jueves, 17 de noviembre de 2022

El dólar cerró a $5.022 en promedio, luego de un aumento de $99,42 frente a la TRM

El precio del dólar pasó por encima de los $5.000. 

Hoy, el barril de petróleo Brent, referencia para Colombia, caía 2,96% a US$90,11.

El WTI descendía 4,35% a US$81,87…

®luisemilioradaconrado

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El dólar cerró a $5.022 en promedio, luego de un aumento de $99,42 frente a la TRM

Este jueves, tras registrar una tendencia alcista, el dólar cerró a $5.022,12 en promedio, lo que significó un aumento de $99,42 frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente hoy, que se ubica en $4.922,70. 

Hoy, la divisa completa dos jornadas consecutivas de aumento, en medio de un temor general a nivel internacional porque se espera que la Fed siga subiendo las tasas de interés hasta verse convencidos de que la inflación retrocede.

El dollar index, que mide la divisa frente a una canasta de monedas fuertes, avanzó en la mañana 0,51% hasta 106,82 puntos y los bonos del Tesoro a dos años subían 1,0 punto base a 4,36%.

"No puedo dejar de subrayar que un solo reporte no hace una tendencia", dijo este miércoles el gobernador de la Fed, Christopher Waller, en relación al último IPC estadounidense mientras daba un discurso en Arizona. "Es demasiado temprano como para concluir que la inflación está disminuyendo sustancialmente", agregó. 

Durante la jornada en Colombia, la divisa tocó un máximo de $5.051 y un mínimo de $4.982,05. Se negociaron más de US$1.460,3 millones a través de 2.542 transacciones.

Expertos señalan que el anuncio del Gobierno de una nueva reforma tributaria habría impulsado la divisa por encima de los $5.000.

El barril de petróleo Brent, referencia para Colombia, caía 2,96% a US$90,11; mientras que el WTI descendía 4,35% a US$81,87.

El petróleo bajaba el jueves, presionado por el alivio de las tensiones geopolíticas y las preocupaciones sobre la demanda china, aunque los signos de una oferta más ajustada, incluyendo la reducción de los inventarios en Estados Unidos, le daban apoyo.

Polonia y la Otan dijeron el miércoles que un misil que se estrelló dentro del país miembro de la organización fue probablemente un disparo perdido de las defensas aéreas de Ucrania y no un ataque ruso, lo que alivió los temores de que la guerra entre Rusia y Ucrania se extienda.

martes, 15 de noviembre de 2022

Petro, Gaviria y la política universitaria Por JORGE SENIOR

Según dice Jorge Senior en este escrito, el presidente Gustavo Petro, le está fallando a los colombianos. Sobre todo, a los que deberían prepararse para enfrentar su futuro como seres humanos. 

Si no están preparados.

Si no tienes educación, tu futuro será incierto.

Vale la pena, leer, escuchar la voz de Senior, porque, tiene mucha razón.

®luisemilioradaconrado

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Petro, Gaviria y la política universitaria

Por JORGE SENIOR 

13 noviembre

En los balances de los 100 días de gobierno del presidente Gustavo Petro que pululan en las redes, la educación brilla por su ausencia.  En un gobierno de cambio que se plantea una serie de reformas esenciales sobre temas claves, la educación carece de un horizonte de transformación significativa. 

De hecho, ni siquiera se habla de reforma educativa y menos aún de “revolución educativa”, una pomposa expresión ya está desgastada por tanto manoseo en gobiernos locales y nacionales anteriores (los cuales jamás hicieron revolución alguna).

El ministro Alejandro Gaviria, una de las estrellas del gabinete por ser el único del equipo que fue precandidato presidencial, ahora pasa de bajo perfil y parece atornillado en la fría Bogotá, lejos de los territorios. El gran propósito programático de la educación en el gobierno Petro es la ampliación de cupos. Es decir, más de lo mismo, como si el problema educativo de Colombia fuese sólo de cantidad y no de calidad. Más aún, cabe presumir que una mayor masificación del sistema educativo conllevará un detrimento de la calidad, ya de por sí precaria.

Se dirá que ampliar cobertura es lo más democrático. Pero tal experiencia ya la hemos vivido y no produjo revolución alguna. Décadas atrás ser bachiller era algo extraordinario, reservado a una minoría, como nos lo recuerdan los vallenatos de Escalona. El bachillerato se masificó a costa de perder calidad: por ejemplo, con la implantación de la doble jornada (menos horas de estudio), metiendo más alumnos por curso y subiendo la razón numérica alumno / docente, desmejorando la formación de maestros. La democratización no sirvió para disminuir el desempleo sino para “cualificarlo” (valga la ironía).

Tampoco para mejorar la competitividad o construir ciudadanía. La primera porque el resto del mundo también avanzó y en mayor grado.

