JAMES WOLFENSHON: Uno de los buenos del Banco
Mundial.
Defendía los pobres.
Le apostó a controlar el sida.
Igual a fortalecer la educación y la salud.
James Wolfensohn dejó muchas huellas porque
era de los ciudadanos del mundo que no estaba de acuerdo con la corrupción.
Recordémoslo aquí en el RADAR.
RADAR,luisemilioradaconrado
@radareconomico1
James Wolfensohn, expresidente
del Banco Mundial luchó contra la corrupción
Como presidente del Banco Mundial, Wolfensohn
afirmaba machaconamente que el mundo no puede dividirse entre "los que
tienen" y "los que no tienen". La pobreza en cualquier lugar
significa pobreza en todas partes, y es necesario un crecimiento equitativo
para la estabilidad y la seguridad de todos. De hecho, ése es el verdadero
significado de la globalización.

Obsesión por la pobreza
Esa obsesión casi dolorosa por la pobreza por
parte de un hombre que se hizo rico en Wall Street es precisamente lo que
necesitaba la institución en aquellos años, según los expertos.
"Organizó la compleja misión del Banco
alrededor de un objetivo: la reducción de la pobreza", dijo Colin
Bradford, un ex economista jefe de la Agencia de Desarrollo Internacional de
Estados Unidos.
El Banco Mundial fue creado en 1944 para la
reconstrucción de Europa tras la II Guerra Mundial y durante su historia se ha
reinventado varias veces en busca de un espacio en el mundo.

Reducción de la deuda
Wolfensohn redujo el peso de los programas
para promover la reducción de la deuda y el combate a la inflación, explicó
Bradford. En su lugar dirigió el Banco a proyectos de salud y educación, entre
otros, que tienen un impacto directo en la vida de los pobres.
El presidente saliente del BM también capeó
la ola de protestas contra las organizaciones económicas internacionales que
tuvieron su mayor exponente en los disturbios durante la cumbre de la
Organización Mundial de Comercio (OMC) que se celebró en Seattle (EEUU) en
1999.
Wolfensohn "estableció una colaboración
real con la sociedad civil", señaló Barbara Stocking, la directora de la
organización humanitaria Oxfam en Gran Bretaña, tras una reunión en Washington
con Wolfowitz.

Menos elitismo
El banquero saliente hizo al BM menos
elitista: hasta su llegada era una organización que sólo hablaba con
presidentes y ministros, y que diseñaba programas desde su torre de marfil en
el centro de la capital estadounidense.
Una de las realidades que hacen fracasar
proyectos perfectamente planeados desde lejos es la corrupción. Con Wolfensohn
cambió la política "de mirar para otro lado" cuando los poderosos
roban, a juicio de John Williamson, del Instituto de Economía Internacional.
Paradójicamente, a veces la mayor oposición a
sus ideas vino no de fuera, sino del seno de la propia institución.
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