viernes, 17 de diciembre de 2010

¿Suspender los carnavales? Por Heriberto Fiorillo



¿Suspender los carnavales?
Por Heriberto Fiorillo


Suspender el Carnaval por la tragedia de las inundaciones ha de ser idea de un ‘cachaco’, de un extraño, de un alien, perfecto. Ese man no es de por aquí, porque el Carnaval es parte de nosotros y no podríamos desterrarlo de nosotros mismos. Ahora, imagínense un pueblo triste al que, para consolarlo, el gobernante le prohíbe reír. 

Hasta un cachaco inteligente rechazaría la idea de suspensión carnestoléndica por razones económicas. Son miles de familias las que dependen del Carnaval para subsistir buena parte del año. Suspenderlo agregaría más tragedia, respondería a la muerte con la muerte y resultaría paradójico, porque es el Carnaval el que suspende la realidad y no lo contrario. Y lo hace porque –en medio de las opresiones y las tragedias del diario vivir– el alma de la gente necesita respirar en libertad, reconstruir sus sueños, alimentar su potencialidad, renovarse. El Carnaval es demostración pública y unificadora de que podemos dejar de ser lo que somos y transformarnos.

El Carnaval es ficción y posee el eterno optimismo de Joselito: morir para nacer de nuevo. 
En carnavales el ser humano busca olvidar aquello que lo acosa en su cotidianidad, lo que imposibilita su libertad y su derecho a reinventarse. Prohibirlos no solo es decretar la permanencia física y mental de una vasta población en la tragedia sino negar a la misma su capacidad de distanciarse del sufrimiento, de consolarse, de soñar en compañía y de expresarse, porque si algo hay en el Carnaval es opinión pública.

Colombia es uno de los países más injustos y violentos del mundo y tiene, tal vez por eso mismo, el mayor número de fiestas. El dolor y las angustias buscan sus válvulas de escape, y la más grande entre nosotros es la del Carnaval.





Cómo ignorar la situación de tantos damnificados y de sus niños. Afectadas por el invierno, hoy o mañana, esas familias empezarán a soñar con reconstruir su hogar porque están vivos y crecen. Necesitan, claro, alimentación y vivienda, zapatos y ropa, pero también recuperar su sonrisa, entretenerse, alejarse de la tragedia, acercarse al Carnaval, ritual colectivo que cohesiona la tribu en una manera optimista de ser. El hombre es el único animal que ríe y que da risa, y los caribes solemos quizás reír más que nadie porque como nadie padecemos y tememos el dolor. Asumimos la muerte como parte de la vida y la sacamos a bailar en carnavales, donde nadie muere y, si muere, resucita.
***


Un respetable concejal proponía en estos días aplicar un impuesto al Carnaval y destinar esos recursos a los afectados por el invierno. Desde aquí proponemos pensar en grande y destinar un pequeño porcentaje, por ejemplo el 1,5% del impuesto de Industria y Comercio a nuestro patrimonio universal, el Carnaval de Barranquilla, y fortalecerlo como una fiesta popular que incluya como actores del mismo a los pobladores del Atlántico, afectados o no por el invierno.
Yo no sé mucho de esto, pero si nuestros carnavales son patrimonio universal, algo debería estar haciendo el mundo por nosotros. Y si somos, por lógica, patrimonio nacional, deberíamos también recibir recursos del Estado. Pero lo que sí nos toca es ser barranquilleros y, representados en nuestro alcalde, reconocer que el Carnaval es nuestro mayor patrimonio, honrar este principio como sagrado y aprobar el impuesto. De ese modo, nuestra fiesta popular podrá recuperar, estoy seguro, antes que nuestros ríos, su cauce verdadero.

