jueves, 6 de mayo de 2021

Fenalco pide que se permita la movilización de medicamentos y dispositivos médicos

Recordar que lo primero es el derecho a la vida

Y es así.

Sin vida, nada existe.

Y obviamente, también el de la salud. Puedes tener vida, pero deteriorada es mejor no tenerla. 

Leamos lo que señaló hoy Fenalco, liderado por Jaime Alberto Cabal, entre otras cosas, uno de los dirigentes gremiales más activos que tenemos en Colombia.

Nos ha dado cátedra este señor. 

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Fenalco pide que se permita la movilización de medicamentos y dispositivos médicos

Fenalco hizo un llamado al Gobierno Nacional, gobiernos regionales, a gremios, asociaciones, a la sociedad civil, a los manifestantes y demás actores sociales para que prioricen el derecho a la vida y a la salud, permitiendo el abastecimiento en salud a lo largo del país.

"La situación es crítica, ya la ocupación de clínicas y hospitales se encuentra a tope atendiendo la crisis sanitaria por la pandemia, más los heridos como consecuencia de la situación de orden público, lo que hace imperioso mantener un adecuado abastecimiento que permita que la situación hospitalaria no se deteriore más, pues estamos frente a situaciones de vida o muerte", informó la entidad gremial a través de un comunicado.


Igualmente, hicieron un llamado a garantizar la continuidad en la dispensación de entrega de medicamentos y demás productos farmacéuticos afiliados a las EPS, así como a la población vulnerable mayor de 70 años y su derecho de recibir los medicamentos a través de entrega directa o a domicilio. Pues consideran que es imperativo definir la operatividad de los productos que aún no se han despachado para evitar que se queden estancados y no se dañen.

 

"El servicio farmacéutico es esencial y se ha visto gravemente afectado no solo en abastecimiento, sino en capacidad instalada, alteración de la cadena de frío y capacidad de atención por parte del personal, poniendo en riesgo la adherencia al tratamiento de muchos pacientes generando una mayor ocupación hospitalaria y fatales consecuencias", manifestó el gremio.

El extorsionista, por Andrés Otero Leongómez, consultor

Qué vaina jodida…

Esta es Colombia.

Y estas son las voces que se escuchan a través de los medios.

Este man la tira de frente.

Le da duro a Petro y le saca los trapitos al sol.

Gustavo Petro, uno de los colombianos que puede llegar a ser nuestro presidente en el próximo debate electoral…

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ANALISTAS06/05/2021

El extorsionista

Andrés Otero Leongómez
Consultor en Investigaciones e Inteligencia Corporativa

A casi un año de la primera vuelta presidencial, un sector no menor de la sociedad -incluyendo la conversa Margarita Rosa de Francisco- ve con muy buenos ojos que Petro se convierta en el próximo Presidente de Colombia.

En momentos donde el péndulo político gira hacia la izquierda y la vara moral es tan baja, es entendible que algunas personas vean a un personaje con su prontuario como el mejor representante para una sociedad -que hoy con la excusa de una reforma tributaria y aprovechando la miseria de la gente por la pandemia- acude a las vías de hecho para destruir ciudades, atacar la institucionalidad y lograr su objetivo.

La regla número uno en manejo de crisis en temas de secuestro y extorsión, es no ceder a las demandas del extorsionista por más que la amenaza parezca real.

Guardadas proporciones, el hecho de que Petro hubiese salido en redes sociales amenazando al Presidente de convocar a la desobediencia civil si no retiraba la reforma tributaria, es como si le hubiera apuntado una pistola en la cabeza -al país-. La prueba fehaciente del delito es que hoy, después de varios días incitando a la violencia, campañas de desinformación en redes sociales -y varios muertos- ha logrado su cometido, lo que hoy lo envalentona para ir por más. En mi entender como abogado, esta conducta está tipificada en el Código Penal como extorsión.

Las comparaciones son odiosas, pero a Petro le aplica el mismo rasero que a Trump -y perdón Mister Trump- pero él puede dispararle a una persona en la séptima y no le va a pasar nada. Muy hábilmente una década atrás, aprovechó el papayazo que le dio Ordóñez y acudió a la Comisión Interamericana de Justicia para obtener status de perseguido político y una serie de medidas cautelares que hoy lo tienen blindado contra cualquier acción del Estado en su contra.

