por la ferocidad de la reconquista española, sumado a la pérdida de los privilegios que antes tuvo como metrópoli colonial en América.
Se redujo a la mitad su población, la ciudad fue presa de la pobreza y las enfermedades, y al final los historiadores han demostrado que perdió todo el siglo XIX como fortaleza económica y política. En ello tuvo una gran contribución el centralismo que se apoderó de Colombia, justamente en competencia con Cartagena.
Es deber de los caribeños conocer su historia porque durante varios siglos fue el eje político, cultural y económico de la Región. Pero también por lo que esa ciudad significa hoy. En el siglo XX comenzó su recuperación, y se ha convertido en referente internacional de muchas cosas buenas: tiene tesoros arquitectónicos que la humanidad ordenó que se protejan, tiene mar y playas, teatros o escenarios de cultura, recintos para convenciones, bulle con frenesí la investigación social, y sus expresiones culturales y folclóricas han sido recuperadas con paciencia y sabiduría. La gente de Cartagena es, en su mayoría, maravillosa.
La ciudad conmemora el bicentenario de su independencia sin resolver totalmente la contaminación de sus aguas interiores, que generan secuelas graves por enfermedades en su población más pobre, y ha sido receptora de desplazados por la violencia o las inundaciones de las zonas rurales próximas, lo cual aumenta los niveles de pobreza y desigualdad, así como las demandas de un estado que ha sido secularmente ineficaz. A esto se agregan conflictos interraciales de vieja data, que la volvieron excluyente. De ahí que el desafío que sus más esclarecidos dirigentes sugieren apostarle a la inclusión social.
Tiene lógica, así vistas las cosas, el que su Alcaldesa proclame como objetivo la dignidad humana.
El Acta de Independencia de Cartagena de 1811, segunda provincia en América que declaró su autonomía absoluta frente a España, después de Caracas, contiene referencias necesarias de las vejaciones que sufrieron los cartageneros en casi 300 años de vida colonial, y quienes hoy residen en ella tienen igualmente motivos para quejarse u ofrecer vida y fortuna para cambiar el destino.
Mucho ha cambiado el mundo y las realidades concretas de los cartageneros en estos 478 años (fue fundada el 20 de enero de 1533 como “mero lugar de asentamiento”, y definitivamente, el 1º de junio de ese año) pero es ciudad que tiene gente buena y laboriosa que la defiende, la quiere y trabaja por ella.
Lo van a lograr. El ejemplo de sus mártires está allí vigente en el imaginario. De ahí los esfuerzos para vincular a los niños y los jóvenes en el destino de la ciudad. Que se sepa que en el Caribe les queremos. Por eso, ¡brindemos por Cartagena!
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