La segunda, porque ni antes ni después la formación básica y media ha sido educación para la democracia. A la postre, el resultado fue aumentar los años de estudio de los jóvenes adultos, generar un desempleo calificado, jerarquizar las instituciones educativas, ampliar el negocio de la educación y vaciar el bolsillo de las familias que ahora tenían que invertir más en la educación de los hijos para aspirar a la movilidad social.

La educación universitaria también se masificó, pues los bachilleres son su mercado, hasta el punto de alcanzar a Argentina que antes nos duplicaba. Hoy por hoy Colombia está mejor que Estados Unidos en la proporción entre población universitaria y población total, con la desventaja adicional para los gringos de que tienen muchos estudiantes extranjeros.

Entonces, ¿será que el problema colombiano es de cobertura? 

Sostengo que el problema verdaderamente crítico del sistema educativo colombiano en todos sus niveles es de calidad y contenido. Lo sé por experiencia propia como profesor, pero eso podría ser apenas anecdótico. El punto es que así lo muestran los indicadores, por ejemplo, las pruebas PISA, las pruebas Saber, las estadísticas sobre lectura y lectura crítica, entre otras.


Tenemos exceso de profesionales en ciertos campos y déficit en otros. La orientación profesional es pésima. En el afán de disminuir la deserción, se baja la exigencia y el rigor, se infantiliza y “pechicha” al estudiante. Nadie se extrañe si luego se caen los puentes y edificios, se mueren los pacientes, se funciona mal en muchos ámbitos de la economía. Y para todos esos problemas hay abogados dispuestos a “ayudar”. Que la pedagogía no es la solución, ya lo argumenté en otra columna.
 

Preocupa que el gobierno del cambio no muestre una política universitaria clara. Por ejemplo, se van a cumplir los 100 días sin que el presidente Petro haya designado sus delegados en los consejos superiores de las universidades públicas o en las privadas intervenidas (y no es el único ámbito: también en superintendencias, cámaras de comercio y otras instancias). El ministro Gaviria sí lo ha hecho en algunas, pero sin que ello incida hasta ahora en nada visible.

Los consejos superiores universitarios están constituidos por nueve integrantes. Presidente y ministro de Educación ponen dos y si se suman los tres estamentos (estudiantes, profesores y egresados), daría una mayoría necesaria para introducir cambios en las universidades públicas existentes. Debería ser una prioridad de gobierno, si es que tiene una política universitaria de cambio, incidir en las instancias que dirigen las universidades públicas. Eso es lo que llamo “buena politización” (con ideas) en contraposición a la “mala politización”, que es de tipo politiquero y que se basa en el apetito burocrático y presupuestal.

En la universidad del Atlántico, hoy convertida en botín charista, acabamos de ver en la semana que pasó esa ausencia de política universitaria del gobierno nacional y del Pacto Histórico (PH). 

En las elecciones estamentarias el charismo derrotó dos por uno al PH. Los estudiantes dieron el triunfo al PH, pero la absurda división de éste en los otros dos estamentos permitió el triunfo de la Casa Char, que mantiene así el dominio de una universidad que maneja un presupuesto superior a la mayoría de municipios del Atlántico. Fueron elecciones de maquinaria, muy al estilo politiquero tradicional, en medio de un desierto de ideas y programas. En ese terreno era lógico que ganara el Clan Char, expertos en ese juego. Sirva el ejemplo para que estas fallas no se repitan en otros departamentos.

Ante el vacío gubernamental de política universitaria no podemos quedarnos en la crítica negativa, sino aportar a su construcción con ideas que apunten a una transformación cualitativa profunda de la universidad pública, tras décadas de neoliberalismo rampante. Ese tiene que ser tema de una nueva columna, pero puedo adelantar lo siguiente: el foco del cambio debe estar en las facultades de Educación, pues de ellas depende la calidad de la educación básica y media. 

@jsenior2020

lunes, 14 de noviembre de 2022

ENTRE LA INSATISFACCIÓN Y LA INCERTIDUMBRE. Por Amylkar D. Acosta M

No hemos podido con el manejo del costo de la energía que pagan los usuarios del servicio de energía de la región Caribe.

Ni presidente, ministros, dirigentes y usuarios han logrado que cambie esa situación.

Como dice el exministro Amylkar Acosta, estamos “entre la insatisfacción y la incertidumbre”.

¿Hasta cuándo?

¿Hasta cuándo tendremos que aguantar ese irrespeto? 

®luisemilioradaconrado

@radareconomico1

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ENTRE LA INSATISFACCIÓN Y LA INCERTIDUMBRE 

Por Amylkar D. Acosta M 

Sigue latente la indignación de los usuarios del servicio de energía por el alza desmesurada que han tenido las tarifas de energía en los últimos meses, afectándoles el bolsillo y el poder adquisitivo. En primera instancia el Presidente Gustavo Petro, haciendo eco de la protesta ciudadana anunció medidas e incluso amenazó con intervenir la CREG, si ello era necesario para reducirlas. 