Aunque soy consciente que los verdaderos criminales en Colombia no terminan en la cárcel, pregunto ¿qué pasó con las investigaciones del video donde aparecía recibiendo bolsas con dinero en efectivo para financiar su campaña? ¿la de los camiones de basura comprados en Miami que terminaron pudriéndose en un potrero? ¿la del cambio del esquema de recolección de basuras que llevó a indemnizaciones millonarias a las empresas afectadas? ¿la del detrimento patrimonial causado a las arcas del Distrito en la Sitp y en la EEB por medidas populistas sin sustento legal o financiero alguno? ¿o las relacionadas con los negocios de tierras de su cuñado Juan Carlos Alcocer durante su alcaldía? ¿o su relación de negocios con su concuñado Carlos Gutiérrez Robayo, socio de Álvaro Pulido y Alex Saab, testaferros reconocidos de Chávez y Maduro, quienes utilizaron la empresa Trenaco para desviar recursos a Colombia y financiar campañas políticas? ¿o la información que dicen tener los Rodríguez Orejuela sobre la financiación de su campaña? ¿o su participación en la toma del Palacio de Justicia y la masacre de los magistrados? ¿o la relación del M-19 con Pablo Escobar?

En fin, muchos interrogantes sin resolver para un delincuente -que ya una vez- la sociedad colombiana tuvo la grandeza de otorgarle amnistía por los delitos que cometió, sin pagar un solo día de cárcel.

A esta altura del partido, esperaríamos que ya se hubiera reintegrado a la sociedad.

La única tarea bien hecha por Pumarejo y su equipo ha sido la construcción de un espejismo, lo cual no habría sido posible sin la complicidad de los medios tradicionales y las encuestadoras

En el RADAR estamos atentos a lo que está pasando en Barranquilla, la región Caribe, Colombia y el mundo. 

Leemos y escuchamos muchas voces.

Observamos la tarea de nuestro alcalde.

Y en esa tarea encontramos este escrito de Héctor Galeano David, analista internacional, doctorado en Ciencias Sociales de la Universidad del Norte y con varias especializaciones, que nos asusta. Él llama la atención sobre unas estadísticas que debemos revisar, aunque tengo que confesar que estoy seguro que en algunos pasajes Héctor se equivoca, cuando escribe, por ejemplo,-las cifras hablan por sí solas. De acuerdo con el DANE, el 60,7 de los trabajadores son informales. Dicho en otras palabras, si no trabajan no comen, lo que se refleja en la encuesta Pulso Social, que afirma que solo el 41% de los hogares encuestados acceden a tres comidas diarias. No es casual, que la mayor parte de fallecidos estén ubicados en los barrios El Bosque, Ciudadela 20 de Julio, Las Nieves, Carrizal, Rebolo, La Luz, estratificados como 1 y 2…-

Héctor se equivoca y se los digo, porque nací en Las Nieves uno de los barrios populares de Barranquilla, tengo familia en ese barrio todavía y la gente no vive como lo presenta Héctor. Tampoco es tan grave la situación en la Ciudadela 20 de Julio cuando se habla de fallecidos. Así que...

Pero es bueno que se le llame la atención al alcalde Jaime Pumarejo y a su administración, a ver si las cosas mejoran para toda la población…

RADAR,luisemilioradaconrado

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La única tarea bien hecha por Pumarejo y su equipo ha sido la construcción de un espejismo, lo cual no habría sido posible sin la complicidad de los medios tradicionales y las encuestadoras

Por Héctor Galeano David, analista internacional

La galardonada película Parásitos dejó entrever una realidad poco conocida en Occidente. Desde nuestra perspectiva, Corea del Sur, está ubicada entre las quince economías más grandes del mundo, tiene una inflación que solo alcanza el 3,6% y una privilegiada expectativa de vida entre las diez más altas del planeta. 

No obstante, visibilizó la realidad de muchas familias que viven en deplorables condiciones, lo que ha llevado a que el 80% de los jóvenes, de acuerdo con un estudio publicado por el diario The Hankyoreh, vean su país como un “infierno”. El filme coreano logró mostrar un fenómeno que Occidente poco o nada conocía, por lo que dejan muchas reflexiones frente a esos “paradigmas” que los gobiernos y medios aliados construyen para mantener la mejor imagen. 

Mirando hacia nuestra región, Chile se erigió como el ejemplo a seguir del neoliberalismo. Hoy se sigue hablando de los Chicago Boys como el punto de inflexión que sacó al país del Cono Sur, de la Escuela Cepalina y lo condujo al crecimiento y desarrollo. No obstante, el paro de estudiantes y profesores que inició en 2011 y se prolongó por más de un año, encendió las alarmas sobre la realidad chilena.  

De ese supuesto ejemplar modelo económico a seguir, los movimientos sociales sacaron a la luz una verdad irrefutable: Chile es un país desigual. De hecho, no obstante que pertenece al “club de los ricos” de la OCDE, su inequidad es superior a las de Argentina, Perú y Bolivia, de acuerdo con los números del Banco Mundial.

Con ese escenario, no es difícil entender las motivaciones y resistencia que tuvieron los chilenos, hasta el punto de lograr la convocatoria a una Asamblea Constituyente como única alternativa para reorientar el rumbo de la nación. 