El Carnaval continuará. Nadie quiere cancelarlo, al contrario




¿Qué tal nosotros sin el Carnaval?
Yo no me lo imagino.
Fui rumbero en su momento. Montamos algunos bailes de carnaval. Volvimos famoso uno muy chévere, “A Pleno sol”.
Lo vamos a revivir el otro año, para recordar y encontrarnos con los amigos de la época. Vendrá gente de otros países y estoy seguro que nos gozaremos la rumba, si Dios lo permite.
Ahora, por las edades nuestras y por las labores en que estamos embarcados, no podemos estar metidos en el rollo, pero eso no quiere decir que no apoyemos la fiesta, porque es la fiesta cultural más grande e importante de Colombia.

Y además, genera innumerables puestos de trabajo y muchos ingresos para los barranquilleros. Alegría para los extranjeros y nos saca de la tristeza en la que estamos sumergidos por la ola invernal.


Miren, el día que murió nuestro padre, Luis Emilio Rada Acosta, en medio de la tristeza que nos invadió, en la funeraria, mis hermanos y yo reíamos y uno de los amigos que llegó a solidarizarse con nosotros nos comentó: “se les murió el papá y ustedes están celebrando…”… algo así, dijo él y la respuesta fue: “Precisamente, lo estamos recordando porque nos dio mucho amor, confianza, protección y nos permitió que le “mamáramos gallo” como si fuera un amigo más… y eso no se nos olvidará nunca”.

La vida es esa. Son momentos… en cualquier instante se nos acabará y los demás continuarán. El mundo no parará, aunque nosotros nos vayamos.
Lo que está ocurriendo en Colombia, en el Sur del Departamento del Atlántico. Lo que sucedió en Europa en la primera y en la segunda guerra. La desgracia del Eje Cafetero, en nuestro país. El desastre de Armero, también en Colombia. Lo cruel que fue la sociedad con los negros. La esclavitud. La injusticia rampante que debemos soportar. Los malos gobiernos… en fin, son episodios pasajeros… así que el CARNAVAL seguirá aquí y en cualquier parte del mundo.
Si le quieren cambiar el nombre y no ponerle carnaval de Barranquilla, sino otro, pueden hacerlo, pero el CARNAVAL SEGUIRÁ, porque en medio del dolor debemos levantarnos y animarnos…


Por eso la respuesta del pueblo es SABIA:
NO nos quiten la alegría.
El CARNAVAL de BARRANQUILLA seguirá y se mantendrá en medio del dolor de los damnificados.
Ellos mismos y estoy seguro que eso será así, se van a disfrazar en medio de la fiesta que se realizarán entre el 5 y el 8 de marzo de 2011.

Eso si, DEBEMOS ayudarlos para que su carga sea más liviana. Así que los indolentes deben “bajarse del bus”… y en vez de comprar 10 camisas, 8 pantalones, tres joyas y chupar tanto alcohol, regalen algún dinero para los colombianos que están sufriendo el embate de la ola invernal.

Y a los que se les ocurrió que se podía parar el CARNAVAL los invitamos que se enganchen la máscara y se dediquen a algo más productivo.

Un abrazo,
LuisEmilioRadaC
Pd: lo que dice la gente sensata…
No hay apoyo a la propuesta de cancelar el Carnaval

Tan pronto se conoció la noticia del lanzamiento oficial del Carnaval 2011, que se efectuó ayer, comenzaron a escucharse diferentes opiniones sobre la conveniencia de realizar o no la fiesta en medio del drama que viven miles de atlanticenses damnificados por el invierno.
A través de la cuenta en Twitter de EL HERALDO, algunos ciudadanos se mostraron en desacuerdo de celebrar el Carnaval ante las pérdidas que ha dejado la ola invernal.
“Es como si armáramos parranda en la casa cuando se muera nuestro hermano”, aseguró Johan Castro, usuario de la red social. “El carnaval es señal de alegría. ¿Se puede estar alegre con lo que esta sucediendo en el sur del Departamento?”, opinó también Jonathan Baldovino.

