Aunque a los señores de la Creg, al
ministro de minas y a otros ciudadanos les parezca un juego tonto, la seguridad
de nuestras familias de la región Caribe está en juego.
Si ellos toman decisiones erróneas le
complicarán la vida a las empresas, a los empresarios, a los ciudadanos de esta
parte del país y de hecho al mismo gobierno, porque la Costa ENTERA se levantará
en una sola voz que reclamará, ahora sí, con firmeza, que desaparezca la
injusticia, la terquedad y la falta de respeto con una comunidad apacible y paciente,
pero que no permitirá abusos excesivos.
El editorial de El Heraldo y el Universal,
que se unieron para expresar su punto de vista fue titulado: “El gas, un
problema político”.
Para mí, un problema que debe solucionarse
YA.
¿Qué estará esperando el presidente Santos?
Este desgaste es inoficioso…
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
El gas, un
problema político
Editorial | 2015-11-29
Como expresión de su firme
compromiso con la Región Caribe, EL HERALDO y El Universal comparten un mismo
editorial ante la amenaza de que la crisis del gas lesione gravemente los
intereses de la economía, la industria, sus trabajadores y los consumidores
costeños.
En la Región Caribe hay un ambiente de
enorme inquietud por lo que pueda ocurrir mañana en torno al mercado del gas.
Por una parte, se vencen numerosos contratos a corto plazo, y la industria que
se disponga a comprar combustible se encontrará con unos precios inflados por
la presión de la demanda de las térmicas a causa del fenómeno de El Niño. A ese
escenario sombrío se suma la posibilidad de que las empresas no obtengan todo
el gas que necesitan para operar, debido al desabastecimiento de los pozos guajiros.
Por otra parte, mañana debe definirse la nueva fórmula de actualización anual
de los precios de los contratos a largo plazo, después de que toda la Costa, en
una exhibición de unidad pocas veces vista en su historia reciente, se rebelará
contra la indexación aprobada en 2013 por la Comisión de Regulación de Energía
y Gas (Creg).

Ambos asuntos son de la máxima
trascendencia para nuestra región, por el impacto que tienen tanto en la
capacidad de crecimiento económico y la competitividad de la Costa como en el
bolsillo de los consumidores. El riesgo no es retórico, es real. En Cartagena,
por ejemplo, muchas empresas temen que la situación las lleve al cierre o a
despidos de su personal.
El único remedio posible para evitar esta
crisis social y económica de gran envergadura que nos amenaza es que el
Gobierno intervenga ante unos proveedores que, para todo efecto práctico, son
monopólicos, en donde Ecopetrol, propiedad el Estado, es el dueño de este balón
injusto, mientras que el árbitro, que se percibe como inoperante e indiferente
con respecto a los problemas energéticos de la Costa Caribe, es la Creg.
Detrás de todos los intríngulis técnicos de
las tarifas del gas está la enorme inequidad política con respecto a nuestra
Región. Hay un tubo que lleva gas desde los yacimientos de La Guajira al
interior del país pero no hay otro que nos traiga el de Cusiana, y acá el gas
industrial cuesta 70% más que en Bogotá.
El gas de La Guajira se le exportó a
Venezuela durante 8 años por decisión del gobierno central y ahora que se nos
acaban esos pozos en el Caribe no podemos usar el de Cusiana porque no hay cómo
traerlo. El gas de La Guajira es nacional y se dispone de él como tal, pero el
de Cusiana es solo de los privilegiados colombianos andinos.
Dice Gustavo Bell en el prólogo del libro
La isla encallada, del académico y “caribista” Alberto Abello Vives que “(…)
siempre ha existido una manifiesta y reiterada falta de voluntad por parte del
Estado central de corregir el rezago que aún presenta la región Caribe en términos
de desarrollo y bienestar colectivo con respecto a las otras regiones de
Colombia”, y nos recuerda la inocuidad del Compromiso Caribe firmado el 2 de
noviembre de 2007 en Barranquilla, y del Voto Caribe, liderado por Eduardo
Verano de la Rosa, con más de 2,5 millones de votos el 10 de marzo de 2010.
Ambos son letra muerta.

Es cierto que la Región Caribe ha visto
aumentar la inversión social y en infraestructura en los gobiernos de Álvaro
Uribe y ahora de Juan Manuel Santos, pero estamos muy lejos de hacernos
respetar como la región indispensable que somos para Colombia. Mientras no
estemos convencidos de ello nosotros mismos, seguiremos siendo tan etéreos como
el gas que nos birlan los dueños andinos del poder central. Mañana será un día
clave para calibrar nuestras fuerzas.