Corea del Sur y Chile, tienen su homólogo en Colombia. Una ciudad que se presenta ante el país y el mundo como un dechado de virtudes. Las imágenes no daban para menos. Barranquilla viene sumergida en permanentes obras de infraestructura. Altísimas inversiones basadas en la “cultura del cemento”.

Es decir, esa estrategia facilista que desarrollan los populistas para elevar sus niveles de aceptación, desamparando con ello, esos “intangibles” sobre los cuales se soporta el bienestar de las poblaciones. 

Sin embargo, las crisis hacen aflorar la realidad, igual que el deshielo permite que emerja lo que está oculto debajo de la capa congelada. La pandemia logró evidenciar que el supuesto desarrollo, se circunscribía al simple cemento.

La tasa de letalidad de la ciudad asciende a 2,5%, que, aunque ubicada un poco por debajo de la media nacional, que es de 2,6%, supera con creces a la ciudad más grande del país y todo el departamento de Antioquia, que, promedian un 2,0% y 1,9% respectivamente. 

Sin embargo, la magnitud de la tragedia se visibiliza al analizar el promedio de fallecidos por cada mil habitantes, comparado con otras ciudades y regiones a los cuales, la prensa nacional e internacional, posicionaron en las portadas debido a la dimensión de la tragedia. Examinemos tres ejemplos: Nueva York, Guayas (Ecuador) y el Estado del Amazonas en Brasil.  

·         Nueva York: 2,67 

·         Provincia de Guayas: 0,52

·         Estado de Amazonas: 3,22

·         Barranquilla: 2,78

Se puede observar que en las estadísticas solamente Amazonas en Brasil, sobrepasa a la capital del Atlántico, por 0,44, lo que se puede entender por cuatro razones: la negligencia y desatención de Bolsonaro, la mayoritaria población indígena históricamente abandonada y vulnerable, la escasa infraestructura y la gran distancia geográfica de Manaos. 

En el comparativo colombiano, a Barranquilla le va peor:

·         Bogotá DC: 2,12

·         Antioquia: 1,40

·         Valle del Cauca: 1,57

En ese orden de ideas, se evidencia que la “Capital de Vida”, como la denomina pomposamente el alcalde, es una de las ciudades del mundo, con más fallecidos por cuenta de la pandemia.

Las otras pandemias…

El único recurso que Pumarejo y su funesto Secretario de Salud han encontrado para justificar su mediocridad e ineficiencia ha sido culpar única y exclusivamente a los ciudadanos. No obstante que lamentablemente se han presentado hechos de desorden, tampoco es menos cierto, que es un fenómeno nacional y global, por lo que las decisiones oportunas del gobierno se convierten en necesarias y determinantes. 

Pumarejo no es consciente que, de las administraciones locales deben erigirse sobre un nuevo “contrato social”, cimentado en una cultura ciudadana que propugne por reconstruir la sociedad sobre pilares como el respeto, la solidaridad y la empatía. La pregunta es: ¿han desarrollado alguna estrategia en tal sentido?, 

No.

Ni Pumarejo ni mucho menos su antecesor y jefe político. 

Además, el alcalde se niega a admitir una realidad irrefutable: Barranquilla es la ciudad de Colombia, en la que más ha crecido el empleo informal.

Las cifras hablan por sí solas.

De acuerdo con el DANE, el 60,7 de los trabajadores son informales.

Dicho en otras palabras, si no trabajan no comen, lo que se refleja en la encuesta Pulso Social, que afirma que solo el 41% de los hogares encuestados acceden a tres comidas diarias. 

No es casual, que la mayor parte de fallecidos estén ubicados en los barrios El Bosque, Ciudadela 20 de Julio, Las Nieves, Carrizal, Rebolo, La Luz, estratificados como 1 y 2. 

Por otra parte, desde la alcaldía se hacen de oídos sordos a las voces de científicos y prestadores de servicios.  La Asociación Colombiana de Medicina Crítica y Cuidados Intensivos, liderada por el doctor José Luis Accini, manifestó su preocupación por la situación y realizó una serie de propuestas, las cuales no fueron tenidas en cuenta. De hecho, aunque la ciudad colapsó en todo su sistema de salud y que las Clínicas Campbell, General del Norte, Universidad del Norte, Porto Azul, han comunicado reiteradamente que no tienen camas disponibles, el alcalde se niega rotundamente a declarar la alerta roja.

Con todo ello, se cierra el dramático círculo de la muerte, impulsado por otras tres pandemias: la ineficiencia, pobreza extrema y desprecio a la ciencia. 

En conclusión, la única tarea bien hecha por Pumarejo y su equipo ha sido la construcción de un espejismo, lo cual no habría sido posible sin la complicidad de los medios tradicionales y las encuestadoras.

Una entelequia derrumbada como un castillo de naipes por un “enemigo” invisible, ante el cual, ni el dinero ni el oscurantismo informativo pueden hacer nada. 

*Héctor Galeano David, analista internacional.

@hectorjgaleanod