Otros usuarios reaccionaron diciendo que no puede pensarse en cancelar el Carnaval.
“Al no realizar algo tan importante como el Carnaval, el único mensaje que mandamos es que nos dejamos ganar de la tragedia”, respondió Hugo Valle a través de Twitter. “Aunque suene un poco cruel, la vida debe continuar. Si debe realizarse ya que afectaría la economía de otros”, afirmó Martha Cabrera.

Ante el debate que se ha generado en la ciudad, grupos económicos, representantes de entidades y otras autoridades han salido en total defensa del Carnaval. Ellos, al igual que los barranquilleros que apoyan la realización de las fiestas del dios Momo, consideran excesiva a inviable la propuesta de suspensión.


Carla Celia, directora de la Fundación Carnaval de Barranquilla, rechazó la idea de cancelación tildándola de “descabellada”.
“No debe ni siquiera pensarse en cancelarlo, pues no se puede sumar más pobreza a la tragedia”, aseguró la funcionaria, argumentando que el impacto económico del carnaval permite la generación de más de 20 mil empleos que se perderían durante los dos meses que se realizan las actividades.
Al mismo tiempo, aclaró que para 2011 el Carnaval usará el gran poder de convocatoria del que goza para crear mayores aportes a la ayuda de los damnificados.
La misma opinión expresó la presidenta del Comité Intergremial del Atlántico, Beatriz Vélez, quien consideró la idea “excesiva”. Vélez afirmó que suspender el Carnaval sería correr el riesgo de afectar la imagen de la fiesta no sólo frente al país, sino en el mundo.

Algunos actores del Carnaval también mostraron su descontento con la polémica y pidieron mesura a los ciudadanos. Édgar Blanco, uno de los gestores del Carnaval de la 44, fue más allá de otras declaraciones y afirmó que suspender la fiesta no aporta nada a la solución de los damnificados.
“Si se cancela el Carnaval entonces también deberíamos cancelar el próximo Mundial Sub-20, al que se le invertirán más de 50 mil millones de pesos. Es absurdo pensar que esa es la solución”, opinó.

El concejal Alfredo Varela, por su parte, pidió soluciones concretas que involucren a todos los que intervienen en el Carnaval. Varela propuso que para el próximo año se cree un impuesto a todos los eventos que destinen un porcentaje a la ayuda de los afectados por el invierno. “Que sea una propuesta seria, algo formal”.
Pese al debate el Carnaval sigue el curso trazado, haciendo un llamado a los barranquilleros para que recuerden el deber de solidaridad con el sur del Atlántico.


Campo de la Cruz con el "agua al cuello". Eso es en Colombia,,,

Nos acaba de llegar este material a las redes periodísticas.

Nos lo envía el colega Fabio Monroy.

Las fotos son de Jorge Andrés Ramirez o Jorge Andrés Morales Urdaneta, como lo conocemos.


Y son muy dicientes, como dice Fabio.


LuisEmilioRadaC

Pd:

 


[PeriodistasdelAtlantico] ARCA: Cuanta ironía...Campo de la Cruz con el "agua al cuello". Fotos.

http://by145w.bay145.mail.live.com/mail/clear.gif
10:30 a.m.

http://gfx2.hotmail.com/mail/uxp/w4/m4/pr014/is/invis.gif

Para Caribe En Red, Periodistas del Atlántico 

Colegas:
Las imágenes hablan por sí solas.
El aviso de "Bienvenidos a Campo de la Cruz" que se encuentra en toda la orilla de la Carretera Oriental (que es ó era la parte más alta del municipio) está bordeado por el agua.


Ni siquiera los perros pueden acercarse.
Bastante irónico el bendito mensaje, cual burla amarga de tamaña desgracia.  

Las otras fotos también dicen mucho. Se las envío para lo que estimen pertinente.
Ojalá se pueda recuperar el sur del departamento para bien de las familias damnificadas.
Que Así Sea. Dios y nosotros debemos poner de nuestra parte.





Fabio Miguel Monroy Martínez.
Oriundo de Campo de la Cruz. Atlántico.Celular 304-4150498.