Qué bonito ha sido para mí, sentir que nunca he odiado a nadie.
Siempre cerca
al Señor y eso ha sido un privilegio que no tiene todo mundo.
Me he topado
por ciudadanos que nunca les he caído bien y logré apartarlos de mi camino.
El tema
tocado por Julio César nos pudo a pensar…
®luisemilioradaconrado
@radareconomico1
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ESCARNIO PRIVADO
Si la humillación y el detrimento de la condición humana son comunes en un grupo social o la comunidad a causa del escarnio público después de conocer las faltas de alguno de sus miembros, se necesitan voces morales y criterios de autoridad recordándonos que nadie es perfecto. Por JULIO CÉSAR HENRÍQUEZ
Valorar los méritos de las personas es un signo
evidente del estado evolutivo de una sociedad. En aquellos grupos humanos dónde
los premios, galardones, exaltaciones o el tributo a los buenos ciudadanos es
una excepcionalidad, conferida solo a los amigos, preferidos, o los más
cercanos sin valorar criterios imparciales u objetivos, generalmente se redunda
al lastimar, ofender o denigrar en exceso a quienes cometen faltas, errores o
equivocaciones.
La honra, el honor y los reconocimientos deben otorgarse en actos públicos. Las correcciones, exhortaciones, observaciones, advertencias, reclamos, regaños o castigos son actos con una naturaleza privada.
Por lo menos si lo que se quiere es que la persona mejore su comportamiento y su aprendizaje sea significativo, beneficiando a quienes interactúan con el recriminado.
El odio provocado por la envidia ha generado en nuestro tiempo el apetito voraz para acabar con la honra, la reputación, el buen nombre, el prestigio o la imagen pública de las personas. Se suele atacar la dignidad humana para manifestar reproche, repudios o solicitudes de sanciones de todo tipo para quienes actúan de forma contraria a como esperan las mayorías.
Señalar es un acto de discriminación. Aún en los casos de acusación por inmoralidad o comisión de delitos, son las autoridades quienes poseen las capacidades y la responsabilidad moral o legal para investigar y demostrar la culpabilidad o el tipo de sanción que merezcan quienes lesionan bienes sociales o jurídicos.
Se insiste en ridiculizar a los demás en los eventos sociales confundiendo el insulto con las bromas. Generalmente se excede en la confianza y las celebraciones terminan en discusiones generadoras de enemistades y resentimientos si los chistes pasan el límite del respeto y la tolerancia.
El escarnio privado es el autorreproche provocado al momento en el que identificamos una falta, un error o un comportamiento inadecuado. Es la actuación de la conciencia dándonos un mensaje introspectivo para estimular la purificación del ser desde el autorreconocimiento. Transformar la burla de sí mismo o el autodesprecio por una mala actuación en una conciencia correctiva siempre será provechoso: Se refuerzan valores que potencian las capacidades.
Si la humillación y el detrimento de la condición humana son comunes en un grupo social o la comunidad a causa del escarnio público después de conocer las faltas de alguno de sus miembros, se necesitan voces morales y criterios de autoridad recordándonos que nadie es perfecto.
Todos podemos equivocarnos. Hace falta escarnio privado.
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