Siguiendo sus instrucciones, la Ministra de Minas y Energía Irene Vélez les hizo un llamado a los generadores y comercializadores de energía para que renegociaran sus contratos bilaterales con el fin de rebajar la tarifa en un rango entre el 4% y el 8%, objetivo este que se cumplió a medias, dejando insatisfechos a los usuarios porque al final la reducción de la tarifa fue irrisoria.

La propia Ministra reconoció que la rebaja no había ido más allá del 2.7%. este fue un verdadero parto de los montes.

Y no era para menos, pues dicha renegociación se circunscribió prácticamente a la revisión y cambio, que efectivamente se dio, del indexador aplicado a la tarifa, el Índice de precios al productor (IPP), que, como se recordará dio un salto desde el 4% en 2020 al 34%.

En efecto, acordaron que, en adelante, se utilizará como indexador en la fórmula tarifaria el menor valor que se registre entre el IPP y el Índice de precios al consumidor (IPC).

En vista de que este pequeño alivio, producto, de lo que llamó la Ministra un Pacto por la justicia tarifaria, no le movió la aguja a la factura que les llegó a los usuarios este mes de noviembre, cuando la expectativa era mayor, la Ministra anunció en su visita a Barranquilla, ante el requerimiento que le hicieron los usuarios y las autoridades regionales, vendrá “una segunda fase para que en términos regulatorios se puedan renegociar a final de año más de 900 contratos entre generadores y comercializadoras”.

Este anuncio ha causado desazón e incertidumbre entre estos, porque temen que el gobierno les meta mano a las tarifas y por esta vía se llegue a comprometer la suficiencia financiera de las empresas.

Analizando las causas y las consecuencias de las desmedidas alzas de las tarifas del servicio de energía, desfasadas con respecto a la tasa de inflación, que alcanzó el 12.2 % anual al corte del mes de octubre, la preocupación persiste porque no se avizora una solución de fondo s esta problemática en el corto plazo y ello angustia a los usuarios, tanto los regulados como los no regulados. Cabe advertir que el aumento pudo haber sido mayor de no aplicarse la llamada opción tarifaria, que es un truco que se inventaron para amortiguar el impacto del alza, parte de la cual se difiere su pago, de tal modo que el usuario, sin percatarse de ello, viene contrayendo una deuda con la empresa que le presta el servicio, sobre la cual además deberá pagar intereses, la cual acumula una cifra que supera ya los $4 billones. Y no hay que perder de vista que no hay plazo que no se venza ni deuda que no se pague.

El promedio de dichas alzas supera, en promedio, el 24% a nivel nacional, pero en la Región Caribe ha sido aún más exorbitante, superando el 40%, casi el doble de la del resto del país. De los 6 componentes de la tarifa (CU = G + T + D + C + R + PR), los que más han estado impactando el aumento de las tarifas, además de IPP, que ya se modificó, es el cargo por las restricciones (R). Lo que resulta inadmisible es que siendo que estas obedecen a atrasos en la ejecución de los proyectos de generación, como ha ocurrido con HIDROITUANGO o de transmisión ese sobrecosto tenga que asumirlo el usuario y no el responsable de dichos atrasos.

Por esto estamos demandando de la CREG que corrija esta inequidad y que las restricciones las pague quien las cause. Esto no es mucho pedir.

En el caso de la región Caribe, definitivamente lo que marca la diferencia, abismal por lo demás, entre el alza escandalosa de las tarifas a los usuarios de Air-e y Afinia, con respecto al resto de usuarios del país son las pérdidas reconocidas (PR), porque, a diferencia de los demás, en donde solo se cargan en la tarifa las pérdidas técnicas, en su caso se reconocen las que se denominan eufemísticamente no técnicas, que no son otra cosa en romance paladino que la energía que se roban, la que no se paga por parte de los morosos y las correspondientes a las instalaciones fraudulentas. 

La Ministra Vélez afirmó que “la región Caribe verá una mayor reducción en esas tarifas mientras seguimos trabajando en soluciones estructurales”. Ello está por verse, lo cierto es que mientras no se le encuentre solución a esta clavija que le están metiendo a los usuarios, ¡las tarifas no van a bajar!

La solución es estructural y pasa por cambios normativos y regulatorios que apenas se empiezan a discutir, que tienen que ver con la formación de los precios en el mercado mayorista, para darle a este, señales muchos más eficientes, en la operación y despacho de las plantas, los cuales hay que revisar y ajustar, lo mismo lo atinente a los servicios complementarios, ahora que las fuentes no convencionales de energía renovables (FNCER) se están integrando y acoplando a la matriz energética.

Cota, noviembre 12 de 2022

www.amylkaracosta.net